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Las recepciones de las Tunas en la primera mitad del siglo XX, a propósito de un caso

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Félix O. Martín Sárraga. Investigación personal. 2016.


Nuestros lectores asiduos conocen el ritual de visitas de las Tunas de antaño cuando emprendían viaje y llegaban a una ciudad. Ocurría tanto con las Tunas y Estudiantinas Académicas como las extranjeras, tema que documentamos con los siguientes contenidos publicados (1) en relación con la visita a Barcelona el 19 de abril de 1928 de la Tuna Escolar de Oporto, conocida también entonces como Estudiantina Académica de Oporto.

Llegada 

«En el Apeadero del Paseo de Gracia les aguardaban el decano de la Facultad de Derecho, doctor Gómez del Campillo, presidiendo la comisión de catedráticos, compuesta por los doctores Saforcada, de Medicina; Xiráu, de Derecho; Tayá, de Farmacia, y Pérez Agudo, de Filosofía y Letras; el diputado señor Vancells Carreras, por la Diputación; el concejal señor Garrigo, por el Ayuntamiento; el vice-cónsul y el presidente de la Cámara de Comercio de Portugal y el señor Ribé, jefe de Ceremonial del Ayuntamiento.

 

En el andén se situaron numerosos estudiantes de nuestra Universidad, Instituto y escuelas especiales, con sus estandartes respectivos,  cubriendo sus cabezas con el gorro escolar la inmensa mayoría de ellos. Al llegar el tren los estudiantes iniciaron una estrepitosa salva de aplausos. Los estudiantes portugueses venían asomados a las ventanillas de los coches, saludando con los pañuelos.

 

El concejal señor Garriga dio la bienvenida a los estudiantes portugueses en nombre de la ciudad y el decano de Derecho lo hizo en nombre de la Universidad. Un grupo de estudiantes y el presidente de la Federación de Estudiantes Católicos de Barcelona dieron también la bienvenida a los lusitanos en nombre de los estudiantes barceloneses.

 

Llamó la atención que llegasen solamente sesenta estudiantes de los doscientos que componen la estudiantina lusitana; según se dijo, porque en San Vicente, donde quedó el resto de los excursionistas [viajaron 200 estudiantes], no permitía la composición del tren más admisión de plazas. Tampoco llegaron los seis catedráticos de la Universidad de Lisboa que acompañan a la tuna, quienes se quedaron también en San Vicente. Los estudiantes portugueses vestían el traje típico escolar de Portugal, cubriéndose con capa.

 

Acto seguido se organizó la comitiva, marchando hacia la Universidad. El paso de los estudiantes por las calles fue saludado con aplausos por el público.»

En la Universidad

«Precedidos de las banderas de los estudiantes portugueses y de los estandartes de los universitarios españoles, hicieron su entrada en la Universidad constituyendo una numerosa manifestación a cuya cabeza iba la comisión de catedráticos barceloneses que fueron a recibir a los excursionistas, el vicecónsul y presidente de la Cámara de Comercio de Portugal, el concejal señor Garriga, el diputado señor Vancells y el jefe de Ceremonial señor Ribé. El rector doctor Díaz, vicerector doctor Soler Batlle y Claustro Universitario, recibieron a los estudiantes lusitanos en la escalera de honor de la Universidad, donde, entre vítores y aplausos de los escolares cambiaron saludos con los portugueses.

 

Seguidamente se trasladaron al Paraninfo que se hallaba atestado de estudiantes, entre los que había muchas señoritas escolares. El rector pronunció un elocuente e inspirado discurso de bienvenida, recordándoles los motivos históricos de la fraternidad lusohispana, aludiendo a la época gloriosa de los grandes descubrimientos geográficos, a las páginas inmortales de la literatura portuguesa, a la tragedia de Inés de Castro, que inmortalizó Camoens en estrofas de eterna rima, a los escritos de Eca de Queiroz, de Eugenio de Castro y otros.

