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La Estudiantina en la circense 'pantomima española' con especial atención a 'La Foire de Seville' de 1887 en el 'Nouveau Cirque' de París

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Rafael Asencio González. Investigación personal. 2014.


Hace ya bastante tiempo establecí una categorización de las "comparsas estudiantinas", hoy generalmente aceptada, a tenor de la cuál éstas podían dividirse, a groso modo, al menos atendiendo a su condición u objeto, de modo que a la luz de la primera suerte tendríamos a su vez estudiantinas integradas por estudiantes verdaderos y estudiantinas apócrifas, en tanto que integradas por falsos estudiantes (entre las que cobraron verdadera importancia las constituidas en sociedades recreativas o de clase); y aquellas otras, las estudiantinas-orquestas profesionales, en las que lo que verdaderamente acababa por definirlas, más allá de la condición escolar o no de sus componentes, era el objeto profesional de obtener recursos económicos para partirlos entre sus miembros la razón original en torno a la cual giraba la constitución de la estudiantina.

Con todo la pureza tipológica se antojaba cuasi imposible, menudeando las estudiantinas mixtas en las que convivían elementos de más de una de las clases antedichas o de más de una subclase de una misma clase, así por ejemplo estudiantina integrada por estudiantes universitarios y de Instituto de 2ª Enseñanza o por estudiantes verdaderos y apócrifos.

No ocurría así en las estudiantinas profesionales en las que queda claro su objeto, más allá de que el algún caso músicos profesionales se integren en estudiantinas escolares o apócrifas para darse a conocer profesionalmente como instrumentistas o compositores o, incluso, porfíen en la constitución de "comparsas estudiantinas" como mejor medio para atraer elementos que luego puedan serle útiles de cara a su integración en proyectos músico profesionales por ellos generados (así capillas de música, bandas u orquestas).

Tampoco, obviamente, se da el tipo mixto entre las dos categorías (según su condición y según su objeto profesional o no), con independencia de que una estudiantina escolar o apócrifa cobre en alguna ocasión por sus actuaciones (caso verdaderamente frecuente entre las segundas nacidas en el seno de sociedades recreativas o de clase como mejor modo de coadyuvar al pago de los diversos gastos de la sociedad concreta: pago del local, soldada del director o directores musicales, etc.) pues, ni aun así, éstas pasan a tener por objeto el ejercicio de la profesión de músico por parte de sus afiliados.

A pesar de lo anterior existe una tremenda variedad en lo que hemos dado en llamar "estudiantinas profesionales", pues lo son las famosísimas orquestas de pulso y púa en las que sus componentes, lógi­camente músicos profesionales no estudiantes, visten el traje escolar en todas sus actuaciones verificadas en los más significativos escenarios de los cinco continentes (aunque hay muchas otras, más o menos importantes, destaca la popularidad obtenida por las estudiantinas Fígaro y Pignatelli); pero también lo son las orquesti­llas que durante todo el año malviven tocando en los paseos y que en fechas de antruejo forman estudiantinas para hacer lo propio (lo dice así, textualmente, La Ilustración Española y Americana del 25 de febrero de 1870: «Alguna estudiantina hay, sin embargo, fiel a la tradición, que sale a la calle con tricornio y manteo; pero la mayoría de esas músicas ambulantes se compone de personas que nada tienen que ver con la Universidad, y ya no se limitan a las vihuelas, flautas, violines y panderetas, que tan buen efecto producen manejadas por manos hábiles, sino que también llevan instrumentos de viento, y algunas no llevan otros que estos, dejando fá­cilmente adivinar que aquellos instrumentos son los mismos que durante todo el año, a las primeras horas de la noche, recorren las calles admi­nistrando, por vía de pláceme, unos cuantos trompetazos a toda persona conocida que celebra el santo de su nombre el día siguiente.»)

Desconocidas hasta este artículo son las estudiantinas profesionales conformadas de cara a participar solamente en las "pantomimas españolas" de moda a finales del siglo XIX.

