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La Tuna Cordobesa

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Joaquín de Haro Morales. Investigación personal. 2016.


A partir del mes de abril de 1887, existiendo aun el Centro Filarmónico, hay noticias en Córdoba sobre el nacimiento de una estudiantina surgida en el entorno de la comparsa La Raspa y titulada La Tuna Cordobesa. Los datos indican que durante los carnavales de 1888 visitó Montoro, Bujalance y el Carpio, viajando a Aguilar, Cabra y Montilla en 1889. La participación de Eduardo Lucena en esta sociedad se hizo patente al año siguiente, cuando compuso para ella la jota de “Las Mariposas”, una habanera, un pasacalle y un vals, que la Tuna interpretó en Córdoba, Andújar y Villa del Río.

Estudiantina Cordobesa 1891 - Enrique Perez Penedo. La Tuna una tradicion en constante evolucion. Conferencia al I Congreso Iberoamericano de Tunas. 12-04-2012. Murcia 

Estudiantina Tuna Cordobesa en 1891 (1)

En julio de 1890 se legalizó ante la autoridad y Lucena aparece como Presidente-director en su junta directiva, cargo que no abandonaría hasta su muerte. Sus objetivos, contenidos en los estatutos, son “rendir culto al arte musical y ofrecer algunos conciertos en los que se conozcan los adelantos que se obtienen cuando precede la verdadera afición”. El número de socios está “limitado cincuenta individuos conocidos profesores y aficionados” y su sede social se establece en la calle Mármol de Bañuelos, trasladándose en 1898 a la plaza de Séneca.

Al igual que el Centro Filarmónico, la Estudiantina se divide en secciones (instrumental y otra vocal al tiempo de su fundación), a las que se suma, a partir de 1892, una sección dramática.

Hasta la fecha de la muerte del maestro Lucena la actividad de La Tuna Cordobesa se limita casi en exclusiva a su participación en las fiestas de máscaras y sus correspondientes preludios, postulando a beneficio de las víctimas de las inundaciones de Almería y Consuegra del año 1891 y del desbordamiento del Guadalquivir en el Campo de la Verdad en 1892.

A partir de la muerte de su Director-Presidente existe un salto cualitativo en la actividad de La Estudiantina Cordobesa que visita Écija en 1893, 1895 y 1897; Jaén 1899,1900, 1901; y Posadas (y tal vez Jaén) en 1902.

Si tenemos en cuenta los actos benéficos ocurre otro tanto señalándose, entre otros, los efectuados junto a la Cruz Roja en 1893 y 1894 (todos sus miembros son nombrados socios por la Asamblea Suprema en virtud del acuerdo de la comisión provincial, gracias a sus constantes postulaciones a favor de los más necesitados), en favor de los pobres (1895), de los soldados de la campaña de Cuba (1895, 1896, 1897 y 1898), para allegar recursos a la Escuela Asilo de la Infancia en 1901 y en pro de su director, impedido para el trabajo a causa de su enfermedad (noviembre de 1892) o a su muerte, para su funeral y sepultura y ayuda a su familia (marzo de 1893).

En lo que al plano artístico de refiere, la dirección musical, al fallecer el maestro Lucena, cambió de manos en diversas épocas. En 1893 la dirigió Jacobo Lestón, en 1894 y 1895 lo hizo Ángel Villoslada, en 1896 la responsabilidad fue de Ángel Villoslada y Ángel Galindo; en 1897 pasó a Ángel Galindo y de 1898 a 1902 a Francisco Romero.

En sus repertorios destacaron las obras de algunos de sus miembros: Ángel Galindo (Jota, Pasacalle y Chotis de 1894; Jota con letra de Ricardo de Montis de 1896; “Jota nº 3 y “Vals de Panderas” de 1897…), el dúo compositor Ángel Villoslada-Ángel Galindo (Jota, Danza-Habanera y pasacalle “Los dos amigos”, obras de 1895; Pasacalle de 1896…) , José Molina y León (los pasacalles “Olé, mi Córdoba” y “La Huerta de los Arcos”, más la Barcarola “El Gondolero” para tenor y coro, y la mazurca “El primer ensayo”, obras todas de 1897…), Francisco Romero (Pasacalle “A Cuba”, “Jota nº 1” y “Jota a Écija”, de 1897; los pasodobles “Córdoba”, “Yarre” y “Guerrita” de 1899…) y Luis Vidaurreta (“Pasa-calles dedicado a la Tuna Cordobesa”, estrenado en la última década del siglo XIX).

La Tuna Cordobesa obtuvo cierta notoriedad como lo demuestra el hecho de su aparición en diversas ocasiones en las páginas de la prensa de tirada nacional e, incluso, la fundación de una estudiantina “La Cordobesa” en París en el año 1901 pues, en esta época, era habitual que en España o en otros lugares que se crearan estudiantinas que tomaban para si el título de una anterior de reconocido prestigio. Así en nuestro país, a partir del éxito de la Estudiantina Española Fígaro, nacieron muchas que se intitularon de esa manera conociéndose que existieron Fígaro Cordobés, Fígaro Linarense, Fígaro Jerezano, Fígaro Portuense, Fígaro Barcelonés (2). Comor esultado de esta explosión de entusiasmo despertado por la Fígaro en América diversos italianos en Nueva York organizaron una imitación de estudiantes bajo la dirección de un famoso violinista que tomó el título de los estudiantes verdaderos, adaptaron un traje semejante y ¡hasta se apropiaron los nombres de los ejecutantes españoles!” (3); y el 22 de mayo de 1886 en Caracas se fundó una Estudiantina Fígaro que estuvo a cargo del músico español Manuel Martín Marrero e integrada por jóvenes canarios que residían en Venezuela (4).

La Tuna Cordobesa continuó su existencia sin interrupción hasta 1902, año cuando acordó su disolución el 14 de noviembre en reunión celebrada en el Café Suizo y decidió la constitución de una nueva sociedad denominada <>. ¡El más curioso entre los nombres!

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Fuentes principales:

Asencio González, R. Estudianterías Cordobesas: Compilación de la lírica escolar y de la historia de nuestras Tunas y Estudiantinas desde su origen al año 1986. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba, Córdoba, 2007.

Asencio González, R. Salud y filarmonía. Historia del Centro Filarmónico. 1879-1887. Editorial Atenea. 2013.

Otras Fuentes:

  1. Perez Penedo, E. La Tuna, una tradición en constante evolucion. Conferencia al I Congreso Iberoamericano de Tunas. 12-04-2012. Murcia.
  2. Martín Sárraga, FO. Base de datos personal. 2016
  3. Revista Ritmo,  marzo de 1935.
  4. Oscar G. Rivera Lozano. De capas y panderetas. 2006 

Publicación: 10/09/16