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Repercusiones de la huelga estudiantil de 1930 en la Tuna Compostelana y en la Normalista de La Coruña

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Félix O. Martín Sárraga. Investigación personal. 2016.


Siempre hemos afirmado que la comprensión adecuada de las informaciones de antaño requieren conocer los acontecimientos del momento histórico en el que se suscitó la noticia. En los últimos días, tras los contenidos hallados en unos artículos -por incomprensibles- hicieron necesario indagar más en los acontecimientos de su entorno temporal. Gracias a una pista dada por Héctor Valle Marcelino, historiador y colaborador desde Jerez de la Frontera, pudimos "desenrredar la madeja" y entender lo publicado. Por ello, aunque sean unos cuantos párrafos ajenos a las Tunas, comenzamos este artículo con un resumen del entorno histórico de los artículos que nos brindan, al final, las repercusiones que hemos hallado en las Tunas.

Determinantes y consecuencias de la Huelga estudiantil

1929

El 7 de marzo, festividad de Santo Tomás de Aquino, la Federación Universitaria Escolar (F. U. E.), fundada dos años antes (10) e integrada por las nuevas generaciones de universitarios reunidas en un nuevo sindicato de estudiantes y profesores, declaró la huelga en Madrid (que sería seguida poco después en Barcelona, Santiago, Zaragoza, Valencia, Granada y Salamanca), siendo detenido el estudiante José Mª Sbert (que permaneció incomunicado hasta el 7 de abril ) entrando la fuerza pública en las universidades (5).

El detonante de la huelga fue la aplicación de la Ley de Educación del Ministro Callejo, sobre todo su Artículo 53, que otorgaba derecho a las órdenes religiosas a conceder Títulos de Bachillerato al margen de las Universidades Públicas: 

«Los alumnos que hubieran realizado sus estudios asistiendo habitualmente, durante los años exigidos como mínimo de escolaridad, a centros de estudios superiores que por más de veinte años de existencia hayan acreditado notoriamente su capacidad científica y pedagógica, realizarán sus exámenes de fin de curso en idéntica forma que los que hubieran seguido sus cursos normales en la Universidad, siendo examinados en ella por dos profesores de aquellas, presididos por un catedrático de la Facultad en que estuviera matriculado» (1).

Con ello la aplicación del Artículo 53 de la Ley Callejo, entre otras cosas, proponía facultar a los colegios de Jesuitas (Deusto) y Agustinos (El Escorial) para otorgar títulos hasta entonces reservados a las Universidades estatales (1).

Se ha publicado que, además de en la Universidad Central de Madrid,la huelga fué "un rotundo éxito" en Salamanca, Valladolid, Sevilla, oviedo y Santiago (10). Para minimizar sus efectos se dictó una Real Orden de 11 de marzo que sancionó, con pérdida de matrícula, a los alumnos que no entraran a clase y nombró a comisarios regios para hacerse cargo de los centros de enseñanza (5). La comunidad educativa se manifestó en contra, como también lo hicieron intelectuales. Unamuno, Blasco Ibáñez y Ortega y Gasset reaccionaron, identificándose a la Dictadura de Primo de cómo “el enemigo” y secundariamente a la Monarquía por asociación (1). 

El dictador, poco favorable a la Cultura y la Educación en general (probablemente, consecuencia de que no consiguiera aprobar el Bachillerato), decretó el 17 de abril el cierre de las universidades, empezando por la Central, y suspendió las matrículas de un importante número de estudiantes (1).

La reacción de los alumnos, apoyados por un sector importante del profesorado universitario, determinó  –junto a la proyección internacional de los sucesos- que se ordenara la reapertura de las universidades el 24 de mayo de 1929, por Real Decreto.

El 24 de septiembre, ante las protestas, se derogó el Artículo 53 a la vez que se decretó la disolución de la F.U.E., al parecer “a instancias de los estudiantes católicos” (5), y se acentuaron las medidas represivas (1,5).  El estudiante Sbert continuaba desterrado y varios catedráticos no habían sido aún repuestos a sus cátedras (5).

