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Fiestas de máscaras durante la mayoría de edad del reinado de Isabel II

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Félix O. Martín Sárraga


Conocemos ya datos relativos a las características y comparsas habida en las fiestas de máscaras celebradas bajo la regencia de María Cristina hasta la mayoría de edad de su hija. Ahora pasamos a investigar los celebrados durante la mayoría de edad del reinado de Isabel II para conocer mejor aquellas primeras comparsas decimonónicas.

Método

Revisamos los contenidos publicados por la prensa histórica en el primer trimestre de cada año del reinado de Isabel II una vez mayor de edad (1843-1868) en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España, por lo que cabe la posibilidad de que existan más datos en fuentes no digitalizadas de bibliotecas locales.

El objetivo de esta investigación es detectar las comparsas y estudiantinas recogidas por la prensa en dicho periodo, mencionándose algunas de las actividades y normas carnavalescas detectadas para que el lector las localice debidamente en su entorno histórico. La nota curiosa la aporta el consumo de todo tipo de hojaldres, que fueron publicitados generalizada y continuadamente para los días de Carnestolendas.

Preámbulo

Corrían días en los que era preceptivo oír misa los lunes y martes de Carnaval (1) y en que las restricciones y prohibiciones (2) existían antes debieron relajarse porque en los meses previos a la mayoría de edad de la heredera (la alcanzaría el 10 de octubre de 1843) y enmarcado al Carnaval de 1843, se publicó la "Nueva comparsa formada por la Tertulia del Buen Gusto y descripta por el Amigo Mojigangas" (3). La obra desvelaba una comparsa dirigida por un bachiller que había cursado Derecho y que recurrió a un coche abierto tirado por siete mulas cuyas cuatro ruedas se llamaban "Soberana. Déspota. Arbitrariedad. Ilegalidad", conducido por un cochero que llevaba un cartelón que rezaba "Yo soy don Monopolio" e iba acompañado por un señor que mantenía ocho cajones que contenían los siguientes expedientes: "Tesorería. Propios y Arbitrios. Contribuciones. Médico. Abastos. Caminos. Ventas. Estado del pueblo". Éstos correspondían a otras tantas "estaciones" en las que se leería, voz en grito, el correspondiente expediente y cuyos contenidos realizaban una dura crítica de la gestión en cada capítulo, buena muestra del sátira y crítica que impregnó estas primeras comparsas.

También este año se publicó que la gente embromaba en el Carnaval de Madrid vistiéndose con "manteo mugriento" y "tricornio con su cuchara de palo" (4).

Hemos de recordar que, desde el siglo XVII, los bailes de disfraces / máscaras fueron habituales entre las clases altas, divirtiéndose en adivinar la identidad de quién había tras ellos. Tanto los nuevos nobles y la burguesía como las clases populares pronto se aficionaron a ellos, amparándose éstos en el anonimato para dar rienda suelta a su conducta afeada por las clases altas. Por ello las máscaras y disfraces se volvieron en una válvula de escape a la vez que, para las clases acomodadas, suponían una excusa para alardear su poder adquisitivo (157), al punto de ser muy frecuentes las mojigangas en las corridas de toros.

1844

En el año en el que se funda el Banco de Isabel II para potenciar la actividad mercantil, se sabe que el 4 de enero, en los días previos al carnaval de Palma de Mallorca, un tal "Sr. Boldún" cantó un villancico "repitiendo el coro una linda comparsa de señoritas disfrazadas de estudiantes" (5) y que en Madrid se preparaban bailes de máscaras, como los cinco organizados en el Instituto Español (6,7). Igualmente ha trascendido que en la capital del país se hablaba de "una magnífica comparsa a caballo" que representaría "el séquito de Enrique IV" (8), otra muestra de la relajación de medidas antes sugerida. No obstante, el dato más significativo es que se publicó en Madrid que "los tres días de este Carnaval [de 1844] se permitirán máscaras públicas por las calles como las que ha habido en los años pasados..." (9), lo que nos hace pensar que la prohibición detectada en Palma de Mallorca durante 1839 (10) fue algo local y puntual puesto que en 1844 "las calles estaban inundadas de espectadores y de máscaras" (11). Se dijo que las fiestas de Carnestolendas de dicho año tuvieron en Madrid un interés escaso, con "poca animación", llegándose a sugerir su prohibición "por real orden" (12), mientras que en Valladolid ofreció "grandes diversiones" citándose la concurrencia a los bailes en el teatro y casas particulares y resaltando que "apenas se han visto patrullas [¿comparsas?] por las calles" (13).

En marzo, y con motivo del regreso a España y visita a Tarragona de la Reina madre, María Cristina de Borbón, se adornó el palacio arzobispal, prepararon arcos de triunfo y hasta se organizó una comparsa de enanos (14). Sin embargo, el dato más significativo lo supuso que los alumnos de la Universidad Literaria de Valencia anunciaron que obsequiarían a la madre de Isabel II con "varias piezas de escogidas por una música militar" y que cantarían "un himno nuevo dedicado a S.M., compuesto por uno de ellos y acompañado por los mismos, concluyendo con una estudiantina, cuyas coplas análogas son también composición de otro discípulo de la escuela" (15). Se sabe que ello finalmente tuvo lugar el 18 de marzo, que S.M. la presenció desde el balcón y que "la complació en estremo*" (16). (*) Se escribía así antes.

