Rafael Asencio González. Tuna de Medicina de Córdoba. 2014.
En Berlín, Weltstadt mit Herz, ocurrieron innumerables sucedidos dignos de mención pero destacan por su emotividad una actuación callejera y una orgía (al menos ésta entiéndase en su original sentido romano). La primera tuvo por escenario la archifamosa Puerta de Brandemburgo, a sus pies entablaron los tunos conocimiento con una familia hebrea formada por más de cien personas, (quizá por ser los dos únicos grupos humanos que vestían de forma diversa a la usual en esa tierra y en ese siglo) que se reunía en tal punto para dirigirse hacia el campo de concentración de Spandau donde honrarían a sus ancestros fallecidos en el mismo. Solicitó el que descollaba como patriarca, ataviado al uso de los rabinos, si conocíamos algún cantar judío y si, en tal caso, seríamos tan amables de interpretarlo para ellos.
Ni frecuente ni raro, simplemente es una manera más de llegar a un compromiso que se pretende sea de por vida. Así son las bodas en las que que el contrayente opta por lucir su traje de Tuna como señal de orgullo identitario y reivindicación de la familia a la que se pertenece.