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La Estudiantina en poemas y coplas de la prensa de la época (1800 - 1936)

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Félix O. Martín Sárraga. Investigación personal. 2014.


Las Estudiantinas y Tunas no sólo han sido objeto de la atención de los reyes y ministros del momento o de inspiradas composiciones musicales realizadas para ellas sino también de obras poéticas y coplas que, aunque escasas, la prensa publicó en su momento y suponen una pincelada del sentir colectivo sobre el tema tratado. Plasmamos en este artículo las halladas desde el siglo XIX, momento en que surgen las Estudiantinas y Tunas, hasta la Guerra Civil española, sin pretensión alguna de abarcar todo lo publicado.

Los primeros datos aoparecidos hasta el presente los aporta Martínez del Río [1] que, en aquella primera época de las Estudiantinas carnavalescas de principios del siglo XIX, detectó una tirana escrita por José Vicente de Echegaray para la Estudiantina del Jueves de Carnaval de 1816. El citado autor también refiere que compuso varios poemas para la Estudiantina de 1818 y diferentes obras para las de 1820, 1838, 1843, 1848 y 1852, muestra indirecta de la permanencia temporal de aquellas estudiantinas de Carnaval entre las que surgieron las integradas por verdaderos estudiantes. El mismo autor aporta en su Museo Internacional del Estudiante las siguientes cuartetas [1] de claro contenido patriótico, posiblemente derivado de la Batalla de Trafalgar (1805):

«Privados en muchos años
de tunas y correrías
por fin con la paz de Europa
volvemos á nuestros días.
San Sebastián desgraciada
venimos á ver tu suelo
con la música y el canto
a procurar tu consuelo.


Una destructora guerra
y una británica mano
tu desolación eterna
decretaron, pero en vano.
Derribaron es muy cierto
tus edificios suntuosos,
aquella brillante plaza
y sus cubiertos (?) hermosos.


No por eso te desmayes
que tus hijos te sostienen
y de revivir tus cenizas
grandes esperanzas tienen.
No pierdas tu genio afable,
pobre víctima inocente,
que Fénix será el escudo
colocándose á tu frente.


Todo quedará vencido,
tú serás la victoriosa,
y volverás á llamarte
San Sebastián deliciosa.
Adiós, pueblo placentero
digno de otra mejor suerte,
adiós, donostiar menteac
urrengo iñauteriyak arte.»

A finales de 1845 se publica [2] la siguiente estrofa de un "canto gitano" que nos aporta la estética del estudiante pobre todo lleno de zurcidos y parches en su capa y, aunque no se especifica que pudiera ser referente al integrante de una Estudiantina, la aportamos como testimonio de la precariedad de la época que vivía España previo al año de su publicación:

«La capa del estudiante

parece un jardín de flores

toda llena de remiendos

de diferentes colores.» 

Pasa mucho tiempo hasta 1876, cuando hallamos publicada la siguiente referencia a una estudiantina en el poema de Ricardo Torrecilla y Toledo "El médico Torrecilla al de cámara de la Sardina” [3], que nos evidencia el elemento postulante de las Estudiantinas que ya conocíamos por artículos previos al decir:

«La juventud que comanda

tornada en estudiantina,

de limosnas en demanda

para este hospital en banda,

irá de esquina a esquina.»

La primera referencia poética que hemos hallado en referencia a una Estudiantina integrada por verdaderos estudiantes corresponde a la publicada en 1878 y cuyo título evidencia la identidad de la agrupación a la que fue dedicada [4]:

«ESTUDIANTINA ESPAÑOLA:

Francia saluda febril

la galana estudiantina

que la gracia peregrina

de España luce gentil.

 

Y allá del Sena en la villa,

reciben los trovadores

vítores, laureles y flores,

pues su canto maravilla.

 

París con noble efusión

y con amor los aclama,

que a París llevan la fama

de nuestra patria nación.

 

En el alegre tañer

que recuerda nuestras glorias,

van impresas las memorias

de nuestra España de ayer.

 

Hay que las preocupaciones

se derrumban en pedazos,

Francia nos abre sus brazos

con íntimas efusiones.

 

Y salvando la distancia

llega hasta España el clamor

que repite con fervor:

¡Viva España! ¡Viva Francia!»

