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Detrás de cualquier imagen puede estar el hallazgo histórico

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Félix O. Martín Sárraga


A finales de 2019 me pude hacer con un ejemplar de "El niño del gato. Recuerdos de un tuno complutense", obra póstuma de Miguel Abascal Velasco (El Piti). Lo primero que hice fue buscar el índice y me sorprendió sobremanera hallar un capítulo titulado "La Estudiantina Española Fígaro".... ¡al que me fui "de cabeza"!

Lo primero que me sorprendió fueron tres fotos de uno de los integrantes que la conformaron en su segunda gira americana, Alejandro Reneses Mora. Lo de menos era la errata al decir el año en que ganara sus medallas (imposible que fuese en 1946 porque La Fígaro desapareció en 1892), lo realmente importante fue que plasmara el nombre de la persona que se las había facilitado: su nieta María Dolores García Reneses, hermana del prestigioso entrenador de baloncesto Alejandro "Aíto" García Reneses.

Alejandro Reneses Mora 1883Alejandro Reneses Mora

Por conducto del sobrino de El Piti pude conseguir hablar telefónicamente con Lola con quién mantuve una amena charla, sorprendiéndome que me conocía porque había leído mis publicaciones sobre La Fígaro. De la conversación surgió la obligada cita para hacerle una entrevista que publiqué el 25 de enero de 2020 como Alejandro Reneses Mora, recuerdos de su nieta.

Pasé con ella unas horas deliciosas en las que, además de obsequiarme con las fotos que tenía de su abuelo y mostrarme su última bandurria, me enseñó unas cuartillas amarillentas que formaron parte de una de tantas cartas (la mostrada estaba fechada el 28 de julio de 1883) que él enviara a su hermana Rosalía durante su periplo por América. En ellas, que más que carta parecían hojas de su diario, nos relata sus vivencias sorprendiendo sobremanera que las iniciara con una especie de resumen del contenido sobre el que hablaría a continuación. En algunas ocasiones el texto no está escrito cronológicamente, por lo que nos permitimos la licencia de ponerlo en su lugar, así como hemos obviado cualquier contenido de tipo íntimo familiar. 

Alejandro Reneses Mora cabecera de cartaEl contenido que ella conserva reza así:

«El día 17 de mayo dimos el último concierto en Mazatlán, en unión de la pianista americana señorita Eugenia Ferrer, la cual se ofreció a tomar parte con nosotros.

El día 18 a las 2 de la tarde embarcábamos en el vapor mejicano Sonora y a las 7 salíamos de Mazatlán. Es un vapor chico y su construcción, aunque pequeño, es parecida a los norteamericanos. Tiene camarotes de 1ª [clase] como para 35 personas y de 2ª tendrá otros tantos. Excuso decirte que enseguida nos hicimos amigos de todos los empleados y pasajeros que iban en el vapor, y así es que pasamos un viaje como si fuésemos una familia. Dos horas después de salir de Mazatlán a las 9 de la noche tuve que acostarme pues no me sentía muy bien en pie [padeció cinetosis o mareo debido al movimiento de la nave debido al estado de la mar]. El día 19 después de almorzar estuvimos tocando un rato unos cuantos en el mismo comedor. Por la noche a las 8 tuve que meterme en la cama casi corriendo pues me pasaba lo que la noche anterior y empezaba a sentirme mal en pie y sólo acostado es como únicamente me encontraba mejor. Yo creo que a la mayoría le sucedía lo mismo que a mi pues recuerdo que cuando bajé a acostarme había muy pocos en cubierta. Esta noche hubo bastante movimiento en el mar pues recuerdo también que dos o tres veces tuve que agarrarme a la tabla delantera del camarote para no caer al suelo (por cierto que el golpe no hubiese sido muy bueno pues, como siempre me gusta a mi el camarote más alto, esta vez me encontraba en la buhardilla, o sea, el tercer piso). Yo creo que con la borrachera del mareo y caer de una altura de dos metros a un suelo bien alfombrado pero lleno de cajas de instrumentos y maletas no me hubiese sentado muy bien. Por fín me metí dentro de las sábanas y, como van metidas debajo del colchón, no era tan fácil caerse, y ya tranquilo pude quedarme dormido.

Al otro día [20] cuando me levanté todavía estaba algo peneque [borracho]. Me puse a almorzar y no pude pues tuve que salir corriendo del comedor a que me diese el aire fuerea (y por no soltar la andaná [por andanada, de vómito]. Enseguida volví y tomé una taza de té pero, no bien había concluido de tomarla, tuve que salir corriendo otra vez (pero esta vez no me sirvió de nada el que me diese el aire pues no pude resistir por más tiempo...). El día 20 por la tarde llegamos a La Paz (Baja California) donde dimos un concierto y otro particular que se arregló durante la función en 200 pesos. A las 3 de la mañana volvíamos abordo.

El 21 a las 11 de la mañana salíamos de La Paz. Varias personas se despedían de nosotros desde los balcones pues veíamos menearse algunos pañuelos blancos. Por cierto que en la casa donde dimos el concierto anoche, no contentos con saludar con los pañuelos, sacaban una manta o una sábana para que los distinguiéramos mejor. Unas cuantas señoritas también se despedían de nosotros desde un bote que trataba de seguir al vapor. Por fin todo se perdió de vista y ólo distinguíamos las altas montañas de la Baja California. El resto del viaje lo hice sin novedad, así pues te seguiré contando desde nuestra llegada a Guaymas.