Según relata Genís Matabosch en su artículo «Circos "Made in Spain"», publicado en la página infocirco.com, "A finales del siglo XIX y principios del XX, los grandes circos ambulantes centroeuropeos mostraban una clara fascinación por las culturas lejanas. El exotismo invadía los espectáculos... Estos mastodónticos circos engalanaban sus interiores de telas y lámparas de Oriente, exhibían troupes de razas lejanas en sus demostraciones de danza, acrobacia o lucha y presentaban a colosales grupos de animales exóticos. En definitiva, se convertían, a ojos de los espectadores locales, en una ventana que les mostraba el mundo. Al mismo tiempo, los grandes circos estables rivalizaban con costosas producciones que, bajo el nombre de “pantomimas”, giraban en torno a un tema central. Los empresarios circenses de las grandes capitales costeaban imposibles ingenios técnicos al servicio del espectáculo: pistas acuáticas, lluvia artificial, escenarios hidráulicos o plataformas giratorias. Era la época dorada de las grandes pantomimas acuáticas ―herederas de las naumaquias romanas―, de los 'peplums' en la pista, que permitían desfiles de ostentosos vestuarios, y del lejano oeste hecho espectáculo con nombres como Búfalo Bill".

Noveau Cirque - 1906

Nouveau Cirque de Troyes (1906)*

Nouveau Cirque de Paris 1

Nouveau Cirque de París

Nouveau Cirque de Paris 2

Nouveau Cirque de París

Nouveau Cirque de Paris 3

Nouveau Cirque de París

Esos ingredientes se hallan igualmente presentes en la "pantomima" española, dicho de otro modo "La suma del gusto por el exotismo folclórico y por las grandes pantomimas condujo a la presentación de espectáculos circenses basados en España". ¿Cuáles eran los elementos constitutivos de la mayor parte de pantomimas españolas realizadas en circo a decir de Matabosch:

1.- Ballet español: Sevillanas, flamenco, jotas y otras danzas sirven de apertura, colofón e intermedios a los programas circenses inspirados en España. Ofreciendo como apertura del programa la estampa de las bailarinas con sus faralaes, volantes y batas de cola, se transporta al espectador a tierras españolas ya desde el arranque del espectáculo.

Nouveau-Cirque-FERIA-DE-SEVILLA-Theatre-grabado1887

Nouveau Cirque de París, "Feria de Sevilla", Théâtre (grabado de 1887)

 

Noveau Cirque - monedas conmemorativas 1887 la foire en seville

Monedas conmemorativas. Nouveau Cirque de París. La Feria de Sevilla. 1887.

La Foire de Seville 1887 1 La Foire de Seville 1887 2 La Foire de Seville 1887 3

2.- Recreación de una corrida de toros o de un número de toros amaestrados: Mientras las producciones “a la española” de los circos estables parisinos Medrano y d’Hiver convertían la segunda parte de su espectáculo en la recreación de una corrida de toros ―novillos―, circos como el Spanischer de Feijóo-Castilla presentaban actuaciones de toros amaestrados por Manuel Rueda. Por otro lado, con o sin toros en la pista, el uso del traje de luces ―para bailarines, figurantes o payasos― es un elemento recurrente en las producciones circenses de aire españolizante.

3.- Alta escuela: El renombre y la tradición de la equitación española ha hecho imprescindible la presencia de caballos andaluces en la mayoría de los espectáculos circenses inspirados en nuestro folclore.

4.- Decorados que representan complementos del vestuario folclórico español (como la peineta, las castañuelas y los abanicos, entre otros), o elementos arquitectónicos y espacios propios de nuestra cultura (por ejemplo, verjas, plazas de toros, posadas, ventas y patios).

Advierte Matabosch que "Probablemente, la primera pantomima de corte español realizada en la pista de un circo fue la titulada 'La Foire de Seville' que el Nouveau Cirque de París presentó en 1887... Sabiendo que el creador y propietario del lujoso Nouveau Cirque fue el español Josep Oller, natural de Terrassa ―Cataluña―, no es de extrañar la elección de ese tema para crear uno de los espectáculos parisinos de mayor impacto de la época. Para el montaje de la obra, Oller contó con el inestimable asesoramiento del gran payaso inglés Tony Grice, casado con Trinidad, hija del domador español Rafael Díaz. Grice había actuado anteriormente en España durante larguísimos periodos y conocía sobradamente la cultura y el folclore del país de su esposa".

