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Significado y usos de "pardillo" a través del tiempo

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Félix O. Martín Sárraga


Mucho se ha hablado del origen y significado de la palabra “pardillo” y de su adopción por los escolares pero no conozco trabajo alguno que lo investigara de modo documentado…. Hasta hoy. Como siempre, recurrimos a los diccionarios porque ellos son el notario de los significados de los vocablos de uso generalizado en cada periodo de la historia sin olvidar que no recogen las connotaciones específicas de jergas, como la germanía (propia de ladrones y rufianes).

Datos hallados en Diccionarios

La primera aparición de la palabra “pardillo” data de 1570, cuando significara “color beretino” (1). “Beretino”, según la Enciclopedia Bresciana es una “tela fabricada desde el siglo XV principalmente en Sabbio Chiese y conocida en Lombardía y Veneto, de color ceniciento y se llamaba así porque solía servir para hacer gorras” (2). Luego, en 1604 Palet dice que “pardillo” equivale a “gris, gris blanc” (3).

pardilloContinuó significando gris claro/ceniciento hasta que en 1737 el Diccionario de la Academia de Autoridades publicó, tras referirse a un “pájaro menor que el gorrión” como primer significado, que “se aplica a el paño más tosco, grosero y basto que se hace del color pardo y sin tinte, que viste la gente humilde y pobre; y así se suele decir, ‘gente del pardillo’ (4). Esta definición y órden de significados se mantuvo hasta 1791 cuando la primera acepción pasó a ser la relativa al color y la segunda la del ave (5), continuando generalizadamente imperando este significado durante los años siguientes.

En 1869 Domínguez lo simplifica al decir que es “el color que tira a pardo” (6) y poco después la Real Academia Española hizo lo propio en 1884 al decir que significaba “paño pardillo, gente del pardillo” (7), continuando en 1914 el concepto de “paño pardillo” y su vínculo a la “gente del pardillo” (8). No obstante hubo otros diccionarios, como el de Rodríguez Navas que, en 1918, volvía al significado de “paño basto que usan los aldeanos y gente humilde para vestirse” (9) y en 1925 pasó, por primera vez, a ser “vulgarismo por aldeano” a la vez que mantenía su acepción de “paño pardillo” y otras junto a la de las aves (10).

Esta acepción de “vulgarismo por aldeano, persona rústica” fue incorporada en 1927 por la Real Academia Española (11). No obstante, las ediciones del diccionario de la Academia USUAL de 1927, 1936, 1939 y 1947 continuaron haciendo referencia a las “gentes del pardillo” para, en 1950, resumir en "pardal, aldeano, palurdo" (12).

Tras este periodo reapareció en 1956 para significar “paño pardillo, gente del pardillo” (13), que se ha mantenido hasta la última edición impresa (1992). Consultada hoy la versión de la edición del Tricentenario del Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (actualización 2018) pone: “dicho de una persona: rústica o ignorante; incauta, que se deja estafar fácilmente” continuando con otros significados que se pueden ver en la siguiente captura de pantalla.

RAE. Pardillo. Edición Tricentenario. 2018

Datos hallados en referencia a los escolares

Nuestros lectores saben que durante el Antiguo Régimen se pedía a los escolares sobriedad en sus vestimentas, por lo que no es de extrañar que los escolares de Alcalá del siglo XVI vistieran trajes de “paño pardo de buriel” (14). Es importante saber que, según el diccionario de la Academia de Autoridades de 1726, "buriel" significaba “color rojo o bermejo, entre negro y leonado” (15). 

En este periodo histórico hallamos datos que señalan que en Valladolid hubo colegiales que usaban prendas pardas (16,17) y otros que las tenían de color pardo o negro (16), mientras que los Alcalá vestían trajes de “paño pardo de buriel” en el siglo XVI (18). 

Cabe la posibilidad de que, desencadenado en 1821 por el Plan Quintana que determinaba la creación de una gran Universidad en Madrid, la Universidad Central, y el subsiguiente el traslado de la Universidad de Alcalá a la capital de España en 1836 (19,20) que finalizara en 1842 (19), los estudiantes madrileños, en constantes enfrentamientos con los de Alcalá durante las fiestas, hablaran de ellos llamándolos “pardillos” y usaran el vocablo de modo despectivo por sus connotaciones semánticas (origen humilde, tosco, pobre y rústico).

 

Datos hallados en referencia a la Tuna

Para abordar este tema hemos recurrito a testimonios de quienes vivieron aquellos años de mediados del siglo XX en las Tuas españolas.

Preguntado al respecto a Mariano Sancho Rodríguez, integrante del grupo de fundadores de la Tuna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia en octubre de 1969 me manifestó personalmente que "eso no existía en su época", que lo que hacían era que "ensayaban todos juntos y se les imponía la beca en la primera salida oficial que surgía". A estas manifestaciones sólo puedo añadir mi vivencia personal en dicha Tuna, a la que entré en 1979, en la que los exámenes de novato surgieron durante la década de 1970 y donde la fase de aprendizaje mínima era y es de 1 a 2 años habitualmente. 

