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La Estudiantina Española Veloz (1887): ¿Reorganización desinteresada y benéfica de una estudiantina célebre o iniciativa interesada al servicio de intereses espurios?

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Rafael Asencio González. Investigación personal. 2013.


En el breve espacio de tiempo inferior a un año tres nuevas obras coadyuvarán en el descubrimiento histórico de nuestra tradición escolar. La primera, de Jaime Garaulet Rodríguez, tiene por título "La Estudiantina Murciana postulando por las calles de Madrid para las víctimas de las inundaciones de la riada de Santa Teresa. Historia de un grabado de Daniel Vierge", se presentó ya en el marco de la XXVI edición, correspondiente a este año 2013, del afamado Certamen de Tunas Costa Cálida organizado por la de galenos murcianos; la segunda, de este que les escribe, Rafael Asencio González, salió de las prensas hace unos meses con el título "Las Estudiantinas del Antiguo Carnaval Alicantino. Origen, contenido lírico y actividad benéfica (1860-1936)", posteriores circunstancias impidieron su presentación y hoy que el río de mi vida fluye recuperando la normalidad, sus fuerzas y la memoria ingénita de su cauce y desafiaderos, es una decisión editorial de oportunidad la que ha retrasado su puesta de largo hasta los carnavales del 2014; por último Félix O. Martín Sárraga está a punto de concluir una magnífica obra, que he tenido el honor de prologar, que trazará las postulaciones benéficas de las estudiantinas en la región murciana, abarcando todo el siglo XIX y los años del XX hasta el comienzo de la lucha fratricida de 1936.

Desde el punto de vista temático se da la feliz casualidad de que estas tres obras coinciden en la investigación del movimiento solidario que despertara la catastrófica Riada de Santa Teresa del año 1879, teniendo fundamentalmente en cuenta el dignísimo proceder de la estudiantinas españolas o no, argumento que siendo el único del libro de Jaime y tratado de manera omnicomprensiva, ocupa un capítulo en el mío en tanto que afectó a la Vega Baja y en el de Félix por razones obvias.

Soy de los que piensan que toda fiesta (y para mí lo es que tres nuevas publicaciones acrecienten el acervo de nuestros conocimientos históricos sobre la estudiantina) debe tener su post-scriptum, y no se me ocurre mejor forma de celebrar la amistad de los tres autores y la calidad de las obras de los dos tunos murcianos que dar a conocer un episodio histórico relacionado con las postulaciones que, con motivo de la riada de 1879, tuvieron lugar varios años después (en 1887),  episodio que se nos desvela curioso como pocos y teñido con el sabor amargo truculento de la política presta a vestir el hábito de la solidaridad recíproca con tal de cubrir la vergüenzas de un exministro de Gobernación conservador “ducho en argucias y corrupciones” [1] , así como en el uso de procedimientos contrarios a una sana moral socio-política.

Comenzaré diciendo que el 25 de mayo de 1887 un espectacular incendio destruía la Sala Favart , donde se ubicaba la compañía Opéra Comique de París, produciéndose un total de 87 víctimas, todas ellas fallecidas por asfixia. Pocos días más tarde, el sábado 4 de junio, La Correspondencia de España publicaba una sorprendente noticia:

 

Incendio del Teatro de la Opera Comica de Paris - 1887

“Los individuos que pertenecen a la estudiantina española que fue a París en 1878, se reunirán el lunes 5 del corriente, a las cinco de la tarde, en la calle de la Paz, 23, segundo derecha, domicilio de D. Felipe de Pinedo, con el fin de organizarla nuevamente para allegar recursos a las familias de las víctimas del teatro de la Ópera cómica”.

Dos días más tarde, El 6 de junio, el diario madrileño La Unión Católica cambiaba la estudiantina que se reorganizaba para obtener socorros con destino a las víctimas del incendio del teatro de parisino:

“Con el triste motivo del incendio del teatro de la Ópera Cómica de París, ha quedado organizada en esta corte la Estudiantina Española, la misma que en días dolorosos para España estuvo en París para recabar dinero con destino a las víctimas de las inundaciones de Levante.

 

La Estudiantina visitará a las aristocráticas casas de Madrid, recorriendo además las calles en demanda de auxilios para las familias que han sufrido en el siniestro de París”

Completaban la información tres sueltos publicados en La Correspondencia de España, El Día y El Liberal, el primero de igual fecha y los otros dos del martes 7, a tenor de los cuales la Estudiantina, compuesta de individuos de todas las clases de la sociedad, se había organizado el domingo 5 a iniciativa de don Francisco Romero Robledo[2][3] , a quien visitaría una comisión formada por los señores Pinedo, Risueño de Urrutia y García Tudela, el 6 para tratar todo lo concerniente a la formación de la Tuna y a su intención de llevar personalmente el producto de la colecta a París como se proponía.