A decir de  José Luis Navarro García, en su magnífico artículo "Algunas novedades en torno a la Cuenca" ('Revista de Investigación sobre Flamenco La Madrugá', nº 2, Junio, 2010) la primera reseña que conocemos sobre la Foire de Seville se publicó casi simultáneamente en los rotativos madrileños La Época (26 de febrero de 1887) y La Iberia (28 de febrero de 1887). Decía así:

En el Nouveau Cirque de París, que dirige nuestro compatriota D. José Oller, se dispone para el 1.º de marzo una fiesta de costumbres españolas, en la cual cantarán, entre otros artistas del género flamenco, el joven Grau, que presentaron recientemente en el Price los Hanlons-Lees; bailarán Carmen Dauset y Trinidad Cuenca; tocará una estudiantina organizada por D. Miguel Ostolaza, y lidiarán becerros Tony Grice y otros aficionados. Todo ese espectáculo ha sido cuidadosamente organizado en España por el referido Sr. Oller, quien se propone dar la primera de esas fiestas a beneficio de las inundaciones del Mediodía de Francia.

Después, tras el estreno, se hacía eco también la prensa francesa. Le Temps del 7 de marzo lo contaba así:

El Nouveau Cirque había triunfado con la pantomima fantasiosa La Grenouillère; parece que no debe ser menos afortunado con la Feria de Sevilla, que trae un rincón de Andalucía al invierno parisino: la célebre piscina se convierte, por increíble que pueda parecer, en un coso taurino. Es la Feria de Sevilla. Los comerciantes y los transeúntes se arremolinan; los mendigos rasguean una malagueña; los flamencos cantan; la Carmen y la Carmencita, con la cintura quebrada, bailan el vito… Pasa un domador de monos sabios: ¡Oh, horror! Un chimpancé se apodera de una dama inglesa y la mete en su jaula. Pero la corrida va a comenzar. Una estudiantina la anuncia con una alborada. Los picadores y los banderilleros se mueven; el toro, excitado, se defiende. La hora de la muerte ha sonado para él. El matador le hunde la espada en el cuello. El animal rueda por tierra. Se lo llevan. Pero no ha corrido sangre; solo se llevan la cabeza del toro: se quedan las cuatro patas, pertenecen en efecto a dos payasos muy ágiles que visten la piel del animal. Todo termina en risas mientras la orquesta interpreta una alegre malagueña.

Y Le Figaro (8 de marzo de 1887) le dedicaba, entre ironías, otra detallada descripción, en la que no faltaban palabras acerca de la estudiantina del espectáculo:

En una palabra, España entera la que respira y se mueve en la estrecha pista del Nouvel Cirque; España con sus bailes voluptuosos, en los que la Carmencita, la Cuenca y la García hacen gala de gracias exquisitas, de actitudes provocadoras y de elocuencia endiablada. España, con sus extrañas melopeas, entre otras, esa 'Nina' que la Dolores interpreta deliciosamente, y que Gailhard había popularizado en los salones de París, cuando todavía cantaba; España, con sus Estudiantinas, el sombrero prendido a la cuchara o la cuchara prendida al sombrero, cucharas que llevan el sello del inimitable platero de Toledo, Cristofo; sombreros fabricados por el ilustre Pinaldo, de Madrid. ¡Toda España! ¿Toda España?... ¿Y los toros?... ¡Atended, es el colmo.

Mientras que todo este pequeño mundo transpirenaico va, viene, circula, baila, canta, guitarrea, castañetea y cigarrea en la pista, el suelo se hunde… ¡se va a pique! Uno siente el escalofrío ante la idea de ver tantas bellezas en la piscina… ¡Tranquilizaos! La piscina está seca. ¡Ah! Este Oller es un hombre hábil… ¡Cómo sabe variar los efectos, cobrar dos veces por lo mismo!