Otro periódico publicó la siguiente información (17):

«.. se obsequió a S.M. con una música estudiantina, a la cual precedió un himno cantado por los alumnos de esta Universidad literaria. Antes se presentó a S.M. una comisión de los mismos con su rector don Francisco Villalba a la cabeza, con objeto de entregarle seis egemplares* del himno y de una oda, bellamente encuadernados.»

Estos datos determinan que, tras las comparsas de escolares detectadas durante la Regencia de María Cristina (la que, en 1838 y portando un gran rosco de pan como estandarte, tocó y cantó por las calles de Madrid; la de alumnos del Colegio de Humanidades de Calatayud que en 1843 salió con música "vestida a la tuna" postulando a favor de las monjas de la localidad), la Estudiantina de la Universidad Literaria de Valencia es la más antigua agrupación universitaria detectada hasta el presente.

Aunque no se detectara en el entorno del Carnaval, hemos de recordar que en junio de este año una estudiantina se presentó en un banquete en honor de Ramón María Narvaez, Presidente del Consejo de Ministros (18):

«… vimos entrar en el círculo una música estudiantina compuesta por 7 u 8 instrumentos y, en especial, de 2 panderos, con el objeto de obsequiar al héroe de Torrejón…. La música principió y ejecutó varios aires nacionales, entre ellos la jota valenciana, sin contar valses, rigodones y otras composiciones lijeras* y propias de una orquesta estudiantina".... llamó singularmente la atención la habilidad no común de los 2 tañedores de pandero, que se pueden llamar notabilidades en su género. En efecto, pocas veces hemos visto destreza igual en el manejo de un instrumento cuyos recursos parecen tan limitados». 

1845

Se sabe que en Toledo los bailes de carnaval fueron muy concurridos (19) y que el alcalde de Madrid dictó disposiciones entre las que se encontraron las siguientes (20):

«Art. 1º. En los tres días de Carnaval se permite andar disfrazados por la calle y con careta hasta el anochecer.

Art. 2º. Tanto por las calles como en los bailes, ya públicos, ya particulares, queda prohibido el uso de vestituras de ministros de la religión, de las estinguidas* órdenes religiosas, de las actualmente permitidas, trages* de los funcionarios públicos y de militares, como también el de cualquier insignia o condecoración del estado».

Se publicó que, en Manresa, "las diversiones públicas del Carnaval" no fueron este año "tan alegres y bulliciosas como de costumbre", atribuyéndolo "a la falta de trabajo que tiene a centenares de familias sumidas en la miseria" (21), mientras que en Zaragoza había sido "bastante animado" (22). No hemos detectado artículo alguno que hablara de comparsas carnavalescas de cualquier tipo, quizás por la situación sociopolítica que vivía el país en el que el año anterior el gobierno dispuso 214 fusilamientos (23), y en 1845 se dictaba un nuevo Plan General de Estudios (24), centralizador y que redujo a diez las Universidades en España (Barcelona, Granada, Madrid, Oviedo, Salamanca, Santiago, Sevilla, Valencia, Valladolid y Zaragoza).

1846

Este año comienza la Segunda Guerra Carlista (1846) y, a principios de febrero, se hablaba que Palacio ofrecería un baile de trajes durante los días de carnaval (25), así como que la Sociedad Santa Catalina preparaba también en la capital "grandes bailes de máscaras" (26), Salones de Cervantes (27) e Instituto Español (28), al igual que se preparaba un baile de máscaras en el teatro de Santiago de Compostela (29) y en el Teatro Principal de Cádiz, éstos a beneficio de los establecimientos de beneficencia y orfanatos (30).

En la capital del Reino se volvieron a promulgar normas municipales para los días de Carnaval (31), encabezadas por las mismas disposiciones que las antes desveladas para el de 1845.

Sobre las vestimentas que circularon durante el Carnaval de Madrid Ramón de Navarrete (32) publicó que hubo "disfraces y antidisfraces", que "las escobas son el 'non plus ultra' del lujo de las máscaras populares" (en referencia a cuando, antaño, los grupos enmascarados rodeaban a los transeúntes y las aventaban al aire) y que  hubo personas que "sorprendieron por su grotesca y ridícula originalidad"; que "cada cual adopta un traje que le desfigure o disfrace, cuando la vieja pugna por parecer niña y la niña vieja, cuando la dama más aristocrática se convierte en aldeana o cantinera mientras la mujer del pueblo viste las galas de las grandes señoras"; que se vieron  "muchas parejas representando la pantomima de 'ella y el' y viceversa, los mancebos enseñando bajo una menguada y mugrienta falda sus sendas patas, quienes saludaban con un par de coces a los transeúntes que se acercaban a pasar por su lado con rostro natural, y las mozas vestidas de marineros o cosa parecida"; y que "muchas 'perras' se transformaron en hombres y no pocos hombres en perros" como que había bromistas vestidos de "dominó mugriento" y de "moro derrotado". Todo ello supone un buen ejemplo no sólo del cambio de roles propio de Carnestolendas sino de la utilización de lo ridículo y grotesco durante sus días.