Lo cierto es que Francia se volcó con las víctimas de la inundación. Cuenta Jaime que “en la ciudad de París se inició la posibilidad de la realización de una revista de número único en la que colaboraran las personas y plumas más importantes de Europa para, con su venta, ayudar a las zonas afectadas por la inundación del sureste español… esta acción está considerada como la primera actividad de solidaridad internacional en ayuda de las víctimas de una catástrofe, que conmovió a instituciones y particulares de todo el mundo… El día 14 de diciembre del año 1.879 vio la luz el periódico de tirada única “ParisMurcie”, con una tirada de 300.000 ejemplares que salieron a la venta en Francia y en las redacciones de los periódicos más importantes de Europa por el precio de un franco… Con la venta directa del periódico se recaudaron unos 6 millones de pesetas para las provincias inundadas de Levante español”. Por su parte Félix nos cuenta que “solo los parisinos habían dejado escapar de sus no ciertamente mal cosidos bolsillos la increíble cantidad de 1,812.000 pesetas” y es que la revista se presentó en una fiesta organizada en el Hipódromo de París (el día 18) que contó con estudiantinas, bandurristas [que]… no sólo tomaron parte en la función del Hipódromo sino que, como había hecho la Estudiantina durante la Exposición del 78, recorrieron las calles y casas importantes de la gran metrópoli”.

Lo cierto es que la estudiantina u orquesta de guitarras y bandurrias que participó en el sarao francés del mes de diciembre de 1879 fue la dirigida por el señor Más [4] (esterero de profesión según La Moda Elegante del 22 de febrero de 1877), que protagonizó una anécdota digna de mención en el ensayo general de la fantástica decoración, de las luces y del efecto en general preparado para el acto de presentación de la revista, celebrado en el Hipódromo en día 11 tal y como nos cuenta La Época del día 15:

 

“A las diez entró S. M. la Reina del brazo del señor marqués de Molins y seguida de los marqueses de Alta-Villa, y fue rodeada por el público, que la acompañó en su paseo alrededor del Hipódromo. Apenas ocupó el palco principal, el cual está adornado con paños de terciopelo carmesí, la orquesta de bandurristas, con su jefe el Sr. Mas a la cabeza, dio una serenata empezando por la Marcha real y siguiendo por jotas, habaneras y otra porción de músicas populares. S. M. se retiró sumamente complacida.

 

A petición de muchas personas, la banda ejecutó después la Marsellesa, himno nacional francés que produjo aplausos en una parte del público y protestas en otras, hecho que ha dado lugar a que algunos periódicos la comenten de diferentes maneras.

 

En nuestro juicio, la cosa no tiene absolutamente importancia. La Marcha real puede decirse que es nuestro himno nacional. En cuanto a la Marsellesa, es sin duda el de la de Francia.

 

Debieron nuestros bandurristas no haberla tocado, sabiendo, como sabían, que esta música produce siempre alboroto. Pero las personas delicadas que protestaron creyendo presenciar una manifestación que, en una fiesta presidida por la Reina de España, era, por lo menos, de mal gusto, dieron con sus protestas importancia a lo que sin sus protestas no la hubiera tenido.

También destacó la prensa, así La Época del día 18, la actuación de la orquesta en la fiesta ofrecida por Isabel II en su palacio:

 

“París 17 (5´11 tarde).- La Reina Isabel ha establecido en su castillo de Fontenay hornos para facilitar caldo, sopa y carne para los pobres de la comarca, a los que facilitará también pan y vino.

 

Anoche dio S. M. una soirée en su palacio, donde lucieron su habilidad los bandurristas españoles dirigidos por el Sr. Mas”.                                                                             

Francisco Romero Robledo - 1904

Gedeón, 25-03-1904.

Volviendo al año 1887, la prensa progresista criticaba con fiereza a Romero Robledo por su iniciativa organizativa y el consecuente nombramiento como Presidente honorario de la Tuna pues, a su juicio, respondían a un inusitado afán de protagonismo y deseos de aceptación y poder de quien siendo hábil en el cambio de chaqueta difícilmente hubiera sido elegido para ese cargo por una estudiantina auténtica, no apócrifa, en la que sus integrantes recordarían a no dudar la represión a que los sometió durante su etapa al frente del ministerio de Gobernación: 

EL PRESIDENTE HONORARIO DE LA TUNA [5]

 

“En una u otra forma, casi todos los periódicos del día reproducen esta noticia:

 

«La comisión de la estudiantina española ha visitado al Sr. Romero Robledo, quien ha aceptado gustoso el cargo de presidente honorario con que dicha estudiantina se considera muy honrada».

 

Ya tenemos al jefe de los húsares arrinconando el dormán y los cordones, para terciarse el negro manteo y encajarse el tricornio estudiantil a la cabeza.

