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El Colegio - Seminario de San Fulgencio de Murcia y su Estudiantina

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Félix O. Martín Sárraga. Investigación personal. 2015.


Actualizado el 24/01/16 con nuevos datos y foto

Estas líneas sólo pretenden aportar detalles sobre el entorno del centro docente en el que se creó una de las primeras Estudiantinas Académicas de la historia, al menos la primera, de la queel autor ha hallado alguna referencia. Para ello reproduciremos los datos que hemos considerado más interesantes de la muy interesante obra de Jiménez de Gregorio (1), que estudió detalladamente el Colegio - Seminario Conciliar de San Fulgencio, pero sólo lo que pudiera esclarecer dudas desde el prisma de las Estudiantinas integradas por verdaderos escolares.

Colegio-Seminario de San Fulgencio

Actual entrada principal (foto tomada por el autor)

Colegio de San Fulgencio - Fachada

Detalle del arco de la actual entrada principal (foto tomada por el autor)

Aporta dicho autor que se fundó el 19 de agosto de 1592 por el Obispo Sancho Dávila y Toledo en cumplimiento de las disposiciones del Concilio de Trento sobre seminarios y formación del sacerdocio sobre una superficie de 448.800 metros (entendemos que cuadrados) a los que contribuyó el ayuntamiento de la ciudad. De este Colegio se conserva un únco ejemplar de las Constituciones del Cardenal Belluga, dadas en 1707.

La enseñanza comenzó el 25 de octubre del mismo año con la cátedra de Gramática y Retórica, a lo que posterior y temporalmente se añadieron clases de Teología y Moral, y obtuvo Bula Papal de Paulo V el 7 de enero de 1614.

El curso empezaba el 8 de Octubre destinando tres horas diarias a las clases, distribuidas por mitad entre mañana y tarde. Desde San Lucas al sábado de Ramos se mandaba que hubiera hora y media de clase nocturna. Los días festivos solo los gramáticos asistirían a clase por que solo ellos no asistían al coro diario.

Se sabe que asistieron de 12 a 14 estudiantes pobres, virtuosos y nacidos en la diócesis y su vestimenta consistió en sotana (los seminaristas), medio manto de paño pardo, bonete negro (de paño u otra tela de lana) y beca verde sin rosca, todo ello dado al escolar por el Colegio. Según las citadas Constituciones el vestido interior habría de ser "de tela de lana o estambre", no permitiéndose la seda ni cintas de color diferente al negro como "zapatos picados, ni evillas, ni coletas, ni tufos largos, ni moño crecido.... Ninguno usará montera dentro de casa, ni capa sobre el manto, ni saldrá de su cuarto sin bonete ni cuellecillo puesto..".

Aunque al principio se prohibió la asistencia a clases de alumnos seglares, dejó de tener efecto y luego asistieron gratuitamente a las cátedras de Gramática, a cargo de dos maestros seculares. Las enseñanzas en Teología, mientras se impartieron, dedicaron 90 minutos diarios de clase durante tres años. 

Sólo se podría salir del Colegio conpermiso del Rector y sólo vistiendo la ropa talar y acompañado por otro colegial. En sus cuartos disponían de mesa, dos sillas, arca, cama y candil, así como las siguioentes obras: La diferencia entre lo temporal y lo eterno, Los ejercicios de San Ignacio y las Consideraciones del P. Salazar. Tenían expresamente prohibida la tenencia de libros profanos y comedias, so pena de expulsión en la seguna vez que se incumpliera esto.

Los textos usados en su enseñanza fueron "el Breviario, las normas del Concilio de Trento. los escritos de San Jerónimo y la Gramática de Nebrija". Los exámenes de los gramáticos (para pasar a grados mayores) se harían ante el Rector y el Maestro de Gramática.

En lo referente a la alimentación de los escolares dicho investigador refiere que comían en comunidad mientras se leían libros devotos y que cada estudiante recibía medio real de carnero y dos libras de pan cada día. Se comía a las 12 y se cenaba a las 21 horas, sirviendo la mesa dos colegiales (por turno). Disponía el centro de un cocinero y un despensero además de Rector, médico, cirujano y barbero.