De esta manera, en el entorno turbio de la última década del siglo XIX en la que abundaban las “Estudiantinas de chicos papelistas, novilleros, prestidigitadores, ilusionistas y blasfemos, y las masas corales e instrumentales de mendigos e infelices lisiados” [5] comienzan a aparecer publicaciones. Así en 1894 se publica 'La Estudiantina', poema de José Rodao [5] que, además de aportar pinceladas de su vestimenta, nos retrata el transitar de la Estudiantina por las calles a la vez que aporta una de las perdidas costumbres de antaño: repartir cuartillas con versos.

Poema - La Estudiantina 1894

 

En enero de 1895 se publicó en Murcia [7] que en la población de Totana discurrió "una estudiantina compuesta en su mayor parte por los individuos de la orquesta de bandurrias y guitarras" que "pedía para el hospital y recogió unos mil y pico de reales" e iba cantando coplas galantes de las que ha trascendido la siguiente: 

«Bello sol de la mañana,

ramo de canela fina,

asómate a la ventana

que pasa la estudiantina.

  

La vida del estudiante

es la mejor de la tierra:

vente con nosotros, niña,

y sabrás lo que es la canela.

 

Eres rosa primorosa,

eres lucero brillante,

y sólo te falta, hermosa,

el querer de un estudiante».

También en 1895, durante la salida postulante de una estudiantina creada ad hoc en Orihuela para allegar fondos con que aliviar las desgracias de los huérfanos del naufragio del «Reina Regente», se publicó [8] que junto a su alcalde Ramón Mesples, que la acompañaba, cantó los siguientes versos ante el nicho que contiene la imagen de Nuestra Señora de los Remedios del Arco de la Corredera;

«¡Oh, Virgen de los Remedios!

Protege á los descendientes

de los desgraciados náufragos

del buque Reina Regente».

Igualmente en 1895 ve la luz el poema "La Estudiantina" de Miguel de Palacios [9] que nos aporta un hermoso retrato que, además de sugerir la bacanal que suponían las fiestas de Carnaval de entonces, nos revela el binomio "estudiante y carnaval", desvela la indumentaria de estas Estudiantinas Verdaderas y aporta uno de los géneros musicales más típicos de entonces: la jota.

Poema - La studiantina de Miguel de Palacios 1895

 

En el entorno del cambio de siglo Manuel Manilla publicó en México su "Segunda calavera taurina de la nueva estudiantina", con alusiones estudiantinas tanto en su dibujo como en su contenido en verso [10].

Manuel Manilla - Segunda calavera taurina  1880-1909

 

En el negro año de la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas se publicó [11] un breve pero muy gráfico homenaje al panderetólogo que, bajo el título "La Estudiantina" aporta la manera en que hace más de 100 años se tocaba la pandereta a la vez que aporta otra serie de instrumentos que entonces conformaban las Estudiantinas y refuerza el carácter postulante de esta comparsa de escolares:

Poema - al panderetologo 1898

También la poesía sirvió para plasmar el rechazo de las gentes ante ciertas actitudes de personas relevantes, como la publicada por José Mª Solís y Montoro sobre el caso del sacristán que era tuno y "vivía con una moza en retozos" [12] que aflorara en el mismo año:

En el pueblo en que vivía

con una moza en retozos,

al sacristán, varios mozos

sorprendieron cierto dia.

 

Conocido que era un tuno

le armaron el gran jaleo,

le rompieron el manteo

y después le dieron uno.»

 

Curiosamente en 1900 Miguel de Palacios modificaba en un segundo poema aquél que publicara un lustro antes [13]:

Poema - La Estudiantina 1900

 

En este entorno histórico se publican los siguientes versos [14], nuevamente de José Rodao pero ahora dedicados a la Estudiantina Clásica Española, que se leyeran en un banquete que se le ofreció en Segovia:

Poema - a la Estudiantina Clasica Espanola circa 1900 

Referente a la anteriormente mencionada Estudiantina se publicó en 1900 ‘Mi despedida’ [15], poesía dedicada a la Estudiantina Clásica Española, y leída en la fiesta celebrada en el ‘Parral’ con motivo de su próximo viaje a Francia, buena muestra de la retórica y afición por brindis y poemas en las reuniones y banquetes del entorno del cambio de siglo:

«¿Pero qué os voy a decir?