 

Y por Dios que a maravilla le sentará el disfraz; que siempre alardeó el exministro de Cánovas de gracia maleante y desenvuelta, más propia y adecuada de decidor y alegre cofrade de la Tuna, que de hombre político grave y serio.

 

Verdad es que la estudiantina en cuestión se llama así, por lo mismo que llaman pelona a la mujer que carece en absoluto de pelo, porque si una estudiantina se compusiera de estudiantes auténticos, no se hubiera acordado para nada del Sr. Romero Robledo, y menos para erigirle en su presidente.

 

Porque no es posible que los estudiantes no falsificados, o sean los estudiantes, que así se llaman porque estudian, se hayan olvidado de que siendo ministro de la Gobernación el flamante caudillo reformista, entró a saco en la Universidad el Sr. Villaverde, moliendo costillas con argumentos de Oliver, de que hay fama que son muy poco literarios [6] .

 

Pero, en fin, si la estudiantina no representa hoy por modo alguno a la juventud estudiosa, aunque no sea más que por tradición, el nombre conserva todavía algún olorcillo a ciencia, bastante a satisfacer el amor propio del agraciado con tal distinción, que en la materia no ha llegado nunca a mucho más.

 

La presidencia, siquiera sea honoraria, de la Tuna, que así gráfica y pintorescamente antaño se llamaba a la cohorte de estudiantones alegres y pedigüeños que en las vacantes recorrían villas y aldeas mendigando socorros a cuenta de rasgueos de guitarra, cantares y latines, y así, por traslación, hoy todavía se dice a las comparsas movilizadas de bandurristas que se honran con la cuchara de palo del comensal de la sopa boba, y se cubren los hombros con la estudiantil holapanda de bayeta; la presidencia de institución o sociedad semejante, cuadra bien a un político que en todo tiempo ha demostrado, si no cualidades salientes, su retozona verbosidad, su audaz frescura, sus arrebatos y ardores juveniles, sus aficiones a la exhibición, a la algazara y al ruido, y su apetito insaciable de solicitante perpetuo y de mendigo porfiado del mando y del poder.

 

Bien tañerán sus manos la pandereta de sonajas sonoras, y serán de oír las arengas de petitorio en las que aventajará, de seguro, a los más tercos y parlanchines postulantes. De enhorabuena está la estudiantina con adquisición tan excelente, y él tiene a su vez motivo de sentirse alegre y regocijado, pues a la postre, se le reconocen sus méritos, se hace justicia a sus particulares aptitudes y se le confiere el puesto que por derecho le pertenece y que no le podrá arrebatar ningún otro político.

 

De hoy en adelante sus peroraciones tendrán resonancia regocijada que corresponde a su cargo de director honorario de la estudiantina, y sus escarceos de uno a otro partido se explicarán por la volubilidad saltadora y mareante del caudillo de Tuna, que se hace rajas a la cabeza de un grupo de mozos jaleadores que pisan fuerte a compás de atronador pasacalle.

 

¡Ruido, mucho ruido! Ahora como nunca se legitimará su deseo de siempre. Esta forma nueva no es menos adecuada al Proteo ganoso de conquistarse amigos y voluntades, mudando de vestiduras y cambiando de actitudes.

 

Ayer pedía en el Círculo reformista para las víctimas del teatro de la Ópera Cómica incendiado en París, y hoy seguirá pidiendo, no importa el qué, por calles y plazas, con el manteo terciado y el tricornio sobre la oreja.

 

En todas partes está, a todos busca, de todos necesita. Hace algunos años capitaneaba los comerciantes, deseoso de popularidad entre esta clase honrada e influyente; este invierno le vimos campeón de artistas y literatos, quebrando lanzas y anhelando ruido como siempre, oponerse a principios de autoridad y de justicia, en defensa de los que no pocas veces sobrepasó las absolutistas exageraciones de Calomarde, y hoy pretende sin duda extremar sus pedigüeños impulsos y mendigar con jácaras de ronda y pulsaciones de guitarra lo que por otras instancias y solicitudes hasta aquí no ha logrado.

 

Adelante en su empeño, ahueque cuanto pueda la voz, ponga el grito en las nubes, no ceje en su cantar un momento, la opinión del país que le escucha ya sabe a qué atenerse, y cuando le oiga deshacerse en arpegios y romances en esta nueva transformación de su personalidad, podrá decir encogiéndose de hombros:

 

Es el presidente honorario de la Tuna el que canta: ¡Música, música!”

El Siglo Futuro del día 10 insistía en la anterior idea y El Motín del 12 no dejaba títere con cabeza:

 

“¿Qué se creían los Pidales, Cánovas y Silvelas? ¿Qué ellos solos eran los honrados extra-turno?