Preguntado José Mateo Ycardo, tuno becado en la década de 1960, nos informa que en la década de 1950 no existía la denominación de "pardillo" en España, que a mediados de la década de 1960 y en la Tuna Universitaria de Barcelona se llamaba "insolvente" a la persona antes de pasar el examen de novatos y "satélite a tuno" tras superar dicha prueba. Atestigua que las demás Tunas Universitarias catalanas usaban terminología similar y que en el resto de España no había unanimidad, usándose casi generalizadamente la denominación de "aspirante a tuno". Afirmó que no se utilizó generalizadamente el término "pardillo" en las Tunas españolas hasta finales de la década de 1970.

Estas manifestaciones confirman que el vocablo “pardillo” se extrapoló a la Tuna durante la dictadura franquista desde la ignorancia, porque aquel paño pardo lo usaban tanto los colegiales de antaño (los que portaban beca) como los manteístas (los carentes de ella por no ser internos del colegio). No obstante hay que recordar que, también desde el franquismo, en España se le aplicó a los nuevos integrantes de la Tuna un término más justo y adecuado, el de “novatos” (que fué el que yo conocí en 1979 y siempre ha utilizado mi Tuna).

No obstante, especialmente en Tunas Universitarias de Chile y Perú, se usa generalizadamente el término “pardillo” para hablar de las personas de nuevo o reciente ingreso que no han sido aún investidas con la beca.

 

Reflexiones

Queda evidenciado el origen del vocablo, que desde la primera mitad del siglo XVII se utilizó para hablar de un paño tosco, grosero y basto sin tinte que solía vestir la gente humilde y pobre, que en el primer tercio del siglo XX pasó a ser un vulgarismo equivalente a aldeano o persona rústica para volver en la segunda mitad del mismo siglo a hacer referencia a la gente pobre (gentes del pardillo) y actualmente a hacer referencia a una persona rústica o ignorante.

Conociendo el momento temporal en que se comenzó a aplicar el vocablo "pardillo" en las Tunas (la dictadura franquista) y siendo conocedor que en España no he conocido una sola Tuna que lo use despectivamente, entendemos que se denomine así a los nuevos integrantes de la Tuna porque son "ignorantes" del mundo al que solicitan acceder, aunque en el país de la piel de toro se usa ampliamente y desde hace varias décadas el de “novatos”, carente de connotación negativa y que iogualmente implica "ser nuevo en algo". Son personas que ingresan a la Tuna para aprender y  hallan en la Tuna un mundo nuevo del que desconocen su mística y costumbres internas a las que se le aplica indistintamente el calificativo de pardillo o novato.

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Fuentes:

  1. Cristobal de las Casas. Vocabulario de las dos lenguas toscana y castellana. Francisco de Aguilar y Alonso Escribano. Sevilla. 1570. Pag. 133.
  2. Antonio Fappani. Enciclopedia Bresciana de Antonio Fappani. Beretino.Visto el 05/07/19.
  3. Juan Palet. Diccionario muy copioso de la lengua española y francesa. Matthieu Guillemot. París. 1604. Pag. 226.
  4. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Tomo V. Imprenta de la Real Academia Española, herederos de Francisco del Hierro. 1737. Pag. 126.
  5. Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. 3ª edición. Viuda de Joaquín Ibarra. Madrid. 1791. Pag. 626.
  6. Ramón Joaquín Domínguez. Nuevo suplemento al Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua española. Imprenta y Librería de los Sres. Crespo, Martín y Comp., Editores. Madrid. 1869. Pag. 250.
  7. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. XII edición. Imprenta de D. Gregorio Hernando. Madrid. 1884. Pag. 790.
  8. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. XIV edición. Imprenta de sucesores de Hernando. Madrid. 1914. Pag. 762.
  9. Manuel Rodríguez Navas y Carrasco. Diccionario general y técnico hispano-americano. Cultura Hispanoamericana. Madrid. 1918. Pag. 1395.
  10. Aniceto de Pagés. Gran diccionario de la lengua castellana, autorizado con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos… Tomo IV. Fomento comercial del libro. Barcelona. Sin año, pero de 1925. Pag. 235.
  11. Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Espasa-Calpe. Madrid. 1927. Pag. 1440.
  12. Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Espasa-Calpe. Madrid. 1950. Pag. 1130.
  13. Diccionario del a lengua española. XVIII edición. Espasa-Calpe. Madrid. 1956. Pag. 979.
  14. La Gaceta literaria (Madrid). 15/5/1930, n.º 82, página 15
  15. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad… Tomo I. Imprenta de Francisco del Hierro. Madrid. 1726. Pag. 717.
  16. Margarita Torremocha Hernández. 'Los Velardes'. Historia de un colegio menor en la Universidad de Valladolid. Revista de Historia Moderna. Edit. Espagrafic, pag 45-52. 1981.
  17. Julio Puyol. El Colegio de Santa Cruz y los Colegios Mayores, Boletín de la Real Academia de la Historia, pag 819-820. 1929.
  18. La Gaceta literaria (Madrid). 15/5/1930, n.º 82, página 15.
  19. Gaceta Medica. 20-02-1850.  Pag 125.
  20. Universidad de Madrid. Anuario 1932-1933. Gráfica Universal. 1933. Pag. 6.
  21.  

 Publicación: 05/07/19