¿Por qué me pedís hablar

si no podría expresar,

 

Sin embargo, no me asusto,

empuño la copa ufano

y en estilo liso y llano

intentaré daros gusto.

 

Es mi deseo, señores,

que en vuestra excursión a Francia

recojáis en abundancia

gloria, dinero y honores,

y que luzca como un sol

junto a la enseña francesa

nuestra bandera, que es esa:

la que alienta al español.

  

Ahora, lleno de temor,

que ¡adiós! No digáis os ruego;

decid más bien ¡hasta luego!

O ¡hasta ahora! Que es mejor.

el ¡adiós! No deis jamás

que aquí nadie lo merece

pues decir ¡adiós! Parece

que es para no vernos más.»

 

Ya en 1902, José María de la Torre publicó su poema "La Universidad" [16], en que en un velo de añoranza a sus años de estudiante, nos revela el uso de lazos de colores según los estudios cursados por los integrantes de la estudiantina:

«¡Tiempos que no han de volver,

mañanas blancas y frias

de aquellos alegres dias

de trabajo y de placer!

Hoy en triste lontananza

brilla el recuerdo querido

del tiempo feliz, teñido

del color de la esperanza.

La cátedra; el profesor,

aquellos bancos sencillos,

el billar y los novillos;

la dulce carta de amor;

Carnaval; la estudiantina

que cansa el robusto pecho,

lazos rojos en Derecho

dorados en Medicina;

Música, gratas canciones,

flores, aromas y gritos

y... ¡cuántos rostros bonitos,

asomando á los balcones!

La gran bandera que ondea

junto á la banda que toca;

una risa en cada boca

y una rosa en cada idea.

Luego... Mayo aterrador

que en vez de prestar sus flores,

solo nos traía horrores

por el eximen traidor:

Veladas hasta que el día

brillaba en el claro cielo,

machacando con anhelo

con impaciencia tardía.

El sol de Junio y su brillo;

las togas y el tribunal,

y.. aquel miedo colosal

al sentarse en el banquillo.

Las bolas, el argüir

sobre algún punto ignorado...

¡El qué no se ha examinado

no sabe lo que es sufrir!

Luego ¡terrible impaciencia!

el temor de la derrota;

el espanto ante la nota

que recela la conciencia.

Y por fin el aprobado

y un verano superior,

o el suspenso, vengador

de las noches del colmado.

Edad risueña y hermosa

en que todo es poesía,

y es un beso cada día

para el alma venturosa.

¡Quién volviera hoy á sentir

las revueltas conmociones

en que tantos corazones

se perfuman el latín!

¡Volver á lo noble escuela

con sus vetustos banquillos,

y... volver á hacer novillos

detrás de cualquier chicuela!»

 

Nuevamente José Rodao modificó en 1903 su poema de 1894 dedicado a José Jackson Veyan que, bajo el título de "La Estudiantina" [17] decía así:

Poema La Estudiantina  1903

 

En 1904 se publicó en Murcia [18] la siguiente copla de Estudiantina, nueva muestra de la galantería que imperaba entonces:

«Señor Alcalde Mayor,

no prenda usté los ladrones,

porque tiene usté una hija

que roba los corazones.

 

Al año siguiente Antonio Grilo publicó la siguiente composición [19] que, dedicada a la 'Batalla de las Flores' que se acostumbraba por Carnestolendas, supone una voraz crítica a dichas fiestas:

«El carnaval.

 

Reina en la estudiantina se declara

ebria de amor la juventud inquieta;

no hiere ni emponzoña la saeta

que el ingenio con flores dispara.

 

En el ardid que la traición prepara

de la infiel, la perjura o la coqueta,

prefiero que me engañen con careta

a que me engañen con la propia cara.

 

Del mundo en la cobarde hipocresía

máscaras son que viven en su centro

el odio, la emboscada y la falsía.

 

En el tropel que hoy sale a nuestro encuentro

pasa por fuera el Carnaval de un día.

¡y el eterno disfraz queda por dentro!»

 

En la Murcia de 1914 se publica el poema "La estudiantina" [20,21], en honor a la estudiantina femenina que postulara en la capital pimentonera a favor de la construcción del Sanatorio Antituberculoso de Sierra Espuña:

«Deambulando por las calles

en precioso ramillete,

lucirán sus lindos talles

treinta y seis o treinta y siete

muchachas de rechupete.

