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Significados de 'tunante' a lo largo del tiempo

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Félix O. Martín Sárraga. Investigación personal. 2017.


Semantica - ejemploAnalizados ya los cambios semánticos de las palabras tuna y tunero, abordamos hoy otro vocablo muy utilizado: tunante. Para ello, como es habitual, recurrimos a los diccionarios que obran en en la Biblioteca de la Real Academia Española de la Lengua (42 ejemplares comprendidos entre 1609 y 1992), todos los Diccionarios de la Biblioteca General del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Diccionario de la Lengua Española, XXII edición electrónica.

La primera referencia data de 1739, cuando la Real Academia Española dice que corresponde al «participio activo del verbo Tunar. El que tuna o anda vagando. Latín vagus». La misma fuente indica que "tunar" es «andar vagando en vida holgazana, y libre, de lugar en lugar. Latín vagam vitam agere» (1). En definitivamente, en su primera aparición en un diccionario "tunante" era sinónimo de "vagabundo".

Definición similar fue publicada en los diccionarios de la Real Academia Española publicados en 1780 (2) y 1783 (3). En 1788 el diccionario de Terrero y Pando añadió la equivalencia a "viandante", indicando «se dice del que es amigo de correr el mundo y andar de una parte en otra..... vagabundo, pordiosero, tuno» (4). La misma fuente no define entonces "tuno", por lo que se entiende que es el calificativo de la persona que "tuna", y determina que entonces se entendía "tuna" como «vida holgazana, libre y vagamunda..... holgazanería». Por ello, a finales del siglo XVIII, un "tunante" era un holgazán, vagabundo y pordiosero.

En 1791 el diccionario de la Real Academia Española continuaba ofreciendo la misma definición (5) que en sus dos ediciones anteriores (2,3): «de tunar. El que tuna o anda vagando».

Cambiado el siglo, en 1803 se amplió algo la definición al decir: «de tunar. El que tuna o anda vagando. Úsase también como sustantivo» (6). Vemos que con anterioridad al siglo XIX "tunante" era un adjetivo calificativo y desde principios del siglo XIX pasó también a usarse como sustantivo pero, en cualquier caso, para continuar significando lo mismo: holgazán, vagabundo y pordiosero.

Similar significado mantuvo en 1817 (7), 1822 (8), 1825 (9) y 1832 (10). En 1837 la definición fue ampliada por la Real Academia Española, quedando en «El que tuna o anda vagando. Se usa también como sustantivo. Vagus.... Astuto, taimado; y se dice: anda tunante, es muy tunante» (11). Similar definición continuó en el diccionario de la eal Academia Española de 1843 (12), publicando Vicente Salvá en su diccionario de 1846 (13) una definición similar a la que añadió "pícaro", primera vez que este atributo aparece en este tiño de fuente.

El diccionario de la  Real Academia Española de 1852 (14) continuaba ofreciendo la definición de su edición anterior (12) añadiendo el calificativo de "pícaro". Al año siguiente la definición ofrecida en el diccionario de Domínguez amplía la definición al decir: «participio activo de tunar. Que tuna. Se usa como sustantivo por el que anda vagando ociosamente como un perdido, cuando debiera trabajar en algo con arreglo a sus fuerzas, disposición, etc. • Adjetivo figurado: pícaro, taimado, bribón, etc. • Algunos usan también de la determinación femenina, llamando tunanta a la mujer pública, escandalosa, de mala vida e inmorales costumbres» (15).

El diccionario de Gaspar y Roig, publicado en 1855, vuelve a definiciones de la primera mitad del siglo XIX al decir que equivalía a «adjetivo, sustantivo. El que tuna o anda vagando. Metafóricamente: pícaro, taimado..» (16). Similar definición publicó la Real Academia Española en 1869 (17) y 1884 (18). A finales de dicho siglo el diccionario de Elías Zerolo publicó en 1895 una definición más breve: «...adjetivo de tunar y sustantivo. Que tuna» (19), aportando una frase de Estebanillo González como ejemplo y el último diccionario del siglo XIX mantuvo la difinición de «de tunar. . Que tuna. • Pícaro, bribón. taimado» (20).