Hemos de acotar que se conocieron como trajes de dominó (o simplemente dominó) a unos trajes talares "en forma de capa, con mangas, habitualmente con una capucha, confeccionados para los bailes de disfraces en el siglo XVIII" (158).

Carnaval disfraces de dominó

Disfraces de dominó (158)

Mientras tanto, se sabe que en el Carnaval de Barcelona hubo una comparsa "de diablos, una de estudiantes, otra de guerreros cruzados, la de marinos, una de diferentes parejas de baile y otras varias" (32); que en Murcia participó "una estudiantina formada por los mejores músicos" de la ciudad, al parecer para recoger fondos destinados a la Casa de la Misericordia (33-35); que en Almería estuvo animado por "los toques de fandango y la jota aragonesa, que sin descanso repetía la música del [¿conservatorio?] provincial de Cádiz" (33); y que en Teruel sólo se permitieron máscaras por la calle durante el último día, a diferencia de Soria donde recorrieron las calles "de día y de noche" (32). También se informó de celebraciones carnavalescas en Algeciras, Cádiz y San Sebastián, detectándose en la última ciudad dos comparsas integradas por oficiales del regimiento de Castilla, una vestida de marineros y otra vistiendo chaqueta negra, boina encarnada y pantalón blanco (32).

El 10 de octubre de 1846, el mismo día que Isabel cumplía 16 años, se casó la reina con su primo Francisco de Asís de Borbón. El matrimonio fracasó en los primeros meses, abocando a Isabel II a compensarlo con una intensa y criticada vida amorosa en brazos de varios amantes y favoritos (238).

1847

La hambruna volvía a asolar España y el Banco de Isabel II estaba a punto de la suspensión de pagos pero se celebró el carnaval. En Palma de Mallorca se dictaron normas para mantener el orden en los bailes de máscaras a celebrar en el salón de la Casa-Lonja y durante días de Carnaval, prohibiéndose ir con máscara por las calles (art. 2º), usar disfraces que imiten a los trajes eclesiásticos, magistrados, órdenes militares, ejército, armada y empleados gubernamentales (art. 3º) entre otras cosas (36).

En Madrid se volvieron a organizar bailes de máscaras en el Teatro del Instituto Español y en local de La Aurora (37), así como en los Salones del Genio y del Liceo (38,39) y en la Plaza de Toros (39). Resulta curioso que en esta última localización y, "al frente de las dos músicas" [orquestas] habría "bastoneros para el arreglo y dirección de la pareja, con el encargo de formar los círculos necesarios" (40) (la figura del bastonero trascendió al continente americano hallándola actualmente adoptada por la Estudiantina de la Universidad de Guanajuato). 

Se publicó que, en Madrid y durante el primer día de Carnaval "las niñas de Lavapiés, las puleras [¿pulcras?] fregatrices y los estudiantes menesterosos [necesitados], todos enmascarados y en continua fusión" estaban dispuestos a divertirse (41). 

1848

En la Plaza de Toros de Madrid y dentro del espectáculo llamado "Un día de fiesta en la Virgen del Puerto" se publicó que (42):

«Para su ejecución se presentará una comparsa de Asturianos y Gallegos, precedidos de la correspondiente gaita, que tocará hasta hacer la venia á la autoridad, y en seguida se colocarán formando corro y bailando.... Al propio tiempo saldrán por otro lado ocho estudiantes con sus acostumbrados instrumentos. Por diferentes puntos se presentarán también como de paseo diferentes criadas, criados, pasiegas y otras clases del pueblo, que reunidos arreglarán un baile general tocando la estudiantina».

Se publicó, en referencia al Carnaval de Madrid (43):

«Entre las muchas estudiantinas que durante los tres días de Carnaval han recorrido las calles de esta corte, ninguna hemos visto mas decente ni mejor arreglada que una cuyos individuos llevaban cierta especie de blusa de color rosa y un hongo blanco con su correspondiente pluma negra».

Desconocemos si correspondía a una agrupación de estudiantes o no pero sí que le cantaron a coro a Ramón María Narváez, presidente del Consejo de Ministros, la siguiente copla (43,44):

«Usté no es ná.

Usté no es chicha ni limoná.

Si. Usté no sirve señó pa ná».

Como en años anteriores, se emitió un Bando municipal en Madrid "permitiendo las máscaras por las calles y paseos durante los tres días de Carnaval con las prohibiciones de costumbre para evitar desórdenes, que no haya insultos de ninguna clase ni se den gritos ni profieran palabras ni vistan trajes poco decorosos o que puedan ofender a alguna clase" (45).

También este año hubo en Madrid bailes de máscaras en el Instituto Español, indicándose que sólo eran para socios e invitados (46). Este año había establecimientos madrileños que ofrecían disfraces de "dominós elegantes" (47).  