1930

En enero, al reanudarse las clases, los estudiantes tenían pendiente de respuesta diversas demandas dirigidas al Gobierno de Primo de Rivera para que cesaran las sanciones y destierro impuestas al estudiante Sbert, presidente del Comité pro Unión Federal de Estudiantes Hispanos, quién había sido privado de los estudios realizados en la Escuela de Ingenieros Industriales y se le impedía: matricularse en ningún Centro docente, continuar sus estudios en la Escuela de Ingenieros Agrónomos y ejercer función alguna de carácter público. Además de todo esto la prensa publicaba que se encontraba desterrado en Mallorca, que en su encarcelamiento de Madrid mantuvo incomunicación por 40 días; (también estuvo incomunicado varios meses en la cárcel de Torrelaguna) (2) 

En un contexto de creciente agitación obrera y política, “y porque los estudiantes estaban decididos a contribuir a la caída de la dictadura” (5), la F. U. E. convocó, huelga general en todas las universidades para el 21 de enero de 1930, acordando la Universidad Central solidarizarse con ella (5). Fue una huelga marcadamente política (pidiendo la amnistía para presos políticos y la libertad para el Comité Revolucionario encarcelado y juzgado) y antimonárquica que también se siguió en otras universidades españolas, pero con menor intensidad. El resultado inmediato de ello fue el encarcelamiento de varios dirigentes estudiantiles y que el Gobierno concediera un mes de vacaciones desde el 5 de febrero (1) para disimular su impacto. Siete días después el dictador presentó su dimisión (5). Durante ese mes se sucedieron los encargos de formar Gobierno a Sánchez Guerra —que no fructificó— y al Almirante Aznar. (1)

El 7 de febrero llegó Sbert a Barcelona en el vapor correo de Mallorca siendo recibido con carteles como “La F. U. E. Catalanobalear abraza a Sbert”, “¡Viva Sbert! Y ¡Viva la Universidad libre”! (4). Para su llegada a Madrid se convocó la primera gran manifestación hecha en la vía pública por las organizaciones escolares  convocada por la F. U. E., que demostró su fuerza concentrando un “número superior a cuarenta mil” estudiantes de toda España (2).

Al parecer este acontecimiento fue recogido por las cámaras cinematográficas dado que la prensa publicó que en el día 14 de marzo en el Teatro Jofre de El Ferrol durante la exhibición de  “la película de la llegada a Madrid del estudiante Sr. Sbert”  el público que ocupaba las principales localidades (las más caras) protestó manifestando su desagrado hasta el final de la misma mientras que desde las localidades más altas (las más económicas) se respondía con aplausos (3).

Luego, como consecuencia de la Real Orden de 5 de abril de 1930, en la que se abordó la reforma de la Segunda Enseñanza, las movilizaciones estudiantiles se acentuaron y hubo algaradas los días 3, 4 y 5 de mayo. De los habidos el 3 de mayo en el entorno de la Facultad de Medicina de San Carlos sólo hemos hallado que D. Cándido Boliar Pietlain, catedrático de dicha Facultad, resultó herido de un sablazo en el codo, quedándole como secuela -tras 33 días de evolución- una "pseudoanquilosis" (12).

El día 6 se procedió al cierre de la Universidad Central, seguido el día 7 por la clausura de las Universidades de Barcelona, Valencia, Granada, etc. El conflicto entre la enseñanza pública y la privada llevó igualmente a la huelga en los Institutos, creando un malestar generalizado (1).

Hubo nuevos enfrentamientos el 3 de mayo entre los universitarios (estudiantes y profesores) y fuerzas del orden, de los que sólo hemos hallado que el catedrático de la Facultad de Medicina de San Carlos, D. Cándido Boliar Pietlain, resultó herido de un sablazo en el codo, quedándole como secuela -tras 33 días de evolución- una "pseudoanquilosis" (12). 

Mientras tanto José Ortega y Gasset publicaba la primera edición de ‘La rebelión de las masas’ el 28 de noviembre.

1931

La agitación es total. El 20 de enero de 1931 la F.U.E. convocó una huelga general universitaria, ya de carácter decididamente pro-republicana. Para minimizar su repercusión, el 4 de febrero de 1931 una Real Orden disponía la clausura de las universidades bajo la denominación de «vacaciones extraordinarias» de un mes, a partir del 5 de febrero .

Alfonso XIII no tiene más remedio que cesar al Consejo de Ministros en pleno, tomando posesión el último Gobierno de la Monarquía el 18 de febrero de 1931. 

En marzo de 1931 se celebran los juicios a los sublevados de Jaca y al Comité Revolucionario.