 

Dijo después que nada significaban ya los nombres de Aljubarrota y Villaviciosa, que sólo evocan la memoria de mutuas proezas y concluyó encomendando los estudiantes portugueses a sus colegas de Barcelona, que llenos de alegría les acogían, encargándoles que al regresar a Portugal lleven el mensaje de saludo de la Universidad de Barcelona a su heroica patria, haciendo votos por la unión ibérica, mediante el afecto y el amor. Al concluir de hablar el rector, el presidente de los estudiantes portugueses don Juan Riveiro, le cubrió con su capa escolar en señal de cordialidad, aplaudiendo largamente este rasgo los escolares.

 

Después hablaron el presidente de los escolares lusitanos, el cónsul de Portugal y el señor Garriga, en nombre del alcalde, siendo todos ellos aplaudidos con entusiasmo.

 

La Estudiantina portuguesa interpretó la Marcha Real española y el himno de Portugal, que fueron acogidos con estrepitosos aplausos por los jóvenes estudiantes..»

Visita a las Autoridades

«Desde la Universidad se dirigieron los estudiantes lusitanos al Ayuntamiento acompañados del cónsul y vicecónsul de Portugal, cumplimentando al alcalde, barón de Viver, cambiándose frases cordiales de afecto y deseándoles el alcalde que la estancia de los excursionistas en esta población les sea grata.

 

También estuvieron en el Gobierno Civil, cumplimentando al general Milans del Bosch y en Capitanía, al capitán general señor Barrera, siendo recibidos en ambas dependencias con gran cariño..»

 

Tuna Escolar de Oporto - 1928

La Tuna dando un concierto en la inauguración de la exposición de cuadros de Goya en Zaragoza (2)

Conclusión del día

El orfeón y la estudiantina académica de Oporto, dieron un concierto , calificado de «interesantísimo» en el Palacio de la Música Catalana, publicándose:

«Tanto el orfeón como la estudiantina, que dirigen, respectivamente, el doctor Futuro Barroso y el profesor del Conservatorio de Oporto don Manuel Juan Alves, son agrupaciones realmente notables y merecieron la más cordial y entusiasta acogida.

 

Forman la «tuna» dos flautas, seis violines primeros, siete violines segundos, cuatro mandolinas, dos violoncelos, un contrabajo y nueve guitarras, teniendo todos los ejecutantes perfecto dominio instrumental.

 

La «tuna» tuvo a su cargo dos partes del concierto, tocando, además de la Marcha Real española y el himno nacional de su país, que fueron calurosamente aplaudidos, el «Himno académico», de Medeiros; «Momento musical», de Schubert; «Alma portuguesa», de Osorio; «Muerte de Ase», de Grieg; «Flor primaveral», de Tino; «Rapsodia ilesiana», de Souza; «Danzas húngaras», de Brahms; una «Serenata» para mandolinas y un brioso pasacalle titulado «Porto-Barcelona». La estudiantina fue festejadísima.

 

El orfeón, compuesto de unas cien voces, afinadas y disciplinadas, contando con solistas como el señor Santos, que es un verdadero artista del canto, después de «Portuguesa», de Keil, el himno nacional de Portugal, interpretó varias obras, arrancando continuas demostraciones de agrado.

 

Hubo también un recital de fados, canciones y «guitarradas», siendo los escolares repetidamente aplaudidos.

 

A la fiesta asistieron el rector de la Universidad, el cónsul de Portugal, el presidente de la Cámara de Comercio del mismo país, el presidente de la Asociación de la Prensa Diaria, señor Ribera y Rovira, y numerosos escolares de esta ciudad, que confraternizaron con los lusitanos».

Leyendo estos contenidos, conociendo el pasado postulante para aliviar las penurias de todo tipo de desvallidos, el trato dado a la Tuna durante la dictadura franquista y la manera en que discurren en la actualidad los viajes de Tuna cabe preguntarse qué pudo determinar que tanto la sociedad, como la Academia y las propias Tunas perdieran tal receptividad y corrección en el trato, pero eso merece estudio aparte. 

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Fuentes:

1- La Vanguardia. 20-04-1928.

2- La Hormiga de oro. 26-04-1928.


Publicación: 25/01/16