 

¡Pues ni más ni menos! ¡Cómo que Romero iba a quedarse sin su nombramiento honorífico!

 

¡Y como quien no dice nada! ¡Presidente de la Tuna!

 

D. Francisco entiende, porque esto matará aquello.

 

Es decir, la Tuna a la Academia”.

 

“La comisión de la estudiantina española ha visitado a Romero Robledo y éste ha aceptado el cargo de presidente honorario, con lo que dicha estudiantina se considera muy honrada.

 

Se comprende, si no está compuesta de estudiantes, pues éstos no tendrían a honra verse presididos por el que desde el Ministerio de la Gobernación azuzaba contra ellos a los sabuesos de Villaverde y Oliver”.

Justamente también en esos días se producían cambios constantes en los cargos directivos, efectivos y honorarios, de la estudiantina en formación:

-   El día 8 se anunciaba que el Presidente Sr. Pinedo dejaba de pertenecer a la Tuna desde el día anterior por sus muchas ocupaciones particulares que le obligaban a salir para Barcelona. Quedaba primeramente en su lugar el vicepresidente señor Risueño de Urrutia mas, el 9 se daba a conocer que había sido nombrado por unanimidad Presidente el señor Marqués de Salinas.

-   También el día 9 se comunicaba que una comisión de la estudiantina había visitado el anterior día al sr. don Felipe Ducazcal [7] para comunicarle su nombramiento de vicepresidente honorario. Dicho señor se ofreció personalmente a todo cuanto pudiera redundar en beneficio de tan laudable idea, poniendo a disposición de la comisión los coliseos de que era empresario.

A comienzos de julio se tenían por fin noticias de la estudiantina, titulada ahora “Veloz” que, la noche del día 5, ofrecía una serenata a la redacción de La Correspondencia de España:

 

Anoche fuimos obsequiados por la brillante estudiantina española Veloz, con una serenata, en la que ejecutó con notabilísima perfección escogidas y difíciles piezas musicales.

 

Esta sociedad, cuya junta directiva la componen los señores marqués de Salinas, presidente; Risueño de Urrutia, vicepresidente; Caballero, secretario; Bolaños, contador; y D. Baldomero Nieto, director de orquesta [8] ; fue recibida ayer por S. M. la reina regente y por la infanta doña Isabel, cuyas augustas personas prometieron a la estudiantina contribuir al caritativo objeto de allegar socorros a las víctimas del incendio del teatro de la Ópera Cómica de París, que es el que motiva la función que en breve dará en el teatro de la Alhambra aquella sociedad [9], función en la que tomarán parte alumnos que han conseguido primeros premios en el Conservatorio, en la que el picador de toros José Bayard (Badila) tomará parte en la representación de los juguetes cómicos Ya somos tres y Echar la llave, la Srta. Calmer ejecutará varias piezas de concierto de piano y acompañada del Sr. Inzenga cantará la Srta. Castro.

 

Anteanoche dio aquella estudiantina una serenata al Sr. Romero Robledo, quien la obsequió espléndidamente.

La Iberia del día 28 proclamaba que en la noche del 31 tendría lugar en el teatro de la Alhambra la anunciada velada artística organizada por la Estudiantina española Veloz a beneficio de las víctimas de la Ópera cómica de Paris, habiendo visitado la redacción del diario el presidente de la Tuna ofreciéndose para que ésta ejecutara en ese lugar, como lo haría en los periódicos de la mañana, algunas piezas de su repertorio mas, el hecho de ser La Iberia una publicación de la tarde le impidió aceptar tan galante ofrecimiento.

Finalmente El Liberal del 31 de julio publicaba el programa completo de la función ya citada que comenzó a las ocho y media de la noche: 

 

“Primera parte.- Paso doble Zaragoza, por la orquesta de la estudiantina; Wals Veloz, bailado por los panderetas de la misma; aria de las joyas de Fausto, por la señorita Castro, acompañada al piano por el señor Incenga; final del segundo concierto de Hummel, sonata de Scarlatti; Wals de Fausto, transcripción de Listz, por el Sr. González (don Luis)

 

Segunda parte.- Cartomancia y taumaturgia, por el Sr. Correa.

 

Tercera parte.- La comedia de M. Echegaray Echar la llave; Il Baccio, cantado por la señorita Castro; concierto de violín por D. Emilio Tomás, acompañado al piano por D. Federico Casola; habanera, La pequeña, por la estudiantina; paso doble España, por id.

 

La señorita Castro es primer premio del Conservatorio y el Sr. González premio de honor del Conservatorio de Bruselas”.