Los estudiantes se volverán a enfrentar, cada vez más crecidos, a los nuevos dirigentes. El día 23 de marzo, colocadas pancartas con las candidaturas de Unión Monárquica en la fachada de la Universidad, los alumnos iniciaron las protestas dando vivas a la República y a los firmantes del manifiesto revolucionario. Mientras una comisión se reunía con el rector para exigirle la retirada de las pancartas con la amenaza de huelga (a lo que accedió), otros las retiraban y quemaban antes de ser dispersados por los guardias. También intentaron organizar una manifestación en la Facultad de Medicina en pro de la amnistía para el Comité, que fueron dispersados. 

El día 24 se publicó el veredicto del juicio contra el Comité revolucionario y se levantó la suspensión de las garantías constitucionales en todo el país. La F. U. E. mantuvo la huelga durante toda la jornada y, en el entorno de la Facultad de Medicina, se enfrentó a la policía, que apedreada, respondió con numerosos disparos. El resultado final de los choques fue un joven de 16 resultó herido grave, y numerosos heridos entre los guardias y los alumnos, además de muchos detenidos.

El 25 la F. U. E. declaró huelga general y exigió la destitución del Director General de Seguridad, general Mola. Las autoridades universitarias decretaron el cierre de las aulas. A las diez de la mañana los alumnos y miembros de otros colectivos que se les unieron (obreros, sindicalistas, etc.), concentrados en las puertas de la Facultad de Medicina, comenzaron los enfrentamientos con la fuerza pública, que pretendió disolverlos sin éxito con porras e hiriendo de bala a un alumno. Sus compañeros, mientras retiraban al herido, apedrearon a los guardias de seguridad, quienes, ante el cariz que tomaba la situación, se replegaron para cargar después con los sables. Rechazados por los estudiantes, que hirieron al propio oficial que los mandaba, los guardias desenfundaron las pistolas y comenzaron a disparar. Los alumnos se refugiaron en la Facultad derribando una de las puertas, mientras llegaron fuerzas de la Guardia Civil que rodearon el edificio. Las fuerzas policiales dispararon contra las ventanas y las azoteas de la Facultad desde donde los estudiantes les tiraban ladrillos y tejas, viéndose afectados los enfermos del Hospital Clínico de San Carlos, en cuyo edificio estaba alojada la Facultad de Medicina. Para las dos de la tarde los alumnos ya habían ido escapando de la Facultad y podía hacerse balance: un estudiante y un guardia civil muertos, innumerables alumnos y obreros heridos (algunos graves) y varios guardias civiles heridos (algunos de bala) (1). 

El 26 se clausuraron todas las universidades de España. En todas ellas (especialmente en Madrid) los escolares protagonizaron manifestaciones de repulsa y condena. Desde numerosas instancias se pidió el cese del Director General de Seguridad, general Mola, y la dimisión del Ministro de Instrucción Pública; culpándose al Rey y al Gobierno de lo sucedido por los partidos republicanos. El Rector dimisionario, Blas Cabrera, visitó la Facultad de Medicina, quedando profundamente impactado al ver el edificio, quirófanos y salas agujereados por las balas.

Aunque no hemos hallado datos de las demás universidades del Estado sabemos que el 7 de abril de Valencia se hallaba clausurada (6).

Finalmente el general Mola fue destituido y a pocas semanas de la celebración de las Elecciones Municipales la división de la Sociedad española era completa: El 12 de abril los republicanos ganaron en 41 de las 50 capitales de provincia, proclamándose la República el día 14 en las ciudades más importantes mientras el Rey se encaminaba al exilio.

 

Repercusiones en la Tuna, a propósito de dos casos

Tuna Normalista de La Coruña

El 8 de febrero se publicó que “en breve será entregada a las autoridades académicas” la bandera de la Tuna estudiantil confeccionada por los normalistas de La Coruña, así como que la Tuna dejaba de salir es año “debido a la anormalidad escolar" (6). 

Tuna Compostelana

 Desde que  se anunció la llegada de la Tuna Universitaria Compostelana a La Coruña  se publicó el 19 de febrero de 1931 (8) que los escolares coruñeses se dispusieron a recibirla con muestras de desagrado, “ya por las circunstancias actuales de la Universidad española, ya por causas de otro orden”: 

«Frente al hotel donde irían a parar los 'tunos' esperaban su llegada los escolares coruñeses y bastantes otros pertenecientes a la Universidad santiaguesa, que por hallarse clausurada, se encuentran en La Coruña. Al llegar el automóvil sonó una estruendosa pita y la grutería que tuvieron que soportar los 'tunos' fue ensordecedora. Anoche, en la calle Real, fueron también insultados por escolares y otras personas.

