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Sobre la unificación instrumental y la tradición en la Tuna

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Álvaro E. Pulido Reyes. investigación personal. 2016.


A propósito de las unificaciones instrumentales y de las tradiciones tunescas, recuerdo una clase en particular de la cátedra de Historia de la Música cuando cursaba Licenciatura en Pedagogía Músical en la Universidad Pedagógica Nacional. En ella el Maestro Guillermo Félix Tejera, nos preguntaba si era lícito que una orquesta sinfónica interpretara un concierto de guacharaca, concierto como “composición para uno, dos (doble), tres (triple) o más instrumentos con acompañamiento orquestal”. La repuesta de sus alumnos (a=sin, lumen=luz: sin la luz del conocimiento) “puristas”, amantes de la música erudita era evidente, “¡ni por el diablo se puede concebir semejante barbaridad!”. A reglón seguido, nuestro Maestro nos invitaba a responderle el siguiente cuestionamiento: ¿Es estética la introducción de salvas de cañón a la interpretación de una obra sinfónica? (particularmente, la Obertura "1812" de Tchaikovsky, min. 8 y ss.). Y nosotros seguíamos con la ceguera: ¿Qué cuernos tiene que ver semejante arma de fuego, salvaje y atroz con la música clásica? ¡Nada de cañones en la música erudita!, aquello era menos que concebible. El sabio Félix nos explicó (con mucha paciencia dada la resistencia de sus estudiantes) que la música, en todas sus manifestaciones es un acto del hombre que vive en constante cambio. Que es un lenguaje que usa todos los recursos audibles y no audibles posibles para expresar aquello que el autor quiere. Que de la misma manera, el uso de diferentes “instrumentos” enriquecían la tímbrica de la producción musical y no desnaturalizaban la agrupación. No por introducir una guacharaca en una orquesta sinfónica se va a convertir en papayera (2) o en una agrupación vallenata, decía. Y no le faltaba razón.

Félix nos ejemplificaba la evolución de la música vallenata, género colombiano que nace con los cantos de vaquería hace más de 200 años y que a mediados del siglo XX se ejecutó casi exclusivamente con guitarras para luego modificar su cuerda para ser interpretado sustancialmente con acordeón, caja y guacharaca (1). Actualmente conocemos producciones musicales vallenatas con bombardinos, guitarras eléctricas, sintetizadores, timbales, congas, bajo eléctrico y no se puede afirmar que esas producciones no son música vallenata.

Con este antecedente entremos en materia. Las orquestaciones tuneriles que vemos son la evolución de las propuestas musicales desiguales de algunas universidades españolas que formaban el cuadro los instrumentos más dispares, desde guitarras, vihuelas, violines, salterios, bandurrias y laudes, hasta flautas, piano y bajos de arpa, quedando representada la percusión por castañuelas y panderos. El modo de tocar este último instrumento constituyó en si todo un espectáculo, el tuno que con posterioridad sería llamado panderetólogo por ser su ciencia todo un arte.

La Tuna Rosana Gonzalez sobre grabado de Forrest Ilustracion Espanola y Americana 1879Hoy como tunos, reconocemos esta herencia y vemos tunas con cuerdas muy disímiles también: guitarras, bandurrias, contrabajo y pandereta parece ser el formato más usado por aquellos que “guardan la tradición de la Madre Patria”. Para otros, la cuerda se compone de la infaltable guitarra, bandolas (instrumento parecido a la bandurria, afinado una segunda mayor descendente), acordeón, cuatro y percusión (castañuelas, panderetas, cajón y bongoes). No es raro ver tunas con congas, tiples, flautas traversas y violines. Tunas como TunAmérica Universitaria de Puerto Rico incorpora el cuatro puertorriqueño, güiro, clave, cencerro, plenberas, bongó, congas y bombo andino o la Tuna de Medicina de la Universidad de Murcia que en su percusión recurre a maracas, guacharacas, clave, güiro, guacharaca, triángulo, cencerro, bongó, congas y bombo andino sin ningún problema. ¡Alguna vez vi una tuna española que hizo una interpretación con trombón de vara o una portuguesa que recurrió a la batería en un certamen local! He visto tunas latinoamericanas con quenas, zampoñas y charangos. Entonces, ¿qué es permitido y que no en las orquestaciones tuneriles? ¿Si la tuna canta 'a capella' se convierte en coro?