 

¡Son murcianas!

y yá está dicho con eso

que son frescas y lozanas

como esas rosas tempranas

que causan nuestro embeleso.

 

Son chicas de distinción,

que salen á postular

porque humanitarias son

y son bellas á la par

de rostro y de corazón.

 

En alegre estudiantina

oirás su voz cristalina

cantando la alegre jota;

ya vereis qué hermosa nota

de armonía y de color

por todas las calles flota

a su paso encantador.

 

Van pidiendo,

y al pedir van ejerciendo

la más excelsa virtud;

está pidiendo la salud

para muchos desvalidos,

hoy tristes seres, heridos

de muerte en su juventud.»

Estudiantina Femenina Murciana  1914

Estudiantina femenina murciana que postuló para el Sanatorio antituberculoso de Sierra Espuña [22]

En la población de Rojales surgió una estudiantina femenina en 1918 patrocinada por las señoras de la Asociación Benéfica San Vicente de Paul, permaneciendo las siguientes coplas [23] para la posteridad gracias a César Carrera:

«La jota vino del cielo

con la Virgen de Pilar

porque haya un canto de España

que cante la caridad.»

-----

No me digas que mis ojos

no brillan como los luceros,

que hoy en vez de echarme flores

quiero que me eches dineros.

-----

Vibra la jota a los sones

de panderos y vihuelas,

que es sinta toda alegría

que ha de aliviar una pena.

-----

Van las coplas de la jota

a buscar los corazones

como las marpositas

alrededor de las flores.»

 

Un lustro más adelante, muriendo ya el año de 1919, volvieron a aflorar críticas publicadas poéticamente [24]:

 

«Ya están los estudiantes en vacaciones

ya se encuentra en sus lares la alegre tuna

que, llena de alegría, sin ansia alguna

en la edad de proyectos y de ilusiones

solo piensa en gozarla, desde tal día

hasta que haya pasado la Epifanía,

dejando recetarios, letras y leyes

para cuando se marchen los Santos Reyes.

  

Ya está la estudiantina de vuelta en casa

rompiendo corazones de lugareñas,

siempre tan animadas y tan risueñas

ante el turbión alegre de amor que pasa,

para sufrir más tarde de desengaños

igual que ha sucedido otros años,

desde que el estudiante dejó el lugar,

según las buenas lenguas para estudiar,

porque los mal hablados dicen que fuera

jamás se ha preocupado de la carrera,

sino de procurarse la dulce vida

de lances y aventuras de calavera

porque la de los pueblos no es divertida.

 

¡Ya suenan las guitarras y la pandera;

alegra tus miradas, chica soltera,

y cierra tus balcones, mujer casada,

pues nunca sobre gustos se ha escrito nada!

-----

Tales eran los tunos, ha treinta abriles,

pero hoy llevan las cosas otros carriles

pues ya no se divierte la estudiantina

tocando la pandera ni la ocarina

ni en placeres campestres y pastoriles

ni en hacer encamonas a la vecina.

Murieron los tricornios y los manteos,

cachivaches antiguos, sucios y feos.

Ahora van los muchachos de gabardina

y en tocante a aventuras y devaneos,

bien sean de derecho o de medicina,

de letras o de ciencias o de farmacia

dicen que tales cosas no tienen gracia;

dejando descansados los corazones

porque están anunciadas oposiciones

y hay que obtener de prisa, que el tiempo apura,

la tan apetecida licenciatura

pues ya bien colocados en la carrera

no faltará la mano de una heredera

y es excelente medio la Vicaría

para ayudar al pan nuestro de cada día.

Aquellos que pensasen de otra manera

son reos indudables de tontería

o de un exagerado romanticismo

que viene, para el caso, siendo lo mismo…

----- 

Ya están de vacaciones los estudiantes,

más no son bullangueros como eran antes,

son del patrón corriente de señoritos

tan serios, tan formales y tan bonitos.

Es una tuna triste que no alborota,

que pasa por las calles y no se nota,

porque la especie humana se ha vuelto fría

y muere por instantes la poesía…»

En 1924 la murciana Estudiantina de la Cruz Roja cantó estas estrofas patrióticas en su visita al cuartel del citado Regimiento Militar [25]:

«Regimiento de Sevilla

¡como elevas nuestro honor!

por eso bien merecido,

te llaman 'El Peleador'.

