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Tuna, significado del vocablo a través del tiempo

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Félix O. Martín Sárraga. Investigación personal. 2015.


Preámbulo

Ante las constantes interpretaciones de diferentes palabras en las que se aplican significados de la actualidad a textos del pasado opté para el presente estudio el vocablo 'tuna', uno de los que más polémica ha generado y genera en nuestro mundo. Esta polémica surge al no tener en consideración que las palabras sufren cambios en su significado a lo largo de la historia, por lo que van adquiriendo nuevas acepciones y perdiendo otras.

Estos cambios semánticos pueden deberse a causas lingüísticas, históricas, sociales o psicológicas, por lo que es fundamental conocer los acontecimientos históricos que acaecieron en un momento dado. Por ello ofrecemos a continuación el siguiente esquema de los principales sucesos del siglo XIX en España, momento en el que aparecieron tanto las comparsas de carnaval que vestían con la indumentaria del antiguo estudiante (y por ello se les conoció como 'estudiantinas') como las primeras agrupaciones integradas por verdaderos estudiantes que comenzaron a mencionar la identidad de su Casa de Estudios en su nombre y que, para diferenciarse de las estudiantinas no integradas por escolares, rescataron del pasado el vocablo 'tuna'.

Siglo XIX en Espana

Principales acontecimientos sociopolíticos en la España del siglo XIX (1)

Como ejemplo de estos cambios semánticos ofrecemos el caso del vocablo "siesta" que, con origen en el latín ('sexta'), empezó designando la 'hora sexta' (para los romanos era la parte del día en que comprendía desde el mediodía, sexta hora, hasta media tarde, fin de la novena hora); como en verano era una hora calurosa, 'siesta' pasó a significar “el tiempo después del mediodía, en que aprieta más el calor”, y de ahí que se llamara también siesta al “tiempo destinado a descansar después del mediodía”. Como era la hora en que se solía comer, la voz 'siest'a empezó a relacionarse con la idea de “después de comer”, y hoy se llama 'siesta' al “sueño que se toma después de comer” aunque la comida tenga lugar en España varias horas después del mediodía real (2).

Material y método

El universo de fuentes analizadas fueron todos los Diccionarios que obran en la Biblioteca de la Real Academia Española de la Lengua (42 ejemplares comprendidos entre 1609 y 1992), todos los Diccionarios de la Biblioteca General del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Diccionario de la Lengua Española. XXII edición electrónica

Desde la primera definición de 'diccionario' aparecida en 1732, "libro que en forma de catálogo contiene por orden alfabético todas las dicciones de una o más Lenguas, o las pertenecientes a alguna facultad o materia determinada, explicadas regularmente en el mismo idioma" (3), su concepto ha variado muy poco ya que la última edición impresa lo define como "libro en el que se recogen y explican de forma ordenada voces de una o más lenguas, de una ciencia o de una materia determinada" (4). La elección de los diccionarios como única fuente de estudio se debe a que incluyen vocablos según criterios de novedad, actualidad y uso generalizado, por lo que son un "acta notarial" de lo que en cada época se interpretaba por cada palabra.

Datos hallados

Puestos en materia hay que señalar que la primera vez que un diccionario incluyó el término 'tuna' fue en 1609 para referirse únicamente al "higo de la India" (5), teniéndose como tal al fruto del nopal hallado en el continente americano. Entendemos que el retraso en su incorporación al diccionario tras el descubrimiento del Nuevo Mundo fue debido al periodo que tal fruta necesitó tanto para darse a conocer como para que se empleara de modo generalizado por la sociedad de entonces. Tras esta primera inclusión mantuvo similar significado (6,7,8,9) hasta 1739, cuando se añadió que "también se llama así el mismo árbol" (el nopal) y aparece la novedad, como acepción diferente a la botánica, de significar "vida holgazana, libre y vagamunda" aportando origen latino en 'vita vaga' (10). Mantuvo estos significados hasta 1788 (11,12) cuando cambia y señalan que llamaban 'tuna' "en Nueva España al árbol silvestre y espinoso en que se cojía y sazonaba la cochinilla, insecto" así como cuando, su segunda acepción se simplifica en "vida holgazana y vagamunda" y se añade el sinónimo de "holgazanería" (13).