En vista de esto, los de la Tuna Universitaria decidieron regresar al hotel, hasta donde fueron perseguidos. Antes de entrar en el hotel algunos 'tunos' fueron cogidos entre dos bandos y lo hubieran pasado mal si no fuera por la oportuna intervención de una pareja de guardias de seguridad. Una comisión de la F.U.E. visitó a la Directiva de la Tuna para aconsejarles que se retirasen de la ciudad hasta mejor ocasión.

En los periódicos se ha recibido esta noche una nota que dice:

«Justamente indignados por la llegada a esta capital de una comparsa intitulada Tuna Compostela protestamos enérgicamente y hacemos las siguientes declaraciones:

Primera. Es estos momentos, críticos para la vida universitaria, ninguna Tuna puede salir de la Universidad por la sencilla razón de hallarse ésta clausurada.

Segunda. Que el nombre de Universitaria que ostenta no corresponde a la naturaleza de esta agrupación no sólo por no hallarse integrada en su totalidad por estudiantes sino también porque no ha merecido la consagración académica. Conste, pues, la protesta de los estudiantes universitarios que por circunstancias especiales residen en La Coruña».».

Tuna Compostelana en el Ministerio de Instruccion Publica con el ministro duque de Alba - La Union ilustrada. 31930

Tuna Compostelana en el Ministerio de Instruccion Pública con el ministro, duque de Alba (11)

Sorprendentemente el día siguiente se publicó un artículo bajo el título «Cambio de nombre» que rezaba (9):

«La Coruña, 20.—A consecuencia de la protesta de los estudiantes, la Tuna Compostelana ha acordado cambiar su nombre por el de Rondalla Escolar, substituyendo los colores de las diversas Facultades que ostentaba por uno que nada tiene que ver con aquéllos».

Y un día después aparecía este en la prensa bajo el título «Actitud contra una Tuna» (10):

«La Coruña, 21.—Reunidas las representaciones de la Asociación de Estudiantes Mercantiles y de la Asociación de Estudiantes del Bachillerato de esta capital, y los estudiantes universitarios de Santiago que se encuentran en esta capital, facilitaron una nota en la que dicen que, de acuerdo con algunos auténticos estudiantes pertenecientes a la famosa Tuna Universitaria Compostelana llegada a La Coruña, acordaron disolverla por no ser esta época apropiada para esta clase de excursiones estudiantiles.

  

Este acuerdo ha sido bien acogido, pues se temía que durante el concierto que pensaban dar hoy, sábado, surgieran algunos incidentes».

Dada la rigurosidad imperante entonces llama la atención que, según la fuente citada, la Tuna Compostelana no estuviera integrada exclusivamente por escolares universitarios y que tampoco ostentara la preceptiva «consagración académica», cosa que parece avalar no sólo el cambio de denominación hacia «Rondalla Escolar» sino que cambiara « los colores de las diversas Facultades que ostentaba por uno que nada tiene que ver con aquéllos».

¡En todo tiempo y lugar se cocieron habas!

__________

Fuentes: 

  1. Francisco A. González Redondo y Miguel A. Villanueva Valdés. Educación y sociedad en España, 1920-1931: el conflicto estudiantil en y desde la Universidad de Madrid. Revista Complutense de Educación. Vol. 13. (2002). 

  2. La Gaceta literaria (Madrid). 1/1/1931, n.º 97, página 22.

  3. ABC. 16-03-1930.

  4. ABC. 08-02-1930.

  5. Mª Fernanda Mancebo. La Universidad de Valencia. De la Monarquía a la República (1919-1939). Instituto de Cultura Juan Gil-Albert. Universidad de Valencia. 1994.

  6. La Libertad (Madrid). 08-02-1931.

  7. La Libertad (Madrid). 17-01-1931.

  8. El Heraldo de Madrid. 19-02-1931.

  9. La Libertad (Madrid). 21-02.1931.

10. Sindicato de Estudiantes de Izquierdas. La huelga estudiantil de 1929. En: http://www.nodo50.org/sei/agitacionyboletines/revista%2007/historia.htm.

11. La Unión ilustrada. 02-03-1930.

12. La Voz (Madrid). 22-01-1932.


Publicación: 14/01/16