Se publicó que en los dos primeros días del Carnaval de Madrid se detectó un "menor número de máscaras que las acostumbradas en años anteriores" (48), aunque -por contra- se aseguró que "ningún año ha sido tan extraordinaria la afluencia de personas disfrazadas" (49) y que en el Prado, llamó la atención una máscara "de cuyo vestido pendía un cartelón con el lema Libertad, igualdad, fraternidad", así como otra que en sus disfraces llevaba una "R" como divisa (50).

Por otra parte, en Tolosa se anunciaban los ensayos de una "comparsa de jóvenes" para salir en Carnaval (51,52), se anunciaron tres bailes de máscaras en el Teatro de Ceuta (53) y el Cádiz estuvo el Carnaval "regularmente animado", escaseando los bailes y las máscaras (54).

1849

Para el Carnaval de Palma de Mallorca se anunciaron bailes de máscaras en la Casa-Lonja, especificando que "como en años anteriores" se destinarían a la Casa de Misericordia (55), para el de Madrid se enunciaron desde enero bailes de máscaras en el Salón de la Academia (56) y en Alcaudete se solicitaron para realizarlos en los salones de la Sociedad Cultura (57).

Ha trascendido que, entre las muchas comparsas que salieron a la calle durante el Carnaval de Madrid, hubo "comparsas de máscaras con guitarras, flautas, violines, panderetas y otros instrumentos" y que llamó la atención una "que iba sobre un elegante carruaje derramando anises" (58). Mientras tanto, en el tercer día de Carnaval en Reus hubo "desórdenes escandalosos" (59).

1850

En el año en que finaliza la construcción del Teatro Real, se puso a la venta un "aguinaldo bailable, o sea, valses, rigodones, polkas, redowas, polkas-mazurkas, contradanzas habaneras y un vals en cinco tiempos" bajo el título de "El Carnaval de 1850" (60).

Se publicó que, en los últimos días del Carnaval de Barcelona, "una comparsa compuesta exclusivamente de señoritas vestidas de 'Esmeralda' y dirigida por un pianista muy conocido..." recorrería "algunos bailes y reuniones particulares" (61), así como que en Valencia se anunciaban bailes en la Casa-Lonja, Casino y Liceo (62).

En lo referente al Carnaval de Madrid se destacaba "como positivo" que, entre las "innumerables turbas escolares" que llevarían el "canto tradicional de la Jota" por la capital, habría de salir una "comparsa verdaderamente notable por lo especial de sus trajes y por la brillante y bien arreglada orquesta-guitarresco-violinista, sin que por esto falte la bullanguera pandereta y los atronadores hierrecillos [¿tríángulos?] que, más adelante define como una estudiantina postulante que interpretaba coplas y que se caracterizaba por "unos enormes cucuruchos, a modo de pirámides", que llevarían sobre sus cabezas (63). Se dijo igualmente que la animación se hallaba este año "especialmente en las clases del pueblo" y que (64):

«Ningún año se ha visto por las calles durante el carnaval tantas comparsas, tantas máscaras, tanta gente que entre el bullicio y la algazara recorre las plazas y los paseos, sin otro objeto que dar bromas y entregarse completamente a la diversión propia de estos días. Particularmente en el Prado por las tardes han sido innumerables las máscaras que se han presentado; comparsas de estudiantes han circulado por todas partes y en los paseos han sido muchas las máscaras en coche y a caballo que han llamado la atención con sus ridículos, caprichosos y variados disfraces».

Advierta el lector que en esta información, tras la "liberación" de la celebración del Carnaval en 1835, aflora el primer dato que nos indica la cantidad de comparsas integradas por escolares afirmándose que circulaban "por todas partes", muestra imprecisa su cuantía y que no es acorde con lo hallado en la prensa de la época. Mientras tanto en Barcelona eran pocas las comparsas que habían frecuentado los salones, destacando una "compuesta toda ella de señoritas, distinguidas por su posición social, por su amable trato y brillante educación" que aparecieron "mandadas o hábilmente dirigidas por una experta capitana" y que fuera citada como la "comparsa de jóvenes andaluzas". Se dijo que "cantan con expresión y colorido un precioso coro sobre motivos nacionales acompañándolo al son de sus panderetas, triángulos y castañuelas, a cuyo armónico compás bailan después dos de ellas... [...] la música del coro es del Sr. Vila, joven profesor de piano..." Más adelante el periodista da a entender que las señoritas eran alumnas de dicho pianista y que muchas de ellas habían nacido "bajo el ardiente sol americano" (65).  