Y nada más… ninguna otra noticia se ocupa de la Estudiantina española Veloz… ni se da cuenta de lo recaudado en favor de las víctimas del incendio de la Ópera Cómica de París… ni se dice si su junta directiva o la estudiantina viajaron a la capital francesa… ni siquiera se ofrece crónica de la velada artística del 31 de julio… siendo así me que solo hacer algunas reflexiones a modo de conclusión:

Primera: Con independencia de que se cite al sr. Baldomero Nieto como director de la orquesta de la Estudiantina, no creo que por concepto alguno la Estudiantina Española que estuvo en París en 1878 o la Orquesta de bandurrias y guitarras/Estudiantina del Sr. Mas hubieran aceptado el cambio de su título por el de Estudiantina española Veloz.

En el primer caso por la altísima estima en que tenían sus miembros a la Estudiantina, no en vano la consideraban la más importante de las conocidas y de la que las posteriores no pasaban de ser copia del original por ellos creado. En este sentido, muchos años después aún se reunían para conmemorar el viaje de marzo del 78, siendo factible que tal cosa ocurriera por vez primera, tras la celebración del primer aniversario[10] , en 1897 pues La Correspondencia de España del día 16 de agosto de ese año anunciaba que ese día celebrarían un banquete en el restaurante Oarso-ibai de Rentería los individuos que la constituyeron diecinueve años antes:

 

Carnaval 1878 - La France Illustrée, 12-03-1898“En torno de la mesa se sentarán más de 20 personas, y, excepto dos o tres, los restantes tomaron parte en aquella triunfal y alegre excursión por esos mundos de Dios.

 

La nota dominante de la fiesta será la fraternidad y el buen humor; y como muchos conservan todavía la plenitud de sus facultades para el divino arte de la música, se demostrará que entre ellos no se ha extinguido el fuego sagrado de la inspiración en el trascurso de veinte años.

 

Entre los que figurarán en el banquete, recordamos a los Sres. Zabaleta.- Castañeda.- Zurutuza.- Muñagorri.- Alzúa.- Aramburu.- Marticorena.- Mayora.- Montoya.- Irastorza.- Erviti.- Mediano.- Zalacaín.- Figueroa.- Ibarguren.- Larrinoa”.

 

Estudiantina de Barcelona en París - La France Illustrée 12-03.1898La Correspondencia de España del 20 de agosto de 1899 relataba que el día anterior en San Sebastián “Los individuos que viajaron en 1878 a la Exposición de París, formando la famosa estudiantina española, celebraron hoy el 21 aniversario con un ban­quete que presidió el Sr. Castañeda. Cantóse la verdadera jota del Olé, y Grilo compuso unas inspiradas quintillas que fueron escuchadas con entusiasmo”. Precisamente es esas quintillas, tituladas “Ante la auténtica Estudiantina Española” se destacaba el hecho de ser ésta la original y se declaraba el carácter de “copias” de todas las posteriores, cosa que, por demás, se hacía en atención, pudiera ser, a la estudiantina española organizada en Barcelona que el anterior 1898 estuvo en la capital francesa siendo recibida por la Sociedad de Estudiantes de París, logrando un gran éxito en el concierto organizado en su honor en la redacción de Le Fígaro y asistiendo al baile de la Ópera organizado también en su obsequio por la Asociación general de estudiantes, tocando además en la embajada española para la colonia de compatriotas:

 

La que ciñe la aureola

como dueña y soberana;

la de abolengo, la sola,

la Estudiantina Española

está reunida en La Urbana.

Yo que por solo instrumento

suelo tocar el violón,

os traigo en este momento

el arpa del sentimiento

con cuerdas del corazón.

¡¡Alzad vuestras nobles frentes,

pues los que os quieren copiar

mueren ante los presentes,

como arroyos y torrentes

todos mueren ante el mar!!

En lo concerniente a la Orquesta de bandurrias y guitarras / Estudiantina del Sr. Mas tampoco parece probable que se prestara al cambio de nombre, piénsese que en el año 1887 aún permanecía, tras más de veinte años, en activo. El 4 de junio [11] participaba, junto a la banda del regimiento de Cuenca y la del hospicio Provincial, en la inauguración de la Exposición de Horticultura de Madrid que contaba con la infanta Isabel como autoridad en representación de S. M. la reina; y el 12 participaba en el concurso musical dispuesto por la Sociedad el Gran Pensamiento, donde obtuvo el segundo premio (el primero quedó desierto) en la categoría de orquesta de guitarras y bandurrias, dotado con 500 pesetas y diploma.