El día 22 a las 10 de la noche anclábamos en Guaymas. poco depués saltaba a tierra con el encargado de la correspondencia, Carlos [Carlos García Tolsa] y Urraca [Eugenio Antón Urraca]. Dimos unas cuantas vueltas por la población hasta las 11 que volvíamos abordo. El día 23 a las 7 de la mañana desembarcamos en Guaymas.

No se oye hablar de otra cosa que de los placeres del oro que ha poco se ha descubierto cerca de esta población. Con este motivo todas las fondas están ocupadas por expedicionarios americanos y gentes de todas partes que viene en grandes masas. Hay gran animación y mucha es la gente que marcha a los placeres (placeres es todo aquél terreno donde se encuentra el oro revuelto con la tierra. No hay más que escarbar un poco, coger un puñado de tierra, lavarlo y encuentras el oro puro y limpio, sin más operación). Las diligencias no dan abasto y salen carabanas en burros. Todo se está ponbiendo más caro en esta población y hasta los burros, que antes costaban 5 pesos ahora salen a 25. He tenido ocasión de ver las primeras pepitas de oro de estos placeres. La mayor pesa 17 onzas, hay otras más pequeñas y oro en polvo.

La noche antes de nuestra salida de Guaymas, después de concluir en el teatro. fuimos invitados por un alemán a pasar un rato en su casa. Además de los dueños se encontraban varias familias, entre ellas dos que vinieron con nosotros en el vapor, alemanes también. Primeramente sirvieron unos refrescos. Luego una de las señoritas se puso al piano y tocó para que nosotros bailásemos. El dueño de la casa, por más que yo no quería, me comprometió y me hizo bailar con una de las señoritas. Por cierto, que no cesó de hablarme alabándonos mucho y tan entusiasmada estaba que decía que se iba a ir a Hermosillo para poder oírnos otra vez.... Pepe cantó unas malagueñas y unas peteneras. Estas últimas gustaron en extremo tanto que al concluir vino una comisión de señoritas en unión de la dueña a pedirle por favor que cantase cinco peteneras más pues era con lo menos que se contentaban. Enseguida ellas mismas sirvieron unas pastas finas y unas copas de Jerez. [En esa segunda gira americana, los únicos "Pepes" que se hallaban con él en México fueron José García (bandurria), José Lombardero (bandurria) y José Sancho (guitarra) (1), por lo que parece como más probavle que fuera el guitarrista el que cantara].

Hay que advertir que Varillas [desconocemos los apodos de los integrantes de La Fígaro, por lo que no podemos saber a quién se refiere] esta noche estuvo verdaderamente inspirado, cantó muy bien unas coplas muy bonitas, entre ellas una de las que más gustaron al bello sexo fue la siguiente:

Paloma que vas volando

y en el pico llevas hilo,

dámelo para coser (niña de mi corazón)

tu corazón con el mío.

A renglón seguido coreamos una jota que a veces cantamos en los viajes por mar o cuando estamos de unión. Luego siguió el baile hasta las 3, hora en que nos despedíamos.

Todos los viajes que hemos hecho hasta aquí desde Lagos [de Moreno] han sido en diligencia, a caballo y en vapor pero ya quiso Dios que volviésemos a ver el tren pues yo te aseguro que bien harto he quedado de estos viajes.  

El 29 de mayo a las 11 de la mañana salimos de Guaymas para Hermosillo. Amanecí malo. No se si a consecuencia de tener el estómago algo sucio o del excesivo calos o a las aguas que no eran muy buenas y la noche anterior me bebí dos vasos de agua a la salida del teatro, el resultado fue que en cuanto llegamos a Hermosillo tuve que meterme enseguida en la cama pues tenía un poco de calentura [fiebre]. Al otro día me tomé una purga y sólo bebía agua de limón.

El 29 por la tarde pude comer un poco.... y desde entonces sigo sin novedades. En fin, el resultado es que salí bien de esta, que yo no creía que escaparía tan fácilmente. ... a las 7 de la tarde salimos de Hermosillo... llegando a las cuatro y media de la mañana.... a Nogales... y a las 8 llegamos a Benson. Alí esperamos al tren que pasa a las 3 y 49 de la línea Central y a las 6 y 30 llegamos a Tucson. A las 6 y 30 de la tarde del día 3 de junio salimos de Tucson y el día 9 a las 2 y 40 de la tarde llegamos a San Francisco».  

la Figaro Viaje Lagos a San Francisco 1883Recorrido realizado desde Lagos de Moreno hasta San Francisco

No sólo aporta concierttos y localidades desconocidfas hasta el presente sino que refleja que a las noches de éxito le acompañaron travesías largas y con incomodidades.

Alejandro Reneses Mora su ultima bandurriaUltima bandurria de Alejandro Reneses Mora

 

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1- Martín Sárraga, FO y Ruppa, P. La Estudiantina Española Fígaro en los EE.UU. Crónica de sus giras americanas y estela según la prensa de la época. TVNAE MVNDI. 2018. Pag. 121 y ss.

 


 Publicación: 19/04/20