Carnaval Un palco en el Teatro real El Museo Universal. 01 03 1859. Pág. 8

Un palco en el Teatro Real (151)

También este año se ofrecieron seis bailes de máscaras en el Teatro Real de la capital (68) y se habló que en la capital  había sido moda "disfrazarse los 'le[o]nes' y los 'pollos', así en Atocha sólo los viejos y los que se glorian de no perder nunca su gravedad [seriedad] vestían trajes ordinarios.... la mayor parte de los hombres... había adoptado los arreos femeniles, un joven escritor, de tan corta estatura como elevado talento, ostentaba un soberbio traje de bolera... un ayudante de campo de un general muy conocido elegantemente vestido de amazona trotaba [...] los que la gente llama los 'pollos ilustres' habían formado una numerosa comparsa, con túnicas blancas y enormes caperuzos, en la que figuraban no sólo varios Grandes de España y títulos de Castilla sino casi toda la juventud del cuerpo diplomático extranjero" (66).

Aunque sin mayor información, se sabe que en el Carnaval de San Sebastián salió una comparsa de diablos (67) y que hubo un baile de máscaras en el Teatro Principal de Barcelona (69).

Carnaval disfraz de diablesa

Disfraz de diablesa (158)

En la versión femenina del disfraz de diablo, "las alas de murciélago saliendo de los hombros o la espalda eran la característica más destacada de estos vestidos" (158) hay que señalar que el conocido disfraz de Mefistófeles empezó a utilizarse tras emplearlo el actor Sir. Henry Irving en su representación de Fausto en el Teatro Liceo de Londres durante el periodo 1885 a 1888 (158).

1851

Corría en enero la impresión de que en Palacio habría "todas las semanas baile o concierto (70), sabiéndose que el 3 de febrero hubo allí un baile de trajes que, según la prensa, costó "quince mil duros" (72). 

En el mismo entorno temporal en el que se publicaba una curiosa anécdota entre personajes disfrazados en el Carnaval de Madrid en la que llama la atención sus disfraces: uno vestía de dominó de color pizarra, una chica de dominó negro (en seda con lazos rosa) y otro muy curioso vestía de diablo de la cintura para arriba y de la cintura para abajo como arlequín (71). También se emprendían reformas en el Teatro de la Cruz de Madrid para organizar bailes de máscaras (74) y se anunciaba para el 1 de marzo el último baile en el Liceo Matritense (76).

Mientras tanto el 4 de marzo en Madrid el rey gratificó con 200 reales a una comparsa de estudiantes de quinto año de Filosofía que "estaba haciendo de las suyas en la Puerta del Sol (79). Posteriormente se publicó que estos estudiantes eran 18: "3 estudiaban Leyes, 2 Matemáticas, 2 Filosofía y los restantes pertenecían a otras carreras" (82).

Dos días después se publicaba en Madrid (80):

«Entre las muchas mascaradas en pandilla más o menos ingeniosas que han recorrido estos días las calles de la capital hemos visto una notable, no tan solo por sus extravagantes anacronismos, sino por la regularidad de su marcha, por la profusión de su música guerrera, por su perseverancia en recorrer todos los rincones de Madrid y por traer su origen de Aranjuez, donde se lució el domingo a las mil maravillas. Abrían la marcha seis fieros turcos a caballo mandados por un cabo que, cimitarra en mano, indicaba la ruta de la comparsa.

Seguíanlos tres caballeros vestidos casi a al antigua italiana, dos con chupa bordada y sombrero de picos y uno con calzón colorado de mameluco y casco de guardia municipal, y estos seis jinetes formados a dos en fondo seguían con gravedad y silencio a los siete turcos. Después venían unas dos docenas de músicos con instrumentos militares y vestidos de diferente manera: los más llevaban dominó negro y, algunos, casaca amarilla, pero tocaban una marcha particular y daban el compás a unas dos docenas de feos cíclopes de infantería, con martillo al hombro, conduciendo entre los ocho últimos, un yunque descomunal y una fragua.

Seguían cuatro caballeros con trajes, mitad de romanos y mitad de úsares, y dos cíclopes de caballería, como guardia de honor inmediata o ayudantes del rey Vulcano, que sentado en un  trono sobre cuatro ruedas, colgado de holandilla de colores y flecos de oro y plata, iba ostentando su majestuosa opulencia, llevando al pie de su trono un niño vestido de ángel».

En la misma fecha hallamos una muestra del respeto en que se vivía en aquella sociedad. En la calle de la Reina de Madrid "estaba una comparsa de máscaras tocando y cantando delante de unos balcones a los que había asomadas varias muchachas lindísimas. Oyóse de repente la campanilla y apareció el Viático [la comunión que se administra a personas en peligro de muerte]. Cesó la comparsa su música profana y, quitándose las caretas todos los enmascarados, se arrodillaron y empezaron a tocar la Marcha Real, no cesando hasta que el sacerdote que llevaba a Dios en sus manos se perdió de vista" (81).

Mientras tanto en Barcelona se anunciaba un gran baile de máscaras en el Salón del Consulado para el 5 de febrero (69) así como la formación de una comparsa "compuesta de individuos jóvenes de ambos sexos cuyos trajes serán todos diferentes, si bien rigurosamente históricos" (73). Se informó que por la Rambla "cuatro o cinco carretelas abiertas ["coche ligero, que va cerrado o abierto a gusto del que lo usa" (77)], precedidas de lacayos y caballos, en las cuales iba lo más escogido de nuestra joven sociedad en trajes muy hermosos y elegantes..." (78). Se publicó que el ambiente en la Ciudad Condal era animadísimo, al igual que en los Carnavales de Murcia, Alicante y La Coruña (75).