Segundo: La prensa de la época no dudó en afirmar que la benéfica acción del Sr. Romero Robledo para con las víctimas de la Ópera Cómica de París, fuere la apertura de la suscripción o la organización de la estudiantina para recaudar fondos con idéntico destino, obedecía más que a sentimientos de cariz solidario a intereses notos o bastardos. Así por ejemplo El Liberal alicantino del 7 de junio, La Unión Democrática del 19 de octubre o La Crónica del 13 de diciembre: 

 

“Ya tenemos nuevamente en campaña al Sr. Romero Robledo aprovechando como de costumbre cuantas ocasiones se le presenten y juzga favorables para exhibirse y crear con sus continuos discursos, proposiciones e interpelaciones, una atmósfera ficticia, pero que puede hacer creer a los incautos que la agrupación reformista es efectivamente un partido serio organizado y dispuesto a encargarse de un momento a otro de la dirección de los negocios públicos. Las inundaciones en Hungría y los terremotos de Méjico, no han parecido sin duda al Sr. Romero Robledo, catástrofe suficiente importante para exigir al gobierno responsabilidad por no haber abierto inmediatamente una suscripción nacional como pretendía que se hubiera hecho con motivo del incendio de la Ópera Cómica en París”.

 

Los reformistas

 

“Titúlanse monárquicos, y están librando reñidísima batalla con la monarquía.

 

El Resumen unas veces, El Diario Español otras, lanzan sin interrupción a la luz pública, artículos que son verdaderas ráfagas del huracán que arrebata a sus inspiradores, en pos de sus desmedidas ambiciones.

 

Su ideal es el poder, el poder a toda costa, venga por donde viniere; y para conseguirlo, emplean cuantos medios estén al alcance de sus inteligencias, ya con manifestaciones pomposas y falseadas, cual fue la suscripción en favor de las víctimas de Teatro de la Ópera Cómica de París, ya con amenazas terribles para el caso de que no se les llame a formar ministerio cuando el fusionismo caiga…”

Muy señor mío: A raíz del incendio del teatro de la Ópera Cómica de París, el Sr. Romero Robledo intentó una colecta entre sus correligionarios para socorro de las familias de las víctimas; ¿y cree V. que en ese acto no presidió ningún fin benéfico? Pues hace bien en creerlo así, puesto que el fin principal que se propuso no fue acometer un acto de caridad. Se negó que estaba en el ministerio de la Gobernación y que dictaba disposiciones para llevar a efecto el censo de población del día 31 del mes actual. Impuso a cada correligionario una cuota de cinco pesetas y reunió la friolera de 50.000 duros. No cabe duda, dijo, somos 50.000 individuos que deseamos reformas; porque habiendo acordado que cada reformista entregase un duro para socorrer las desgracias ocurridas en aquel incendio, han venido 50.000 durejos de 50.000 individuos reformistas de pura sangre como decimos los que no sabemos hablar francés. ¿Ha visto V. un modo más chusco de hacer limosna, de ejercer el acto más sublime del individuo o colectividad con sus hermanos, a la vez que el más exacto para contarse y saberse cuántos son? Eliminemos el acto de caridad, porque no lo entendemos a son de trompeta, sino dando la derecha, lo que ignora la zurda…”.



 

Fuentes y notas:

 

[1] Comas Carballo, Daniel. El IV Centenario de la Fundación de la Universidad de Valencia. Col. Cinc Segles. Servei de Publicacions de la Universitat de VAlència, 2002. p. 15.

 

[2] Nacido en Antequera el 8 de marzo de 1838, Francisco Romero Robledo obtuvo la licenciatura en derecho en el año 1862, fecha en la cual también logró su primera acta de diputado por la Unión Liberal, que mantuvo hasta 1866. Participó como miembro de la junta revolucionaria de Madrid en La Gloriosa que acabaría con el reinado de Isabel II. Posteriormente obtuvo escaño por Málaga en el partido Constitucional de Sagasta en el periodo transcurrido entre los años 1869 y 1871, ocupando también el cargo de Subsecretario de Gobernación en el último de esos años y el de ministro de Fomento entre el 20 de febrero y el 26 de mayo de 1872.

Con la proclamación de la Iª República en el 73 fue elegido diputado por León, acercándose a Cánovas y a su intento de conseguir la restauración borbónica, como finalmente sucedería.  Ministro de Gobernación en tres ocasiones: entre el 31 de diciembre de 1874 y el 7 de marzo de 1879 en los gobiernos que presidirían sucesivamente Cánovas y Soler; entre el 9 de diciembre de 1879 y el 8 de febrero de 1881 y entre el 18 de enero de 1884 y el 13 de julio de 1885 en sendos gabinetes que nuevamente presidiría Antonio Cánovas. La cesión del poder a los liberales pactada entre Sagasta y Cánovas en el Pacto del Pardo lo condujo a romper con Cánovas acercándose al general López Domínguez con quien formó en 1886 el Partido Liberal-Reformista, si bien retornaría a las filas del Partido Conservador en 1890, iniciando una nueva etapa en la que ocupará las carteras ministeriales de Ultramar, entre el 23 de noviembre de 1891 y el 11 de diciembre de 1892, y de Gracia y Justicia, entre el 23 de marzo y el 14 de diciembre de 1895, en ambos casos bajo la presidencia de Cánovas. Continuó siendo elegido diputado hasta el año 1898, un año antes, a la muerte de Cánovas, fue incapaz de hacerse con el liderazgo del partido por lo que creó en el mismo su propia facción, conocida como “romerista”, llegando a presidir el Congreso entre 1903 y 1905, periodo en el que tuvo que hacer frente hasta a tres votos de censura. Falleció en Madrid el 3 de marzo de 1906.