Similares definiciones continúan empleándose hasta 1853 (14,15,16,17,18,19,20,21,22,23) cuando aparece la primera referencia estudiantil en sus definiciones al ampliarse su segunda acepción con "vida holgazana, libre, ociosa y bagabunda [con "b", puesto que aún no se había regularizado la escritura del idioma]. Dícese especialmente de los estudiantes que recorren las calles cantando y tocando, y sacando para vivir o divertirse" (24). Llama muy especialmente la atención que el diccionario que asume este significado no sea de la Real Academia de la Lengua, no siendo hasta 1884 cuando dicha institución recogiera una acepción similar, que luego veremos. Dos años después (1855) otro diccionario aplicaba el clásico concepto de "vida holgazana, libre y vagamunda" (25). Otra variante tuvo esta segunda acepción cuando en 1869 la Real Academia de la Lengua dijo que significaba "andar vagando en vida holgazana y libre, y de lugar en lugar" (26). Como el lector puede apreciar realmente eliminó lo de "ociosa" para sustituir "vagamunda" por una definición de ésta ("de lugar en lugar"), por lo que sustancialmente no varió. 

No fue hasta 1884 cuando el diccionario de la Real Academia Española, además del sinónimo de "nopal. Fruto de esta planta", especificó en su segunda acepción "(de Tunar.) Vida holgazana, libre y vagabunda. Correr la tuna", señalando que familiarmente se decía "tunar" (27). Cabe recordar que no todos los que 'corrían la tuna' eran estudiantes (28) y que desde 1844 la prensa (29,30,31,32) publicó que ya habían desaparecido aquellos escolares que corrían la tuna (viajar de un lugar a otro tocando y cantando sacando para vivir o divertirse) por lo que, aunque pudiera usarse generalizadamente 'correr la tuna' como sinónimo de 'tuna' en 1884, esto no fuera más que la nostálgica referencia a una costumbre escolar ya desaparecida (30,31,32,33,58). Sobre la desaparición de las cuadrillas que corrían la tuna Puentes y Ponte afirma que se había perdido ya en 1836 mientras que Amador de los Ríos afirma que se mantuvo hasta 1845. En cualquier caso entendemos que en su desaparición intervinieron las sucesivas desamortizaciones habidas entre 1798 y 1855 (que acabaron con el reparto de la 'sopa boba' en las instituciones pías que la ofrecían a los pobres que a su puerta llegaban), el nuevo Plan de Estudios de 1836 (que organizó de manera diferente Seminarios, Universidades e Institutos, así como el posterior de 1850) y, sobre todo, la Ley General de Ferrocarriles (1855), que determinó que 11 años después se dispusiera en la España peninsular de más de 5.000 kms. de vía férrea, propiciando que los estudiantes pudieran subirse "a la carrera" a un vagón y llegar a su destino más rápido y hasta sin costo alguno (1). Todo ello enmarcado por un momento histórico en el que imperaba la nostalgia derivada de las pérdidas de gran parte de los territorios de ultramar, invadiendo el ambiente sociopolítico de España y tomando mayor relevancia tras el llamado 'desastre del 98' cuando se perdiera Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

Permanecieron vigentes definiciones similares (34,35,36) hasta 1914, cuando la Real Academia Española amplía su segunda acepción de "vida holgazana, libre y vagabunda" con una tercera de "estudiantina" e introduce los conceptos de "estudiante de la tuna" y "correr uno la tuna" indicando que familiarmente se denomina "tunar" (37). La inclusión de "estudiantina" como significado de "tuna" la entendemos como consecuencia del movimiento de estudiantinas de carnaval que se venía dando desde la década de 1830, interpretando el significado de la inclusión de la frase "estudiante de la tuna" como consecuencia del fenómeno (acaecido entre 1870 y 1930) del cambio de denominación de las estudiantinas académicas hacia la denominación 'tuna' (38) para diferenciarse de aquellas no integradas por escolares. Cabe señalar que hasta 1918 se mantuvieron, tras la de "estudiantina", las acepciones de "estudiante de la tuna" y "correr uno la tuna", volviendo a incorporarse la primera ("estudiante de la tuna") durante el periodo de 1925 a 1927 (39,40) y de 1931 a 2012 (44,45,46,47,48,49,50,51,52,53,54) la primera (entendiendo su inclusión en los diccionarios, desaparecida entonces por más de 50 años la costumbre escolar de 'correr la tuna', como una manifestación de la antes referida nostalgia ya que fueron expresiones muy usadas por políticos y periodistas de la primera mitad del siglo XX), y la segunda ("correr uno la tuna") durante 1925 a 1931 (42,43) y desde 1936 (año del inicio de la  Guerra Civil Española) a 2012 (45,46,47,48,49,50,51,52,53,54), quizás por motivo similar a la anterior.