1852

Para el Carnaval de Barcelona se anunciaban bailes en el Salón del Consulado y en el Teatro del Liceo (83) y se comentaba que se organizaban "para asistir a algunos de los próximos bailes públicos de máscaras, una comparsa de chinos compuesta por individuos de ambos sexos" anticipándose que su vestimenta sería una "copia exacta y fidelísima" (84) de los utilizados en su país. El contraluz lo aportó un comentario referente a las personas que concurrieron a la Rambla afirmándose que "como en años anteriores aparecieron algunas gentes asquerosamente disfrazadas cuyo solo aspecto daba nauseas (87). La nota elegante la puso los bailes  de máscaras organizados por la Sociedad Filarmónica y en el que se vieron "graciosas andaluzas, gentiles cazadoras, castizas gitanas... trajes históricos ... de payesas y de dominó (88).

Mientras tanto en Madrid se anunciaban cinco bailes para la noche del 1 de febrero y el primero del Liceo Matritense al día siguiente (85). Ya en el marco de las fiestas de Carnestolendas hubo bailes de máscaras en el Teatro Real, Circo de Paul, Instituto Español, Salón de Baile de la calle de Valverde y en "infinidad de sociedades" (86). También se publicó el Bando mediante el cual el ayuntamiento capitalino regulaba las fiestas, que mantuvo prohibiciones similares a años anteriores (89).

Cuando parecía que la única referencia a estudiantinas hallada este año decía la localizaba en la Corte sin aportar más datos (90), apareció en Barcelona el siguiente contenido (91):

«Conforme se había anunciado, ayer [24 de febrero] al medio día recorrió el paseo de la Rambla y principales calles inmediatas al mismo tiempo una comparsa compuesta de treinta a cuarenta jóvenes, hijos de buenas familias de esta ciudad, disfrazados de estudiantes. Llevaban a la cabeza una bandera azul en cuyo centro se leía Caridad. Seguíales un carruaje descubierto lleno de flores que eran repartidas a las personas que depositaban algunas monedas en unas bandejas que presentaban dos jóvenes de nuestras casas de beneficencia. Seguía a esta mascarada, protegida por algunos guardias municipales y a la que rodeaba un número considerable de personas, una banda militar tocando aires marciales».

Una publicación posterior nos aportaba el dato que la citada bandera que rezaba "Caridad" era azul y que dicho texto estaba escrito en "letras doradas", así como que los jóvenes de las casas de beneficencia que recibían las limosnas, además de flores, también repartían dulces. Dado que la nota informativa finalizaba diciendo "ha regresado al Casino Filarmónico de donde salió, parece claro su vínculo con dicha sociedad de recreo (92). Complementó esta información la publicada al día siguiente (93):

«La comparsa de jóvenes estudiantes que recorrió ayer nuestra capital fue muy favorablemente acogida doquiera que se presentó, Apreciándose como se debía el objeto filantrópico que los había reunido, hubo calles en que llovía el dinero sobre las bandejas que llevaban los jóvenes de los establecimientos de beneficencia que los acompañaban, de modo que en menos de tres horas lograron reunir cinco mil y quinientos reales a corta diferencia los que serán entregados mañana a nuestras casas de beneficencia.

Es de observar que no tan solo costearon dichos jóvenes los gastos de la comparsa, sino que además han debido añadir unos mil reales de su propio peculio a la cantidad recaudada...».

Otro medio complementó esta información (94):

«... la cuenta hecha por la comparsa de estudiantes [que] durante la mañana del martes de Carnaval [postuló] ha producido la cantidad de doscientos setenta duros, cuya cantidad, como ya dijimos, fue distribuida entre la Casa de Caridad y la de Misericordia del modo siguiente: la primera ha recibido 2600 rs. vn. [reales de vellón], y la segunda 2800».

Mientras tanto en Madrid recorrió las calles una comparsa de 40 mozos "con trajes que figuraban los cuarenta naipes de la baraja" (95).

Como curiosidad resulta de interés comentar que, como consecuencia de los enormes gastos ocasionados por la primera guerra carlista, las Cortes suprimieron la partida presupuestaria de 1835 para el Conservatorio de Madrid (239).

Como curiosidad resulta de interés comentar que el Conservatorio de Madrid, que fuera inaugurado en 1830, pasó este año a dependencias del Teatro Real (también citado como Conservatorio del Teatro Real) y constaba de "dos salones de actos: uno grande que daba a la fachada de la Plaza de Isabel II, en el que se daban los conciertos sinfónicos de Madrid con la orquesta formada por la Sociedad Artístico Musical de Socorros Mutuos, que fue el embrión de la Sociedad de Conciertos" (239).