Ya en el siglo XX continuaron definiciones similares en 1901 (21), 1914 (22) y 1917 (23), pasando en 1918, para Rodríguez Navas y Carrasco, a significar «vago. Adjetivo, figuradamente: astuto, bribón, pícaro, taimado» (24). 

En 1925 el diccionario de la Real Academia Española (25) continuaba ofreciendo definiciones similares a su edición anterior (18), contenidos que continuaron similares en 1927 (26), 1931 (27), 1936 (28), 1939 (29), 1947 (30), 1950 (31), 1956 (32), 1970 (33), 1984 (34), 1985 (35), 1989 (36) y 1992 (37).

La última versión electrónica del diccionario de la Real Academia Española define "tunante" como «pícaro, bribón, taimado • Que tuna» (38), aplicando -por continuidad histórica- el concepto de "tuna" del siglo XVIII (4) («vida holgazana, libre y vagamunda..... holgazanería»), nada que ver con el significado del vocablo en referencia a las agrupaciones estudiantiles que, desde finales del siglo XIX evolucionaron hacia las Tunas Académicas actuales.

RAE - tunante en 2017

Diccionario de la Real Academia Española, edición electrónica (38)

Conclusión

Desde su aparición en los diccionarios en la primera mitad del siglo XVIII la palabra "tunante" se usó como adjetivo calificativo asociado a la vida holgazana y vagabunda, añadiéndose en la segunda mitad del mismo siglo la connotación de pordiosero y generando confusión la equivalencia a "tuno" que se hiciera entonces pues el lector tiende a asignarle equivocadamente el concepto actual de dicho vocablo y no el que tenía entonces (vagabundo).

En el siglo XIX comenzó su empleo como sustantivo para decir vago, holgazán, bribón, taimado, astuto, pícaro y así continúa hasta el presente. En la actualidad se interpreta como peyorativo este vocablo, no siendo raro que se corrija al periodista o interlocutor cuando les llama "tunantes" y le digan: No me llame tunante, ¡soy tuno!

Pues eso, que aunque haya tunantes entre los tunos no somos ni hemos de ser lo primero sino lo segundo, pues en ello nos va tanto la continuidad de nuestra amada costumbre estudiantil como la permanencia del vínculo con nuestras Casas de Estudios.

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Fuentes:

  1. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua [...]. Compuesto por la Real Academia Española. Tomo sexto. Que contiene las letras S.T.V.X.Y.Z. Madrid . Imprenta de la Real Academia Española, por los herederos de Francisco del Hierro. 1739. Pag. 375.
  2. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. Madrid. Joachín Ibarra. 1780. Pag. 905.
  3. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. Segunda edición, en la qual se han colocado en los lugares correspondientes todas las voces del Suplemento, que se puso al fin de la edición del año de 1780, y se ha añadido otro nuevo suplemento de artículos correspondientes a las letras A, B y C. Madrid. Joachín Ibarra. 1783. Pag. 919.
  4. de Terreros y Pando, E. Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana [...]. Tomo tercero (1767). Madrid, Viuda de Ibarra, 1788. Pag. 725.
  5. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. Tercera edición, en la qual se han colocado en los lugares correspondientes todas las voces de los suplementos, que se pusieron al fin de las ediciones de los años de 1780 y 1783, y se han intercalado en las letras D.E. y F. nuevos artículos, de los quales se dará un suplemento separado. Madrid . Viuda de Joaquín Ibarra. 1791. Pag. 824.
  6. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. Quarta edición. Madrid. Viuda de Ibarra. 1803. Pag. 864.
  7. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Quinta edición. Madrid. Imprenta Real. 1817. Pag. 868.
  8. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Sexta edición. Madrid. Imprenta Nacional. 1822. Pag. 823.
  9. Núñez de Taboada, M. Diccionario de la lengua castellana, para cuya composición se han consultado los mejores vocabularios de esta lengua y el de la Real Academia Española, últimamente publicado en 1822; aumentado con más de 5000 voces o artículos que no se hallan en ninguno de ellos, 2 vols. París, Seguin, 1825. Pag. 1524.
  10. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Séptima edición. Madrid. Imprenta Real. 1832. Pag. 746.
  11. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Octava edición. Madrid . Imprenta Nacional. 1837. Pag. 746.
  12. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Novena edición. Madrid . Imprenta de D. Francisco María Fernández. 1843. Pag. 723.
  13. Salvá, V. Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la última edición íntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Española, y unas veinte y seis mil voces, acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas [...]. París, Vicente Salvá, 1846. Pag. 1083.
  14. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Décima edición. Madrid. Imprenta Nacional. 1852. Pag. 693.
  15. Domínguez, RJ. Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española (1846-47). Madrid-París, Establecimiento de Mellado, 1853, 5ª edición. 2 vols. Pag. 1661.
  16. Gaspar y Roig. Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig. Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas [...] Tomo II. Madrid, Imprenta y Librería de Gaspar y Roig, editores, 1855. Pag. 1253.
  17. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Undécima edición. Madrid. Imprenta de Don Manuel Rivadeneyra. 1869. Pag. 771.
  18. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Duodécima edición. Madrid. Imprenta de D. Gregorio Hernando. 1884. Pag. 1058.
  19. Zerolo, E. Diccionario enciclopédico de la lengua castellana. París, Garnier hermanos, 1895, 2 vols. Pag. 2114.
  20. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Décimatercia edición. Madrid. Imprenta de los Sres. Hernando y compañía. 1899. Pag. 991.
  21. de Toro y Gómez, M. Nuevo diccionario enciclopédico ilustrado de la lengua castellana. París - Madrid, Librería Armand Colin - Hernando y Cía., 1901. Pag. 813.
  22. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Décimocuarta edición. Madrid. Imprenta de los sucesores de Hernando. 1914. Pag. 1017.
  23. Alemany y Bolufer, J. Diccionario de la Lengua Española. Barcelona, Ramón Sopena, 1917. Pag. 1624.
  24. Rodríguez Navas y Carrasco, M. Diccionario general y técnico hispano-americano. Madrid, Cultura Hispanoamericana, 1918. Pag. 1771.
  25. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Décima quinta edición. Madrid. Calpe. 1925. Pag. 1209.
  26. Real Academia Española. Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Madrid. Espasa-Calpe. 1927. Pag. 1922.
  27. de Pagés, A. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos [...]. Continuado y completado por José Pérez Hervás. Tomo quinto. Barcelona, Fomento comercial del libro, sin año [pero 1931]. Pag. 582.
  28. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Décima sexta edición. Madrid. Espasa-Calpe. 1936. Pag. 1258.
  29. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Décima sexta edición. Madrid. Espasa-Calpe. Año de la Victoria [1939]. Pag. 1258.
  30. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Décimoséptima edición. Madrid. Espasa-Calpe. 1947. Pag. 1258.
  31. Real Academia Española. Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Segunda edición. Madrid . Espasa-Calpe. 1950. Pag. 1503.
  32. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Décimoctava edición. Madrid . Espasa-Calpe. 1956. Pag. 1301.
  33. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Décimonovena edición. Madrid . Espasa-Calpe. 1970. Pag. 1306.
  34. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Vigésima edición. Madrid . Espasa-Calpe. 1984. Pag. 1351.
  35. Real Academia Española. Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Tercera edición revisada.Tomo VI. Sal-Zuzón. Madrid. Espasa-Calpe. 1985. Pag. 2266.
  36. Real Academia Española. Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Cuarta edición revisada. Madrid. Espasa-Calpe. 1989. Pag. 1584.
  37. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Vigésima primera edición. Madrid . Espasa-Calpe. 1992. Pag. 1445.
  38. REal Academia Española. Diccionario de la lengua españñola. Edición del Tricentenario. En: http://dle.rae.es/?id=auH5lYw Visto el 05/02/17. 

 

Publicación: 05/02/17