Fue el Cardenal Belluga quién incluyó estudios mayores en el seminario, "concurriendo los seminaristas a las aulas públicas, dotando al Colegio de San Fulgencio para que pudiera tener 50 colegiales". El envío de los colegiales (seminaristas) a las aulas de los alumnos regulares intentó fomentar la paz interna del centro pero no se consideró lo más conveniente para el Seminario.

También fue el cardenal quién liberó al Colegio de obligaciones ajenas a la enseñanza. "Los Dominicos enseñaban Filosofía tomista, los Franciscanos seguían a Duns Scoto y bebían de la fuente del P. Suárez los Jesuítas". 

Para darle al estudiante más tiempo de estudio el Cardenal Belluga les dispensó posteriormente a la asistencia al coro, servicio de Iglesia y otros cultos, fundando para estos fines el Colegio de San Leandro en donde aprenderían Gramática, Música y Canto. No existiendo en Murcia Universidad, quiso el cardenal dotarlo en 1741 de más cátedras, como la de Derecho Civil y la de Derecho Canónico.

Fue Rubín de Celis, obispo de Cartagena, quién consiguió la validez oficial de los estudios allí impartidos hasta convertirlo en una verdadera Universidad al conseguir para el Colegio - Seminario los Grados de Filosofía, Teología y Leyes.

Se sabe que en 1794 su matrícula era de 280 colegiales, a los que había que añadir otro tanto de manteístas (así llamaban a los seglares o 'gramáticos'), dandole a San Fulgencio casi medio millar de escolares, así como que desde 1789 obtuvo nuevos privilegios universitarios.

Las nuevas constituciones dadas por el obispo López Gonzalo, justificadas por "el estado de indisciplina y decadencia moral" junto a algunos "actos de rebeldía de algunos profesores", determinaron que a partir del 8 de enero de 1804 se desarrollara la sublevación de los estudiantes seglares (manteístas o gramáticos).

Estudiantina del Colegio de San Fulgencio Murcia

Estudiantina del Colegio de San Fulgencio (Colección personal de Rafael Asencio González)

Pues bien, es en este Colegio - Seminario donde los escolares seglares constituyen una Estudiantina que en 1865 salió por las calles de Murcia a postular a favor de las víctimas de la epidemia de cólera que ese año mató a 766 personas (2).

Del edificio, sito al lado del Palacio Episcopal y frente al lateral de la Catedral de Murcia, se dijo falsamente (3) que sólo quedaba parte de la planta baja (en que esuvo la capilla y actualmente su espacio se encuentra redistribuido para oficinas), desapareciendo el segundo piso (destinado a las aulas) y el tercero (donde se hallaban los dormitorios) tras el estallido de una bomba durante la Guerra Civil española. López-Guzmán, vecino del inmueble entonces atestigua que jamás se dañó al edificio durante la contienda bélica, aportando como prueba de ello la siguiente foto de 1954 (tomada desde el balcón de su casa) que muestra a los seminaristas asomados a los balcones de las aulas y dormitorios para ver un desfile de Acción Católica con motivo de la Virgen Milagrosa. 

Colegio-Seminario de San Fulgencio con seminaristas en los balcones durante un desfile de Accion Catolica con motivo de la Virgen Milagrosa en 1954 - Miguel Lopez-Guzman coleccion privada

Seminaristas asomados a los balcones del Colegio-Seminario al paso de un desfile con motivo de la Virgen Milagrosa en 1954.

(Colección de Miguel López-Guzmán cedida por Facebook)

 

Reformado el edificio en la segunda mitad del siglo XX, es actualmente sede de la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de Murcia.

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Fuente principal:

1.- Jiménez de Gregorio, F. El Colegio-Seminario Conciliar de San Fulgencio. Aportación documental inédita al estudio de los precedentes de la Universiad de Murcia. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Murcia. 2013.

Otra fuente:

2.- Martín Sárraga, FO. Estudiantinas que postularon en o por Murcia. Epidemias y catástrofes por las que desarrollaron su actividad. Publicado por TVNAE MVNDI con la colaboración de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia. 2014.

3- López-Guzmán, M. Entrevista personal. 21-01-2016. 


 Pubicación: 06/09/15         Actualización: 24/01/16