1853

Como venía siendo habitual, se anunciaban los bailes de máscaras en el Teatro Real de Madrid (96), celebrándose el cuarto en la noche del 6 de febrero (97), del que hay constancia que tuvo lugar celebrándose otro en la noche siguiente (100), así como otro en los salones del Casino del Príncipe en el Teatro de los Basilios y Salones de los Capellanes (100).

Otro anticipo, pero referido a Barcelona, fue el anuncio de una "numerosa comparsa de 'jockeys' compuesta toda ella de jóvenes pertenecientes a familias distinguidas" que irían "montados en hermosos caballos" y tendría por objeto un fin "altamente filantrópico" (98); hay constancia de que dicha comparsa salió el 7 de febrero (99). También se informó que por la Rambla discurrió "una comparsa de arlequines y algún disfrazado a caballo con vestido ingenioso", así como "una cuadrilla de nada aseados individuos que, sin mentar para que objeto, colectaban también por las calles y, sobre todo, parándose e tiendas y debajo de balcones para pedir, pero pedir de modo que rayaba en la exigencia y que las más de las veces no distaba mucho de ofender a las personas a quienes se dirigían" (101).

Arlequín con espejo pablo picassoArlequín con espejo, óleo de Pablo Picasso (159)

En Palma de Mallorca llamó la atención "una numerosa y bien combinada estudiantina que, con acompañamiento de panderetas, castañuelas y de varios instrumentos, entonaba la jota y otros aires nacionales. Iban recogiendo los donativos que los admiradores querían darles y se aseguraba que el producto de la colecta estaba destinado a objetos de beneficencia" (110).

1854

Como antaño, la Sociedad 'El Carnaval'  ofrecía un baile de máscaras el Día de Reyes en los salones de la calle Capellanes de Madrid (102), habiendo detectado otro baile organizado por la misma sociedad el día 14 del mismo mes (103), anunciándose seis bailes de máscaras en el Teatro Real para el carnaval de este año (104) así como otro en el Circo de Paul para el 5 de febrero (105).

Mientras tanto en Barcelona se anunciaba la salida de una comparsa de jóvenes que habría de salir por Carnaval disfrazados de pierrots (106).

pierrot Museo de Venecia

Disfraz de Pierrot (160)

Ya en los días previos y como era costumbre, el ayuntamiento de Madrid publicaba su Bando con las restricciones habituales para los tres días de Carnestolendas, prohibiendo los disfraces que años anteriores tampoco se permitieron y, también entre otras cosas, andar disfrazado por las calles después del anochecer (107). En la capital del Reino se vieron "estudiantazos de pega que se pegaban al transeúnte para pedirle... para exigirle algunas monedas de cobre.. [...] crecido número de payasos...", así como bailes en las calles de Capellanes y Embajadores el martes de Carnaval, en las calles Segovia y del Barquillo el miércoles, en Capellanes y en el Genio el jueves, en los Basilios y calle ancha de San Bernardo el viernes, en Capellanes y en el Instituto el sábado y el domingo en la mayoría de ellos además del Teatro de la Plaza de Oriente (108).

Mientras tanto en el Carnaval de Irún se presentó una comparsa en la que figuraban "duendes, trasgos [idem], brujas" con música (109).

1855

La desamortización de Madoz evidencia que la realizada por Mendizábal en 1837 no solucionó los problemas económicos de las Hacienda española. En este entorno de precariedad financiera, el tradicional baile de máscaras de la Sociedad 'El Carnaval' volvió a tener lugar el Día de Reyes de este año en su local de la calle Capellanes  (111), realizando otros el 13 (112) y 20 (113) del mismo mes y varios en febrero. También hubo bailes de máscaras en el Teatro Real (115).

A mediados de febrero se publicó el Bando del ayuntamiento de Madrid con las preceptivas normas para  los días de Carnaval y disposiciones semejantes a las del año anterior (117). También se difundió que habría bailes de máscaras organizados por las Sociedades Casino Matritense, [El] Carnaval y Nuevo Liceo (118).

Ha trascendido que en el Carnaval de Vigo hubo una comparsa de brujas y vampiros (114), mientras que en Barcelona comenzaron a verse por las calles desde el 15 de febrero algunas máscaras (116).

Las arcas del Reino seguían vacías y, poco después del Carnaval mediante la Ley General de Desamortización Civil de 1 de Mayo de 1855, con Pascual Madoz como Ministro de Hacienda, se declaró la venta de todas las fincas rústicas y urbanas de la Iglesia (124). 

1856

Es el año en el que el Banco Español de San Fernando cambia de nombre a Banco de España y adquiere el monopolio en la emisión de billetes a cambio de un crédito importante al Gobierno, otro signo más de la debilidad financiera del Reino.

Ya en enero la prensa adelantaba que habría bailes de máscaras organizados en Madrid por las Sociedades El Liceo, La Perla, El Carnaval y El Casino Matritense (119).

Entre los disfraces vistos este año en el Carnaval madrileño se destacó "una enorme cabeza de vara y media de diámetro sobre un cuerpo de poco más de cuatro pies. También llamó la atención, por lo ridículo, una comparsa montada en burros y precedida de un estandarte que llevaba pintado un esqueleto... [...] Las personas decentes del sexo barbudo lucían preciosísimos trajes de señora... el número de beatas era infinito y sin cuento [incontable] el de arlequines; también asistieron los cosacos de Catalina..."(120,121). 

