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La policía abrió paso a la Tuna, que iba a cantar a los niños enfermos de San Juan de Dios

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José Carlos Belmonte, "Perchas". Tuna de Económicas de Sevilla.


El 24 de Diciembre de 1983, los componentes de la recién surgida en marzo de ese mismo año, TUNA INDEPENDIENTE UNIVERSITARIA DE SEVILLA, fueron a visitar, en pleno y con la bandera a la cabeza, a su Jefe o Presidente en ese momento, José Manuel Guillen "El Cojo", que había sido operado precisamente de su pierna en el hospital San Juan de Dios, en la Avda. Eduardo Dato, de Sevilla.

Quedamos citados en la cafetería “La Ponderosa” (desaparecida hoy día), y allí nos dimos cita los 20 miembros que por aquel entonces conformábamos “la Gloriosa”. Después de unos anises y cafés, comenzamos a tocar para recaudar fondos y comprar caramelos y golosinas para los niños ingresados en dicho hospital (que según nos contó el responsable médico a quien pedimos autorización para ir a tocar) eran bastantes. La recaudación en caramelos fue abundante por las aportaciones de los clientes y también por camareros y el propio dueño de la cafetería, quien aportó unas cuantas bolsas más de dulces.

El pasacalles que hicimos por la misma avenida (por el mismo centro de la calzada, con coches circulando en uno y otro sentido….) fue inolvidable. Nuestro bandera Pepe Siglez “El Regaera”, ilustre abogado en la actualidad, se encargó de hablar con unos policías que vinieron a censurarnos nuestra arriesgada posición, y ni cortos ni perezosos los propios agentes se pusieron al frente, sirena a todo volumen, abriendo paso a la Tuna que iba a cantar a los niños enfermos de San Juan de Dios, y que tenía un compañero allí, en este día tan poco propicio para pasarlo en un hospital.

Este acto se fue repitiendo año tras año, con miembros añadidos de otras tunas como Físicas, Empresariales, Económicas, etc….hasta que ya los propios novatos de muchas tunas tomaban esta tradición como algo donde aprender una de las esencias de la Tuna. Se llegaron a reunir hasta más de 40 miembros de siete tunas distintas, que se distribuían por las salas del hospital para dar mayor agilidad al acto, y que luego iban en pequeños grupúsculos a distintos lugares donde la gente no lo pasaba muy bien en ese día. Recuerdo especialmente una visita al asilo llamado “Del Pozo Santo”, y al “Hospital de la Caridad”, donde nos encontramos con una realidad tan dura que a buen seguro nos curtió para siempre, a la vez que nos llenó de orgullo poder llevar una pizca de compañía a estos auténticos desheredados del mundo gracias a esta auténtica “logia” a la que pertenecíamos. Creo que desde hace unos años no se lleva a cabo este evento, al haber cambiado el hospital y sólo quedar en estos días los enfermos terminales, siendo situaciones muy delicadas en las que la Tuna podría no tener cabida.

De lo que sí estoy seguro (porque lo comprobé “in situ”) es que hasta el año 2008 esta tradición siguió llevándose a cabo como algo que se hacía en Sevilla sin saber de dónde venía ni quiénes la habían comenzado, dándose cita allí tunos y novatos que iban a llevar un poco de compañía a quienes en ese día señalado no podían estar en sus casas.