Esta equivalencia de 'tuna' con 'estudiantina' se mantuvo desde 1914 hasta 1970 (37,38,39,40,41,42,43,44,45,46,47,48,49) en que, en los últimos años de la dictadura del general Franco en España (falleció en 1975), desapareció en 1970 el sinónimo de 'estudiantina' que acompañaba a "vida holgazana, libre y vagabunda" para pasar a significar "grupo de estudiantes que forman un conjunto musical" (50) en su segunda acepción. Este nuevo significado se mantuvo hasta que en 1985, en el segundo lustro de la España democrática, se sustituyó esta última acepción y se rescató la de 'estudiantina' (51), que permaneció hasta 1992 (52). 

En 1992, año en que se conmemoraron los 500 años del descubrimiento de América, la palabra 'tuna' volvió a perder su segundo significado de 'estudiantina' para recuperar, ya definitivamente hasta la actualidad, el de "grupo de estudiantes que forman un conjunto musical" (53,54,55). Cabe destacar que en 2012 la Real Academia Española dejó como último sinónimo de 'tuno, tuna' la de "vida libre y vagabunda", incluyó por primera vez el origen del vocablo al decir "Del francés 'roi de Thunes', rey de Túnez, usado para el jefe de los vagabundos" y pasó a ser el primer significado de esta palabra "pícaro, tunante", su segunda acepción pasó a "componente de una tuna (grupo musical de estudiantes)" y "grupo de estudiantes que forman un conjunto musical" como tercera (53). Es importante señalar que es en esta fuente donde se especifica por primera vez que el femenino de 'tuno' (integrante de una 'tuna') es precisamente 'tuna', y no 'tuniña' como equivocadamente se dice en algunos países de Hispanoamérica. Esta acepción se mantiene en la actualidad (55) y no la compartimos porque con ella cabe llamar 'tuna' a cualquier grupo de rock o de música folclórica integrado por estudiantes, por lo que hemos de laborar para una mayor concreción por la Academia que evite tal ambigüedad y, quizás, propiciar una definición como la propuesta por el autor: "grupo musical e iniciático de estudiantes adscrito a una Casa de Estudios cuya vestimenta, rematada con una capa, los identifica entre los demás".

El último diccionario publicado (edición electrónica de la Real Academia Española de 2014) aporta más datos sobre el origen de la palabra al decir: "Del francés 'tune', 'hospicio de mendigos', 'limosna', y éste de Roi de Thunes 'Rey de Túnez', nombre dado al jefe de los vagabundos franceses en memoria del Duque del Bajo Egipto, esto es, el jefe de los gitanos de París en 1427" y ofrece sólo dos definiciones de la palabra 'tuna': "Grupo de estudiantes que forman un conjunto musical" y "vida libre y vagabunda" (55).

Así pues, cono todo lo anteriormente expuesto, hemos elaborado el siguiente cronograma que evidencia los cambios semánticos del vocablo 'tuna' a lo largo de la historia.

Cambios semanticos de tuna

Cambios semánticos del vocablo 'tuna' a lo largo de la historia (1)

Comentarios

    1. La connotación de “vida holgazana, libre y vagamunda” es la que se daba en el Antiguo Régimen a los mendigos y vagos que iban de uno a otro lugar de España.
    2. El dato de que entre 1853 y 1855 se la relacionara con “los estudiantes que recorren las calles cantando y tocando, y sacando para vivir o divertirse”, implementado ya el nuevo Plan de Estudios (1850), sugiere que junto a la promulgación de la Ley General de Ferrocarriles (1855) supuso el fin de esta costumbre escolar, justificando la desaparición de esta acepción.
    3. Dadas las libertades adquiridas entonces no extraña que 'tuna' y 'estudiantina' fueran sinónimos durante unos cuantos lustros previos a la Guerra Civil Española, así como en los primeros años de la democracia (1985 a 1992).
    4. 'Tuna' y 'estudiantina' fueron sinónimos durante casi toda la dictadura (1939 a 1970), consecuencia lógica de la tendencia de explicitar que la Tuna estaba integrada por estudiantes (fenómeno surgido a partir de 1870).
    5. Entendemos que la equivalencia de 'tuna' a “grupo de estudiantes que forman un conjunto musical”, que tuvo aplicación entre 1970 y 1985 (últimos años de la dictadura y primeros de la democracia), surgió como medio de alejarla de su identificación con la dictadura (que, junto a los Coros y Danzas, la usó como medio de propaganda exterior), reapareciendo en 1992 al presente, posiblemente como intento de mitigar que evocara a un régimen dictatorial de derechas.
    6. No compartimos la actual definición de la RAE, a la que propusimos por cambiar por “agrupación musical iniciática permanente de estudiantes de vida alegre y bohemia vinculada a un centro académico cuya musicalidad pivota en los instrumentos de plectro y su vestimenta, habitualmente rematada con capa, los identifica plenamente”, definición alcanzada por unanimidad entre los investigadores internacionales que deliberaron sobre ella el mes anterior de la Asamblea General Extraordinaria convocada por TVNAE MVNDI el 27 de febrero de 2016 para modificar sus Estatutos, en donde se ratificó e incluyó en ellos.