Luchando en tierra africana

como él sabe pelear

ganó el valiente Sevilla

la Medalla Militar.»

Pero la afición halagüeña de esta Estudiantina tuvo más proyecciones hacia personalidades que ostentaban poder, como las siguientes que el mismo año dedicaron al general Castells y al alcalde de Cartagena, Sr. Alfonso Torres, respectivamente [26,27]:

«Con el natural respeto

le venimos a cantar

porque el general Castells

es un bravo militar.»

-----

«Del alcalde que tenemos

Cartagena está orgullosa

y a proclamarlo ha venido

con sus cantos la Cruz Roja.»

 

Más tarde [28] la misma Estudiantina cantó la siguiente copla postulante que se hizo famosa:

«Brilla el sol de Cartagena

como en ninguna ciudad,

porque supera al del cielo

el sol de la Caridad.»

Se publicó entonces que la dirigía Marcos Ortíz, director a su vez de la banda del Regimiento de Sevilla, con lo que se comprende su afición por las loas a las autoridades.

Continuaron manifestaciones similares y, poco antes del inicio de la Guerra Civil, en el entorno de la inestabilidad política que sufría España en 1934 , un verso que menciona a estudiantinas y murgas [29] critica nuevamente a las fiestas de Momo que presagiaban cambios sociales.

Poesia - Verso al Carnaval 1934

Aunque pocas, estas composiciones nos evidencian la variada temática tratada entonces, que fueron desde el tema patriótico al benéfico de sus póstulas, desde las dedicadas a una determinada agrupación a las que suponen una crítica al Carnaval en el que surgen. No obstante ello, en sus versos afloran elementos de la vestimenta, géneros musicales e instrumentos que entonces se usaban, llegando alguna a ser una loa a la habilidad del panderetólogo y aportar muestras de la galantería de antaño, siendo los autores más notables de entre los detectados en la prensa de la época los renombrados poetas Antonio Fernández Grilo (1845 - 1906) y José Rodao (1865 - 1927) y el compositor de zarzuelas Miguel de Palacios  (1863 - 1920).

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Fuentes:

  1. Roberto Martínez del Río. Museo Internacional del Estudiante. Pieza de la semana nº 101. Los primeros pasos de las Estudiantinas de Carnaval. 10-08-2012.
  2. Siglo Pintoresco. Noviembre de 1845.
  3. La Paz de Murcia. 27-02-1876.
  4. La Crónica Meridional. 15-03-1878.
  5. La Ilustración Española y Americana. 30-01-1894.
  6. El Diario de Murcia. 05-02-1894.
  7. El Diario de Murcia. 18-01-1895.
  8. Las Provincias de Levante. 24-04-1895.
  9. La Gran Vía, revista semanal ilustrada.10-02-1895.
  10. Manuel Manilla. Segunda calavera taurina de la nueva estudiantina (1880-1909). Investigación aportada a TVNAE MVNDI por Mª Guadalupe Munguía Tiscareño. 2013.
  11. La Ilustración Española y Americana. 22-02-1898.
  12. La Juventud Literaria. 10-07-1898.
  13. Nuevo Mundo. 21-02-1900.
  14. Revista Instantáneas. Biblioteca Virtual de Madrid. En www.bibliotecavirtualmadrid.org/  Visto el 20-09-14.
  15. El Porvenir Segoviano. 25-07-1900. 
  16. El Diario de Murcia. 16-10-1902.
  17. La Correspondencia de España. 22-02-1903.
  18. El Liberal de Murcia. 05-02-1904.

  19. La Ilustración Española y Americana. 28-02-1905.
  20. El Tiempo, diario independiente. 13-04-14.
  21. El Tiempo, diario independiente. 14-04-14.
  22. ABC, Madrid. 09-05-1914.
  23. El Liberal de Murcia 15-02-18

  24. El Orzán. 20-12-1919.
  25. El Porvenir. 25-02-1924.
  26. El Porvenir. 27-02-1924.
  27. El Liberal de Murcia. 28-02-1924.
  28. El Noticiero. 24-05-1924.
  29. Gracia y Justicia. 20-01-1934.

 Publicación: 13/10/14