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El Carnaval de Roma de 1875 tenía muchas semejanzas con el español

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Félix O. Martín Sárraga. Investigación personal. 2014.


La costumbre de comparsas que salían por Carnaval también existió en Roma y, aunque en el momento de escribir estas líneas no haya hallado más que comparsas de carnaval y orquestas de plectro que se denominaron "estudiantinas" (al uso de las creadas por doquier a semejanza de "La Fígaro") en los siglos XIX y XX respectivamente, resulta interesante conocer cómo transcurrían aquellos días en Italia.

Como en España, en Roma los días de Carnaval reinaba el ruido y el desorden, el bullicio de las masas de personas que iban de un lado a otro de la ciudad, con sus máscaras, burlas y chanzas, con sus bromas y risas, con sus batallas de flores y de confetti..... y con sus comparsas de Carnaval que, disfrazadas de diversa manera, llevaban la música de sus guitarras y mandolinas por la ciudad. De ello da fe el siguiente artículo publicado en 1875.

“El carnaval romano ha perdido algo de su calor local pues, por ejemplo, las carreras de Barbieri ya no existen, pero la semana de payasadas populares ha conservado su antiguo entusiasmo, su vivacidad de antaño..... algunas máscaras idiotas arrastran ignominiosos trapos por las calles, docenas de bromas,  hay quienes se desgañitan dando notas horribles, estridentes y salvajes con sus cornetas. Eso es todo.

Edward Frederick Brewtnall - Fiesta de Carnaval en Roma grabado 1872

Edward Frederick Brewtnall - Fiesta de Carnaval en Roma (grabado, 1872)

Pero, entre esta gente tan degenerada que nos encontramos, el Carnaval es tomado en serio por todo el mundo, por mayores y niños, y cada uno, noble o feo, se une a la locura común. Las escenas de Corso, las batallas a golpe de confetti, los ametrallamientos con flores y el prestigioso espectáculo dado por las velas. ¡Cuanto movimiento de una multitud tan diversa¡ ¡Cuántas carrozas! ¡Cuántas calesas! ¡Qué sensación de hormigueo, qué abigarramiento, qué mosaico de vestidos! ¡Qué de balcones cubiertos de telas chillonas y llenos de espectadores! ¡Qué lluvia de flores! ¡Cuánto culto por la burla! ¡Cuánta música! ¡Cuántos empujones! ¡Cuántos discursos! ¡Cuántos gritos! ¡Cuántos abucheos! ¡Cuántas bromas! ¡Cuántas risas! ¡Cuántas canciones! No, tomaría al menos dos o tres páginas de este diario para hablar sobre esto tanto como debe ser y tener espacio, limitando a informar al lector sobre el consagrado grabado del Carnaval de Roma.

El día termina, la noche llega, el Corso fluye por todas las vías públicas, la gran multitud abigarrada transita ruidosa a toda hora. Luego, por grupos, las máscaras se dispersan por la ciudad y cada una reúne en su barrio. Nuestro destino nos lleva a la vía Tarpeia. Los Pulcinelli, los Carettiere, los dominó,  al son de la mandolina y de la guitarra regresarás a su sede, camino a la relajación ..”

Carnaval de Roma de 1875

Una calle de Roma durante el Carnaval (grabado de Daniel Vierge a partir de un croquis de Luc-Olivier-Merson)

Pero este último grabado, el único publicado con el artículo citado...... ¡se parece tanto a los referentes a los carnavales españoles de la época! Seguramente las próximas investigaciones vayan desvelando más semejanzas, pero por lo pronto, resultan interesantes las aquí desveladas.

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Fuente:

Le Monde Ilustré, 13-02-1875.


 Publicación: 25/07/14