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Los mendigos españoles de la segunda mitad del siglo XIX según Gustavo Doré

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Félix O. Martín Sárraga. Investigación personal. 2014.


 

Preámbulo

Todos los grabados de este artículo de investigación que carecen de pié de imagen corresponden a la obra Viaje por España del barón Charles Davillier y Gustave Doré, siendo las demás complementarias y especificándose bajo ellas su autoría y fuente.

 

La España previa a la visita de Doré

El siglo XIX en España es complejo. El país lo recibe anclado en los parámetros de la sociedad del Antiguo Régimen y el poder se halla en manos de una monarquía absoluta que defendía los intereses agrarios de la nobleza, siendo habitual la afluencia de mendigos a los lugares donde podían recibir alivio a sus miserias, incluyendo la sopa boba que se repartía a las puertas de los conventos y a la que recurrían también los estudiantes pobres. Vicente de la Fuente, Doctor en Teología y bibliotecario de la Universidad Central de Madrid, hablando de la sopa boba decía que "lo cierto es que la limosna de los conventos tal cual se daba en ellos durante este siglo, y tal cual la alcanzamos á conocer en los últimos años de su existencia, de 1824 á 1834 inclusive, no era dada indiscretamente, ni menos á picaros y holgazanes. Los frailes sabían muy bien á quién la daban, como lo saben ahora en los conventos y seminarios, y demás casas en que aún existe. Hablo de ello como testigo de vista. Más de una vez vi repartir esa limosna en el convento de San Diego y en el colegio de la Compañía de Jesús en Alcalá de Henares”. Como bien relataba dicho autor en 1871, se repartió tal caldo a los pobres hasta que las sucesivas desamortizaciones dejaron sin recursos (diezmos) a las instituciones pías que la ofrecían a sus puertas. No obstante ello los escasos conventos que aún se aventuraban a repartir lo poco que tenían fue descrito por este autor de la siguiente manera en un escrito que defendía la perdida sopa de los conventos:

El hambre no ha cesado, la miseria crece y el invierno de 1868 al 69 se presenta en lontananza horrible y pavoroso. Los diputados de Castilla la Vieja instan á las Cortes, instan al Gobierno pidiéndole diez millones para poder dar un pedazo de pan á los famélicos habitantes de vastas comarcas en que no se vé yerba ni vegetación alguna, en que se muere todo el ganado, en que los arrendadores abandonan los campos y los dueños no hallan quien reemplace á los que se van. En medio de esta miseria el declamar contra la sopa de los conventos es un ultraje á la miseria pública, es un acto de brutal egoísmo, es la burla inmoral y estúpida del que se rie de los gestos y contorsiones del que padece y agoniza, mientras él tiene salud y la tripa llena.

De buena gana hubiéramos publicado la estadística de los pobres á quienes durante este horrible invierno ha podido atender la caridad monástica en los escasos conventos que en España restan. En alguno donde los hemos pedido se han negado á decirlos. 'Dios lleva la cuenta de ellos, nos dijo el superior de una casa, y no se le olvidará ninguna partida'. Qué importa que lo sepan los hombres ó no lo sepan. ¿Acaso estas cosas se hacen para que las sepa el mundo? ¡Magnifica respuesta!....[…]…. Los Padres Dominicos de Ocaña han estado, y aun podemos decir que están dan lo de comer actualmente á más de 300 pobres un dia con otro. A la escasa comida sobrante, pues los Dominicos españoles siempre han sido sobrios y austeros, añaden diariamente sobre diez y seis arrobas de patatas…..[…]…..Este dato nos lo ha suministrado persona bien relacionada en aquel pueblo y con aquella comunidad, y bajo su fé lo damos al público.

En el monasterio del Escorial se han estado manteniendo este invierno más de doscientos pobres, pasando algunos dias de trescientos los socorridos, con la comida sobrante y lo que á ella se añadía.

Los Padres escolapios de Getafe han mantenido también con el sobrante de su no rico colegio á los pobres del pueblo y de otros adyacentes. Los socorridos por los dos colegios de ellos en Madrid pasarán de doscientos, y no podemos decir el número fijo porque la humildad de estos pobres sacerdotes no ha permitido que lo averiguásemos.

Pero su alegato a favor de la sopa boba se volvió más desgarrador cuando escribió sobre la necesidad que de ella tenían los niños de los pobres:

…¿Quién no ha oido hablar de la bazofia de los conventos? …. .[….]… Si el manjar era nocivo é insalubre, ¿cómo lo consentían las autoridades? ¿cómo lo consienten, pues que todavía se usa? Como acudían á él los necesitados y acuden con avidez, y lo solicitan con empeño, y se tienen por desgraciados los que no lo consiguen, y tienen envidia á los que pueden lograrlo? ¿No lo habéis visto?