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Fuentes:

    1. MARTÍN SÁRRAGA, FO. Tuna, significado del vocablo a través del tiempo. Ponencia presentada en el V Seminario del Buen Tunar. Complejo Enjoy, La Serena (Chile). 31-01-2015.
    2. NOYA GALLARDO, C. Los cambios semánticos: orígenes y consecuencias. Universidad de Cádiz. 2014.
    3. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de Autoridades. Tomo III. Imprenta de la viuda de Francisco del Hierro. 1732 pp. 267. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    4. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua española, XXII edición. 2012. Versión electrónica.
    5. VITTORI, G. Tesoro de las tres lenguas francesa, italiana y española. Ginebra. Philippe Albert & Alexandre Pernet. 1609. pp. 605. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española, 23-XII-1.
    6. MINSHEU, J. Vocabularium Hispanicum Latinum et Anglicum copiossisimum, cum nonnullis vocum millibus locupletatum, ac cum Linguae Hispanica Etymologijs [...]. Londres, Joanum Browne, 1617. pp. 173. Reproducido a partir del ejemplar de la British Library, 826.l.23.
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    8. MEZ DE BRAIDENBACH, N. Diccionario muy copioso de la lengua española y alemana hasta agora nunca visto, sacado de diferentes autores [...]. Viena, Juan Diego Kürner, 1670. pp. 277. Reproducido a partir del ejemplar de la Österreichisches Nationalbibliothek, 73.v.63.
    9. STEVENS, J. A new Spanish and English Dictionary. Collected from the Best Spanish Authors Both Ancient and Modern [...]. To which is added a Copious English and Spanish Dictionary [...]. Londres, George Sawbridge, 1706. pp. 384. Reproducido a partir de los ejemplares de la Biblioteca de la Real Academia Española, 13-A-46, y de la British Library, 624.1.2.
    10. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua [...]. Compuesto por la Real Academia Española. Tomo sexto. Madrid. Imprenta de la Real Academia Española, por los herederos de Francisco del Hierro. 1739. pp. 375. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    11. ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. Madrid. Joachín Ibarra. 1780. pp. 905. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    12. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. Segunda edición, en la qual se han colocado en los lugares correspondientes todas las voces del Suplemento, que se puso al fin de la edición del año de 1780, y se ha añadido otro nuevo suplemento de artículos correspondientes a las letras A, B y C. Madrid. Joachín Ibarra. 1783. pp. 919. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    13. DE TERREROS Y PANDO, E. Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana [...]. Tomo tercero (1767). Madrid, Viuda de Ibarra, 1788. pp. 725. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española, O-9.
    14. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. Tercera edición, en la qual se han colocado en los lugares correspondientes todas las voces de los suplementos, que se pusieron al fin de las ediciones de los años de 1780 y 1783, y se han intercalado en las letras D.E. y F. nuevos artículos, de los quales se dará un suplemento separado. Madrid. Viuda de Joaquín Ibarra. 1791. pp. 824. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    15. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. IV edición. Madrid. Viuda de Ibarra. 1803. pp. 864. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    16. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Quinta edición. Madrid. Imprenta Real. 1817. pp. 868. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    17. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Sexta edición. Madrid. Imprenta Nacional.1822. pp. 823. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    18. NÚÑEZ DE TABOADA, M. Diccionario de la lengua castellana, para cuya composición se han consultado los mejores vocabularios de esta lengua y el de la Real Academia Española, últimamente publicado en 1822; aumentado con más de 5000 voces o artículos que no se hallan en ninguno de ellos, 2 vols. París, Seguin. 1825. pp. 1524. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca Nacional de Madrid, 1/16871 - 1/16872.
    19. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Séptima edición. Madrid. Imprenta Real. 1832. pp. 746. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    20. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Octava edición. Madrid. Imprenta Nacional. 1837. pp. 746. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    21. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Novena edición. Madrid. Imprenta de D. Francisco María Fernández. 1843. pp. 723. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    22. SALVÁ, V. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la última edición íntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Española, y unas veinte y seis mil voces, acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas [...]. Vicente Salvá, 1846. pp. 1983. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española, O-43.