[3] Según El Liberal del 2 de junio, fue en la reunión celebrada en el Círculo Reformista el día 30 de mayo donde Romero Robledo manifestó a los concurrentes que habían sido convocados para iniciar una suscripción en favor de las familias de las víctimas del incendio de la Ópera de París y que, aceptado el pensamiento, se acordó dirigir una circular a los comités de provincias y fijar en cinco pesetas la cuota máxima. Romero Robledo aprovechó además la ocasión para formular un cargo contra el Gobierno por no haber tomado la iniciativa.

[4]  A tenor del Diario Oficial de Avisos de Madrid del 22 de diciembre de 1864 la orquesta de bandurrias y guitarras del señor don Manuel Mas (para la cual se habían construido instrumentos especiales por el distinguido artífice don Francisco González) pudo estrenarse en la función inaugural de la zarzuela Pan y Toros que tuvo lugar ese mismo día en el teatro de la zarzuela de Madrid.

A decir del Gil Blas del 25 noviembre de1866 la orquesta de Mas fue contratada para dar funciones en Francia.

En los años posteriores es posible localizar a esta orquesta en diversas actuaciones: así en la gran función extraordinaria de verbena de San Juan del año 1867 interpretando en la plaza del teatro de Madrid una gran marcha tras los fuegos artificiales; en las fiestas venecianas organizadas por la sociedad contratista del teatro Rossini, tocando en la ría de los Campos Elíseos montada en una lancha lujosamente aparejada habaneras, marchas y la popular de Pan y Toros, anunciada en esta ocasión como banda de guitarras, bandurrias y cítaras.

En 1871 y a decir de La Iberia del 16 de junio, la orquesta estaba formada por 50 guitarras y bandurrias.

En 1877 el duque de Fernán Núñez, de la Unión de Cuba y de Tamames; los marqueses de Ahumada, de Bogaraya, de Sardoal, de Viluma y de Viana; barón de Benifayó; vizconde de la Torre de Luzón; condes de Villalba y Peñaramiro; y señores don Carlos Calderón, don Scipión Morillo, don Leopoldo Ortega, don Juan Pulgar, don Manuel Echagüe y don Gonzalo Vilches; junto a la orquesta de bandurrias y guitarras del Señor Más “adoptaron el traje de los antiguos sopistas” (La Época 21-02-1877) formando una estudiantina que recorrió las calles de Madrid el Martes de Carnaval, remitiendo al presidente de la Casa de Socorro del distrito del Hospital 1851 reales vellón que habían recaudado en beneficio de dicho establecimiento. Posteriormente se remitía el resto de la cuestación, 1142 rs. vl., al mismo señor, alcanzándose un total de 2993 reales.

La moda elegante del 22-02 dice que Más era esterero y que el martes de carnaval la recaudación fue de 1831 reales vellón…, duques.

[5] La Iberia 8-06-1887.

[6] A decir de Eduardo González Calleja en su artículo “Rebelión en las aulas: un siglo de movilizaciones estudiantiles en España (1865-1968)” publicado  en el nº 59 de la revista Ayer de la Asociación de Historia Contemporánea, correspondiente al año 2005, páginas 27 y 28, <<Los alborotos de la «Santa Isabel», acaecidos del 17 al 22 denoviembre de 1884, tuvieron también un móvil ideológico y académico, ampliado a continuación a la crítica al régimen restauracionista. Los sucesos tuvieron como detonante un discurso racionalista de Miguel Morayta en la inauguración del curso académico 1884-1885. La reacción de condena de la jerarquía eclesiástica se vio apoyada el 17 de noviembre por las manifestaciones de los escolares carlistas e integristas. El 18, los estudiantes liberales redactaron y entregaron a los periódicos una enérgica protesta contra los ataques a la libertad de cátedra. El momento culminante de la confrontación se produjo el miércoles 20, cuando la irrupción policial en el interior del claustro de Noviciado soliviantó a los estudiantes, que realizaron los consabidos llamamientos a la libertad de cátedra y a la unidad de la «familia escolar» tan típicos de estos movimientos de defensa de la comunidad universitaria. Este tipo de actuaciones se interpretaban como un agravio a los valores aceptados por los escolares y justificaban el derecho a la protesta, realizada de forma esporádica y centrada en la defensa del recinto académico o la manifestación más o menos tumultuaria ante establecimientos oficiales y religiosos. Un rasgo importante de esta movilización fue la alta conductividad de la protesta. Aunque, al parecer, no participó más de la cuarta parte de los cerca de 12.000 estudiantes afincados en Madrid, la onda de adhesión escolar fue creciente: en los sucesos del 17 y 18 de noviembre sólo tomaron parte estudiantes de Derecho, Filosofía y Letras y Ciencias, en los del 19 intervinieron los de Medicina, y después del 20 aparecieron conglomerados de las cuatro facultades, además de Farmacia, Veterinaria, Arquitectura, Ingenieros, Bellas Artes, Comercio, Artes y Oficios, Conservatorio, academias privadas y escolares de los institutos de bachillerato Cisneros y San Isidro. Los días 22 y 23, los estudiantes de Barcelona suscribieron el manifiesto de sus compañeros de Madrid y organizaron una manifestación contra la irrupción policial en la Universidad Central. Hubo también incidentes en Valladolid, Zaragoza, Salamanca, Granada, Oviedo, Sevilla, Cádiz, Santiago y Valencia (con cierre de estas dos últimas universidades), y actos de protesta en los centros universitarios de Roma, Parma, Pisa, Bolonia, Oxford, París, Bruselas, Leipzig y Budapest.