Pues yo lo he visto más de una vez. Lo he visto en Madrid y fuera de Madrid, y he visto que son falsas todas esas declamaciones…..[….]… Mañana, si os place, bajad á las Escuelas Pias de San Fernando, en el pobre barrio de Lavapiés, ó pasad á las de San Antonio Abad, en la calle de Hortaleza, y podréis cercioraros de lo que era y de lo que es la sopa de los conventos. Allí veréis en cada uno de esos colegios acudir por la tarde á más de 200 niños de lo más desarrapado y miserable entre los millares de niños miserables y desarrapados, á quienes educan los buenos hijos de San José Calasanz; y los veréis considerarse muy dichosos con poder lograr una parte del manjar que ha sobrado á los colegiales internos y á los justamente llamados clérigos pobres da la Madre de Dios, verdaderamente pobres, porque quizá lo son más qué los frailes de algunos conventos de mendicantes. Y como por lo común no alcanza este sobrante á satisfacer el hambre de todos los niños, se ven precisados á aumentar este con manjares que no han salido á la mesa. Muchos de aquellos niños están en ayunas hasta que les toca el reparto de su ración de sopa, algunos apenas comen otra cosa en todo el dia. Cerca de uno y otro establecimiento, las hijas de San Vicente de Paul tienen dos asilos en los llamados de Santa Isabel y del Príncipe Alfonso, en que educan á millares de niñas pobres, y a las que dan también un ligero almuerzo, costeado todo ello por piadosas señoras, y sin gravamen del Estado. Pasad á ver si es bazofia lo que reparten las hermanas de la Caridad en sus modestos asilos de párvulos…….[….]…Yo he tenido ocasión de recomendar algunos infelices para recibir este sobrante de comida en alguna de esas comunidades, y he visto el dolor de algunas madres de familia, cuando se les decia que no había posibilidad de lograrlo, al menos por entonces.

Y es que, finalmente y citando al mismo autor “todos los bienes raíces de los Padres Escolapios de España se capitalizaron el año 1855 en un millón escaso. Los franciscanos, capuchinos y otros no tenían bienes. Llevaban fama de ricos los benedictinos, cistercienses, cartujos y gerónimos. Los dominicos tenían algunos, aunque pocos conventos ricos. Al desamortizar los bienes decantados de los Jesuitas se vio que no eran tan ricos como se decía: la nación no salió de apuros” .... con lo cual la desamortización incautó bienes y retiró ingresos a la Iglesia pero ello no supuso una mejoría de la situación de los más desfavorecidos de la sociedad española de la época.

Agustin Laborda -Estudiante tunante 1746-1774

Estudiante tunante según dibujo de Agustín Laborda (1746-1774)

Estudiantes de la tuna segun Dore - La Gaceta Literaria nº 82 15051930 arreglado

Estudiantes de la tuna según Doré (La Gaceta Literaria, nº 82)

Hemos de recordar que el término "estudiantina" era entonces sinónimo de la globalidad de las personas que cursaban estudios (globalidad de estudiantes), siendo las otras dos acepciones de dicha edición del Diccionario aplicables a estos grabados pues el inferior muestra una “cuadrilla de estudiantes que salen tocando varios instrumentos por las calles del pueblo en que estudian, o de lugar en lugar, para divertirse o para socorrerse con el dinero que recogen” y la superior puede catalogarse como “perteneciente a los estudiantes. Hambre estudiantina (acepciones que también recoge el citado Diccionario y significado que ya se utilizaba en 1844 para el hambre estudiantina).

Los movimientos subversivos proliferaron en España durante 1808 tanto por un “sentido patriótico, de lucha contra el francés, como revolucionario, contra el Antiguo Régimen”, y el afrancesamiento de la cultura española derivó a que las ideas de la Revolución Francesa se viera reflejadas en la Constitución española de 1812.

3 de Mayo 1808

Fusilamientos de Príncipe Pío (3 de mayo de 1808 en Madrid)

 

La España que conoció Doré

El periodo que comprende la segunda mitad del siglo XIX mostraba en España una abanico de pobres y mendigos que este artista inmortal supo plasmar en su Viaje por España, realizado durante algo más de 10 años a partir de 1862. En aquellos tiempos abundaban los pobres mendigando a las puertas de iglesias y catedrales.

Gustavo Dore - Mendigos-01    Gustavo Dore - Mendigos-03

Gustavo Dore - Mendigos-02

Los mendigos incluso recurrían a agruparse y utilizar sus habilidades musicales para llamar la atención y, con ello, intentar obtener más limosnas a las puertas de las iglesias.

Gustavo Dore - Mendigos ante una iglesia andaluza 04

Su composición era diversa y abarcaba desde los pobres de solemnidad hasta viudas, ancianos abandonados, enfermos crónicos, huérfanos, ciegos y tullidos, etc. de los que su obra muestra el siguiente abanico de imágenes.

Gustavo Dore - Mendigos pobres de solemnidad

Gustavo Dore - Mendigos-05

Gustavo Dore - Mendigos-06

Gustavo Dore - Mendigos-08

Aunque la historia ha desvelado que también hubo estudiantes pobres que tuvieron que recurrir a la mendicidad, no hemos hallado obra de Doré que los plasme en tal actividad durante su viaje a España.