En vez de un acuario nos ofrece una plaza de toros… y la corrida comienza. No quiero hablar mal de Pouli, porque su condición de compatriota lo hace sagrado para mí, pero es un pobre muchacho al lado de Tony Grice… Vaya a ver torear a este divertidísimo payaso … y ya me contará.

Luego, unos días más tarde, el 24 de marzo, La República de Madrid daba más detalles aún de este espectáculo:

  

EL FLAMENCO EN PARÍS

 

De una carta que se nos dirige de París, tomamos los siguientes párrafos. Por ella verán nuestros lectores que se ha introducido el flamenco, de lo más fino, en aquella capital.

  

“El Sr. Oller, catalán, y director de este circo, tuvo la peregrina idea de que los españoles en París, sobre todo aquellos que, por desgracia de nuestra patria, no pueden ir a ella, asistiesen, y sin necesidad de la conclusión de la cuaresma, a la feria de Sevilla, y nos ha traído una troupe compuesta de manolas, bailadoras, gitanas, cantadores y una magnífica estudiantina, compuesta de doce guitarristas y dos panderos; y ahora pasemos al orden de la función.

 

Salen en primer término unas cuantas muchachas, bastante simpáticas, que colocan sus puestos de venta alrededor de la pista, y allí buñuelos, sandías, naranjas, en fin, de todo aquello que se ve en la capital de Andalucía en días tan señalados; a poco, chalanes con sus caballos, gitanos con sus guitarras, pidiendo al final de sus canciones para un enfermo, una viuda o cosa parecida, que a ellos lo que les importa es que les den; toreros a caballo, domadores de animales, con monos, osos, etc., a los cuales hacen trabajar; la estudiantina, tocando la magnífica marcha de la renombrada Cádiz, cerrando este cuadro; la entrada de cantadoras y bailadoras, precedida de la imprescindible pareja de ingleses, que tan aficionados son a estas fiestas, cuando dejan la nebulosa Albión para gozar los fuertes rayos de sol de la alegre Andalucía".

 

Sigue la carta describiendo los bailes andaluces en que toman parte las señoritas Cuenca, Emilia y Carmencita, consiguiendo que españoles y franceses se confundan para aplaudir, añadiendo que "Tony Grice está en el circo, a donde ha llevado seis novillos, toreándolos él".

No he hallado referencia segura al director de la estudiantina don Miguel Ostolaza en la prensa si no es en el primer semestre del año 1887 de 'Euskal-Erria: revista bascongada' (San Sebastián, páginas  191 y 192):

El día 24 del corriente dio un concierto en el Teatro Principal de esta Ciudad, la estudiantina española que, bajo la dirección de  nuestro estimado paisano D. Miguel Ostolaza, ha ido á París, con objeto de tomar parte en las fiestas que tendrán lugar en aquella capital, á beneficio de los inundados del Mediodía de Francia.

 

Las piezas que dejó oír la estudiantina, satisficieron por completo al selecto público que acudió á su audición, á instancias del cual ejecutó, de primorosa manera, una jota serenata que gustó muchísimo.

 

Concluida la velada, la estudiantina dio serenata al Sr. Gobernador civil de la Provincia y al Sr. Alcalde de esta Ciudad.

 

Deseamos á nuestros compatriotas que obtengan muchos aplausos y un éxito lisonjero en la capital francesa.

Tal vez fuera también el director, que con ese nombre aparece, de la orquesta "La Juventud Filarmónica" que amenizará el baile organizado en los salones de las Alhambra de Madrid por la Sociedad La Criolla el día 1 de enero de 1882 a decir del diario La Iberia.

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Citado el 29-08-2015 en INFOCIRCO

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Fuentes:

En el cuerpo del artículo.

Imágenes:

Rafael Asencio González. Colección privada. 2014.

Biblioteca Nacional Francesa Gallica, 2014.

Félix O. Martín Sárraga*. Postal editada en París que circuló el 20 de febrero de 1906. Colección privada. 2014.


Publicación: 28/08/14    Actualización: 10/09/14