[7] El empresario propietario del teatro Felipe en losJardines del Buen Retiro, periodista, agitador y diputado a Cortes por Madrid Felipe Ducazcal y Lasheras nació en  la capital de España el 9 de julio de 1845. En 1868 imprimió clandestinamente (su padre tenía una imprenta) las proclamas de la Junta Revolucionaria de Madrid. Durante el reinado de Amadeo I impulsó la Partida de la porra, organización represiva de carácter progresista compuesta en Madrid por unas treinta personas que daba palizas a carlistas y moderados, perseguía a periodistas y disolvía reuniones de esas tendencias, así como asaltaba redacciones de periódicos conservadores; fue amigo y valedor de Juan Prim. Se puso al servicio del Partido Progresista y de Sagasta. Tras la muerte de Prim y la deserción de Amadeo, puso su partida al servicio de Alfonso XII. Presidió la tertulia denominada "La Farmacia" en el café de Fornos. Fundó varios periódicos entre ellos el famoso Heraldo de Madrid, dirigido por Abascal. Como empresario teatral resucitó las decaídas empresas de los teatros Español y Apolo y fundó un teatro de verano en el parque del retiro más parecido a una barraca de feria que a otra cosa, pero de moda, donde actuaron con éxito formidable compañías de zarzuela. Escribió Las Memorias de un Empresario. Murió joven a los 46 años de edad el 15 de octubre de 1891, por una bala que tuvo alojada en un oído tras un duelo a muerte veinte años antes contra Paúl y Angulo en el que quiso sustituir al general Prim.

[8] Obtuvo un accésit en violín en los concursos públicos del año celebrados en el año 1877 en la Escuela Nacional de Música y Declamación. A comienzos de 1883 trabajaba en el teatro de la Zarzuela de Madrid ofreciéndose una función en su beneficio para redimirle de la suerte de soldado. En Agosto de ese mismo año figuraba en la compañía de Arderius que actuaría nuevamente en el teatro de la Zarzuela como segundo director de orquesta. En diciembre de 1886 se estrenaba en el teatro Martín el juguete cómico lírico ¿Se puede?, música de Nieto y letra de don Manuel Arenas y don A. Meirán, que agradó mucho al público  pues estaba salpicado de chistes “algo subidos de color algunos, y aceptables otros por su oportunidad”, y “la música, aunque ligera, [es] buena, sobresaliendo una habanera” (El Imparcial 12-12). Al año siguiente aparece ya en la prensa como director de orquesta.

[9] En La Época del 5 de julio se decía que La Veloz también se proponía “dar algunos conciertos en Paris”.

[10] La Correspondencia de España 25-02-1879: “Anoche se celebró en Fornos el banquete con que los individuos de la <<Estudiantina española>> conmemoraron el aniversario de su brillante expedición a París durante el Carnaval pasado.

El embajador francés, Sr. Jaures, se excusó de asistir por impedírselo ocupaciones del Servicio.

Durante la comida reinaron gran expansión y alegría entre los que ayer eran estudiantes y hoy son doctores y licenciados en distintas facultades; brindóse por la Francia y por su digno representante en España; por la prensa francesa y española; por los estudiantes, especialmente por los de París, Potiers y Valladolid; y por los presidentes de la estudiantina Sres. Zabaleta y Castañeda.

Al terminar los brindis se ejecutaron algunas piezas musicales de las que dejaron en París más gratos recuerdos”.

[11] La Correspondencia de España de esa fecha se refiere a ella como “estudiantina”.


Publicación: 30/08/13