Vicente de la Fuente - Estudiante de la tuna

Estudiante de la tuna según dibujo de Vicente de la Fuente (circa 1942)

También se podía ver mendigando al colectivo de vagos, vagabundos y maleantes, colectivo al que la administración solía incluir a los gitanos desde el Antiguo Régimen por no tener domicilio fijo.

Gustavo Dore - Vagabundos

Entre los vagabundos, entendiendo por tales personas que discurrían por el territorio español sin domicilio ni rumbo fijo, también hubo grupos y familias de mendigos que Doré captó en su obra.

Gustavo Dore - Mendigos-10

Gustavo Dore - Mendigos-09

Gustavo Dore - Mendigos-07

Era difícil de delimitar el punto de inflexión entre uno y otro colectivo debido a que algunos pobres podían delinquir para poder sobrevivir, como el caso del estudiante pobre que salía a 'correr' para poder comer ese día (correr era coger algún alimento - frecuentemente aves y embutidos - y salir corriendo con el botín). Sobre esta vinculación cabe recordar la constante asimilación de la miseria al vicio y al crimen a lo largo de la historia desde finales de la Edad Media, vinculándose más estrechamente las tres a partir del siglo XIX debido a las transformaciones socioeconómicas y políticas derivadas de la industrialización y la instauración del sistema liberal.

 

La España tras la visita de Doré

Aunque el rápido crecimiento económico acontecido en Europa a partir de la segunda mitad del siglo XIX propició avances en la industria y el comercio, Charles Booth, que publicara en 1886 el primer informe sobre la pobreza en Europa basado en la realidad detectada en Londres, demostró estadísticamente que entonces el 30% de los trabajadores asalariados vivía “en situación de subsistencia o de privación severa”.

También es a finales del siglo XIX cuando se importa a España el concepto de la “mala vida” introducido por la criminología italiana, que se le atribuía a personas caracterizadas por su “falta de ley y gobernante, disciplina interior y exterior” y por la miseria, y eran individuos, que habitaban los suburbios y barrios pobres de las ciudades, “desarrollando un estilo de vida próximo a la criminalidad, caracterizado por el rechazo al trabajo y parasitismo”.

Todo ello, en el caso español, fue el preámbulo para que el 4 de agosto de 1933 se elaborara la Ley de Vagos y Maleantes, que se mantuvo vigente hasta 1970, cuando la sustituyó la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social.

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Imágenes:

Agustín Laborda. Nueva relación, y entretenida, en donde se refiere alguna parte de la vida del estudiante tunante, en particular algunos hechos de seis estudiantes vagamundos, compuesta por un ingenioso Murciano. Imprenta Laborda, Valencia. 1746-1774.

Charles Davillier y Gustave Doré. Spain. Bickers & Son. London, 1881.

Francisco de Goya y Lucientes. Fusilamientos de Príncipe Pío el 3 de mayo de 1808 en Madrid. Museo del Prado. Madrid.

Gustavo Doré. Estudiantes de la tuna. La Gaceta Literaria, nº 82. 15-05-1930

Vicente de la Fuente. El estudiante de la tuna. En: Los españoles pintados por si mismos, Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig. Madrid. 1851.

Fuentes:

Boletín Histórico. pag 10; 1880.

Eduardo Montagut Contreras.  Los marginados en la España del siglo XIX. En:   http://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/los-marginados-en-la-espana-del-siglo-xix/Visto el 20/08/14.

Félix O. Martín Sárraga y Rafael Asencio González. Diccionario histórico de vocablos de Tunas y Estudiantinas, así como de escolares del Antiguo Régimen. Editado por Universidad San Sebastián de Puerto Montt (Chile) y TVNAE MVNDI (España). Publicado por TVNAE MVNDI. Segunda edición. 2014. pp. 86 y ss. y 206 y ss.

Ricardo Campos. Pobres, anormales y peligrosos en España (1900-1970): De la ‘mala vida’ a la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Universitat de Barcelona. XIII Coloquio Internacional de Geocrítica. El control del espacio y los espacios de control. Barcelona, 5-10 de mayo de 2014. En: http://www.ub.edu/geocrit/coloquio2014/Ricardo%20Campos.pdf

Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Castellana. Imprenta de D. Gregorio Hernando. Madrid, 1884. pp. 472.

Rina de León Herrera. Los estudios de pobreza urbana. Palobra, palabra que obra.  Nº 8. Agosto de 2007.

Vicente de la Fuente. La sopa de los conventos. Imprenta de el pensamiento español, Madrid. 1ª edición en el periódico El Pensamiento Español de 1868. 2ª edición en 1871, corregida.

Universidad de Granada. Finales del siglo XVIII y siglo XIX. En:   http://digibug.ugr.es/bitstream/10481/4626/11/Documento-05.pdf Visto el 20/08/14 


Publicación: 20/08/14