    23. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Décima edición. Madrid. Imprenta Nacional. 1852.pp. 693. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    24. DOMÍNGUEZ, RJ. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española (1846-47). Madrid-París, Establecimiento de Mellado, 1853. V edición. 2 vols. pp. 1661. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española, 3-A-14 y 3-A-15.
    25. GASPAR Y ROIG. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig. Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas [...] Tomo II. Madrid, Imprenta y Librería de Gaspar y Roig, editores. 1855. pp. 1253.Reproducido del ejemplar de la biblioteca de la Real Academia Española, O-16.
    26. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana. XI edición. Madrid. Imprenta de Don Manuel de Rivadeneyra. 1869. pp. 771. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    27. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Duodécima edición. Madrid. Imprenta de D. Gregorio Hernando. 1884. pp. 1058.Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    28. MARTÍN SÁRRAGA, FO. No todos los integrantes de las cuadrillas que 'corrían la tuna' en el siglo XVIII eran estudiantes. TVNAE MVNDI. 10-11-12. En: http://tunaemundi.com/index.php/publicaciones/sabias/118-no-todos-los-integrantes-de-las-cuadrillas-que-corrian-la-tuna-en-el-siglo-xviii-eran-estudiantes
    29. Boletín de Medicina, Cirujía y Farmacia, nº 163; pp 23. 21-01-1844.
    30. El Fandango. Pp. 33-37, 15-02-1845.
    31. El Clamor Público. Pp 4. 18-10-1846.
    32. La Ilustración Española y Americana. Pp. 118, 24-02-1873.
    33. MARTÍN SÁRRAGA, FO. Las cuadrillas que 'corrían la tuna' como en la Edad media desaparecieron a mediados del siglo XIX. TVNAE MVNDI. 12-12-12. En: http://tunaemundi.com/index.php/publicaciones/sabias/124-las-cuadrillas-que-corrian-la-tuna-como-en-la-edad-media-desaparecieron-a-mediados-del-siglo-xix.
    34. ZEROLO, E. Diccionario enciclopédico de la lengua castellana. París, Garnier hermanos. 1895. pp. 2114. 2 vols. Reproducido del ejemplar de la biblioteca de la Real Academia Española, O-58 - O-59.
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    37. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. XIV edición. Madrid. Imprenta de los sucesores de Hernando. 1914. pp. 1017. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    38. MARTÍN SÁRRAGA, FO. El cambio de denominación de 'Estudiantina' a 'Tuna' parece surgir en el último cuarto del siglo XIX. TVNAE MVNDI. 18-09-12. En:http://tunaemundi.com/index.php/publicaciones/sabias/38-sabias-cambio
    39. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. XIV edición. Madrid. Imprenta de los sucesores de Hernando. 1914. pp. 1017. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española. 
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    46. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua española. Décima sexta edición. Madrid. Espasa - Calpe. 1939. pp. 1258. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    47. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua española. XVII edición. Madrid. Espasa - Calpe. 1947. pp. 1258. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    48. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Segunda edición. Madrid. Espasa - Calpe. 1950. pp. 1503. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    49. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua española. XVIII edición. Madrid. Espasa - Calpe. 1956. pp. 1301. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    50. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua española. XIX edición. Madrid. Espasa - Calpe. 1970. pp. 1306. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    51. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Tercera edición revisada. Tomo VI. Madrid. Espasa - Calpe. 1985. pp. 2266. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    52. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Cuarta edición revisada. Madrid. Espasa - Calpe. 1989. pp. 1584. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    53. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua española. XXI edición. Madrid. Espasa - Calpe. 1992. pp. 1445. Reproducido a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Real Academia Española.
    54. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua española. XXII edición. 2012. Versión electrónica ofrecida enhttp://lema.rae.es/drae/?val=tuna
    55. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la lengua española. XXIII edición. 2014. Versión electrónica ofrecida en http://lema.rae.es/drae/?val=tuna
    56. PUENTES Y PONTE, J. Murcia que se fue. Imprenta de la Biblioteca de Instrucción y Recreo. Madrid. 1872.
    57. AMADOR DE LOS RÍOS, J. Historia crítica de la literatura española. Tomo IV. pp. 533. Madrid. 1863.
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Publicación: 08/02/15          Actualización: 01/03/16