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El "purismo" en la Tuna, un alarde de ignorancia

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Félix O. Martín Sárraga. 2017.


logo-transpLlama la atención, en el siglo XXI, leer o escuchar a quienes se autodenominan "puristas" y los efectos que tienen en su entorno. Ante ello no queda más que imaginar las posibles "razones" que llevan a algunas Tunas Universitarias, frecuentemente americanas, a considerarse "puristas" para poder ilustrarlas pues es sabido que LA LECTURA CURA LA IGNORANCIA. Para ello utilizaré contenidos de mis libros Mitos y evidencia histórica sobre las Tunas y Estudiantinas y La Tuna para legos, ambos publicados en 2016.

1) "La Tuna es sólo cosa de varones".

Este es el principal argumento de quienes se autodefinen como "puristas", personas que desconocen el pasado de nuestra amada costumbre estudiantil y, peor aún, procedentes en gran proporción de países diferentes a España, cuna de la Tuna, que alardean y se sitúan en un plano de superioridad ante agrupaciones que, a su criterio, son de rango inferior o.... directamente para ellos... "no son una Tuna".

La evidencia aflorada por las investigaciones habidas hasta el presente señala que desde el siglo XIX, momento de la historia en que surgieron las "Estudiantinas" como comparsa de carnaval y que, entre el periodo comprendido entre las décadas de 1870 y 1930, las conformadas por verdaderos estudiantes pasaron a denominarse "Tunas" y a vincularse a su Casa de Estudios para diferenciarse de aquellas no integradas por escolares.

No importa si se debe a la ignorancia o a un "olvido voluntario" pero, en cualquier caso, es impropio de quienes alardean de universitarios desconocer que desde muchas décadas antes de que apareciera el primer vestigio de una Tuna Universitaria en el Nuevo Mundo (la Tuna de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá habida entre 1948 y 1954) y de la aparición de las Tunas Universitarias más antiguas del continente con actividad continuada (Tuna de la Universidad de Puerto Rico y la Estudiantina de la Universidad de Guanajuato), fundadas en 1961 y 1963 respectivamente, que la Tuna Académica sólo precisa que sus integrantes (sin distinción de género) estén matriculados en su Casa de Estudios.

Estos "puristas" desconocen o no quieren reconocer que en los primeros años del siglo XX no hubo conflicto de género en el seno de las Tunas Universitarias, siendo el caso más paradigmático que hemos podido documentar el de la Tuna de la Universidad Central de Madrid que, entre 1924 y 1936 hubo señoritas entre sus integrantes.... siendo tal problema una herencia de la dictadura franquista. Es más, antes de ello, desde 1921, existía la Tuna Femenina española más antigua hallada hasta el presente.

Dicho esto, desde la realidad del país que vió nacer la costumbre estudiantil que es la Tuna, las manifestaciones que leemos o escuchamos de los autodenominados "tunos puristas" sólo generan hilaridad a la vez que compasión porque han pasado por la Universidad (confiamos) sin que la Universidad pasara por ellos. 

2) La Tuna sólo es "universitaria".

Dándoles parcialmente la razón porque la Tuna es tal gracias a la fase iniciática que supone el pardillaje (imposible de cumplimentar a personas menores de edad) y entendiendo por supuesto su vínculo con la Academia, los "tunos puristas" ignoran que desde los años en que las Estudiantinas se hallaban en la transición para denominarse Tunas y vincularse a un Centro de estudios (décadas de 1870 a 1930) existieron escolares menores de edad tanto Tunas Universitarias con niños entre sus integrantes como a manera de Tunas Infantiles, que compitieron "de igual a igual" por premios con las Universitarias, y Tunas de Centros Preuniversitarios.

No entro a valorar, por estar obsoletas por falta de sustento histórico, los falsos orígenes sopista, goliardo, trovador o juglaresco.......

La cuestión fundamental de esta corriente de "puristas", radica en alegados universitarios que no se documentan y profieren manifestaciones propias de "catedráticos de barra de bar" olvidando que -al menos en teoría- son la élite de la sociedad de su país y sus conciudadanos confían en que ellos (como todos los tunos) no les engañen. 

El futuro de la Tuna Universitaria, como el de toda iniciativa humana, se labra en el presente pero es el peor camino sembrarlo de mentiras y discriminaciones que, gracias a la investigación, son fácilmente desmontables y, peor aún, dividen a la matrícula de los centros universitarios a la vez que confunden a la sociedad en la que se encuentra inmersa.


Publicación: 08/08/17