Seguramente, aquellos que prefieren determinada cuerda defenderán con vehemencia su elección. Y están en todo su derecho. Lo que resulta cuestionable es que en el ámbito de las tunas, ciertos “puristas” quieran imponer el uso de determinada orquestación a todas las tunas so pena de satanizarlas o descalificarlas (con apelativos como 'murga', por ejemplo), todo esto en pro de la observancia de la tradición. Estas imposiciones distan diametralmente del espíritu de la Universidad, que en su naturaleza, acoge y estudia todas las variantes del facto humano como producto cultural y los vuelve objeto de la Academia. Cualquier postura diferente, no es propia de la universidad y por ende de la tuna universitaria. De éste modo, resulta objetable la unificación de las cuerdas para las tunas. O peor aún, descalificarlas como tales (siempre que estemos hablemos de agrupaciones musicales, compuestas por estudiantes universitarios, -muchas veces egresados- bajo la advocación de una universidad, de orden iniciático y jerárquico, -recordando al querido Félix Martín Sárraga).

Las tunas no interpretan exclusivamente pasodobles o jotas, por mencionar sólo unos géneros españoles (ver los géneros interpretados en el siglo XIX y durante el siglo XX hasta la grabación de discos). Según el aire que interpreten requerirán de un instrumento en particular, si es su voluntad. La tuna no tiene una cuerda única. A ella se incorporan sin fijarse en más, el guitarrón mexicano, el acordeón alemán, la mandolina italiana, el contrabajo europeo, la bandurria española, el cajón flamenco o peruano. La riqueza de este tipo de agrupaciones musicales estriba en el aprovechamiento de los talentos de los estudiantes y la proposición musical que se exterioriza en un formato que no es homogéneo (vemos tunas, masculinas, femeninas y mixtas). La tuna es feliz rondando y representado a su Facultad o a su Alma Mater. La tuna es proceso formativo y Academia en la que se ejercita la disciplina en los ensayos, la formación musical, el sentido de pertenencia, el respeto por el conocimiento, la lúdica, la bohemia, la convivencia y la tolerancia.

Tolerancia y coherencia.

El más recalcitrante de los puristas pudiera deponer su guitarra, esa que tiene sistema de amplificación activo y afinador digital incorporado, con cuerdas 'hard tension' empacadas al vacío, de brillo constante y correa de seguridad de medio giro. Este instrumento, con esas características, no es parte de la tradición tunesca por aquello de la coherencia en el decir y el actuar. No veo a los primeros tunos peleando por la elección de un género musical en particular, ni haciéndole el feo a determinados instrumentos musicales. Estoy de acuerdo con aquello de que en música, el gusto manda pero también entiendo a aquellos que no quieren ver una tuna con sintetizadores y mini capas con taches (3).

La Tuna, como digna hija de la Universidad, debe vivir en el respeto y la tolerancia, junto con la academia que amplía la visión de los tunos y de su público. Sólo de este modo dignificamos su filiación con el Alma Mater.

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Vocablos:

  1. Guacharaca: instrumento musical idiófono por frotación fabricado entre otros de caña y de uso popular en la música latina.
  2. Papayera: Grupo musical que toca sus melodías en las verbenas y fiestas de pueblo. 
  3. Tache: Adminículo metálico que se adhiere a las prendas de vestir mediante puntas que se doblan, con diversas formas. 

Imagen:

La Tuna en el carnaval de Roma de 1879.

Fuentes:

  • Hughes, R. (compilador) y Taylor, D./Kerr, R. Music Lover's Encyclopedia. New York: Garden City Books, Doubleday & Company Inc. 1954, p. 577.
  • Extroversia. En: http://extroversia.universia.net.co/ 

 


Publicación: 14/08/16