También se habló en Madrid de "una comparsa de músicos enmascarados, en la que iban algunos alumnos del conservatorio [que] después de terminado el paseo del martes, se colocaron debajo del balcón principal del Real Alcázar donde ejecutaron con maestría varias piezas de música" ante S.A.R. la Princesa de Asturias y la Reina Isabel II, recibiendo al finalizar un donativo de 2000 reales (122).

A mediados de febrero se decía que no todo fueron disfraces durante los días de carnestolendas, ocupándose la gente "muy mucho" de comer (123), señal indirecta de la precariedad general, posiblemente acentuada tras la desamortización impulsada por Madoz, aunque también pudo influir el ambiente de lluvias existente (144).

1857 

En el año en el que una nueva hambruna asoló al país concurrieron importantes tormentas en los días de carnaval (131,144), por lo que seguramente incidió en un menor lucimiento. Como venía siendo habitual en años anteriores, se anunciaban bailes de máscaras de diversas Sociedades, este año lo hicieron El Carnaval y Casino Matritense el Día de Reyes (125). Para que se tenga buena idea de la afición por los bailes de máscaras basta decir que el 30 de enero se anunciaba su noveno baile en este año (127).

El mundo de la moda también se interesó por los disfraces de carnaval, publicándose (también en enero) los siguientes comentarios al respecto (126):

«El diablillo de Carnaval, con su negro antifaz y su gorro de cascabeles, la comenzado a tentar al mundo que se divierte. El medio mundo que acude a Capellanes saborea a sus anchas los placeres de la careta y no necesita para sus inspiraciones de la Moda. Beatas pecadoras, traviesos dominós y tentadoras valencianas llevan en pos de sí un enjambre de pollos [jóvenes] imberbes, capitaneados por algún gallo [madurito] recalcitrante...».

Otra fuente nos hablaba sobre los disfraces vistos en los bailes de máscaras del madrileño Teatro del Olimpo el 28 de enero, donde llamaron la atención "una comparsa de lindas pastoras y otras dos de jockeys y lechuguinos ["muchacho imberbe que se mete a galantear aparentando ser un hombre hecho" (128)] caracterizados" (129). En el baile de máscaras organizado en los salones del Liceo se habló de la "comparsa de ampurdaneses" y de "lechuguinas de principio de siglo" (129).

Carnaval disfraz de pastorcilla

Disfraz de pastorcilla (158)

Debido a una incidencia de circulación supimos que este año hubo una comparsa de máscaras tocando música en la calle Toledo de Madrid (130), pero no se publicó dato alguno que permitiera identificarla.

Este año se celebró el entierro de la sardina en Sevilla diciéndose que hasta entonces era desconocida allí y que "una numerosa comparsa de enmascarados, con tambor y otros instrumentos, alumbrados con sendos hachones y recorriendo multitud de calles, llevaba en un carruaje adornado con signos mortuorios un féretro donde parece se guardaban las fúnebres cenizas de aquél destripado animalito" (132).

Se publicó que una comparsa de jóvenes escolares de la Universidad de Valladolid realizó una postulación a favor de los pobres, recogiendo "cerca de 4,000 rs [reales] en los tres días que han recorrido las calles" de dicha ciudad (133), colecta posiblemente realizada durante los días de carnaval. Mientras tanto, el martes de Carnaval en Murcia (134):

«...una comparsa de máscaras a publicar el bando del buen gobierno a fin de que haya orden en semejantes días para lo cual iban en una calesa 'Pablo y Virginia' llevando en una carreta la rueda 'Ñora' y delante un señorito a quién 'iban sacando el asno'. Los que hacían esta operación vestían como los de la huerta. En la carreta siguiente marchaba la justicia.

El miércoles por la tarde se verificó el entierro de la sardina, que consistió primeramente en una góndola con todo su velamen en la que figuraban ir pescando sardinas; detrás en un coche, un jardín donde había una merienda; enseguida un carro con una pirámide en que se leía esta inscripción: "última lágrima a la sardina", y por el otro lado: "llorad por última vez"; a éste seguía otro con las fraguas de Vulcano y sus cíclopes repartiendo ramos y versos. Después, en otro, se veían varias personas con sombreros transparentes en que estaba pintado un gato con una sardina en la boca, y una señora vestida de talle alto y el cochero y el lacayo con trajes también antiguos. Y, por último, un lujoso coche tirado por ocho caballos de color perla ricamente enjaezados, con sus palafreneros a la antigua con sombreros de tres candiles y pelucas, y el tronquista, que es un joven muy conocido en Murcia, lujosamente vestido. Este coche, que era donde iba la sardina, representaba el mar con una gran cascada, y encima la diosa de las aguas».

1858

La primera información que hallamos este año se genera en Madrid y vuelve a ser en los días previos al Día de Reyes, dice (135):

«Aunque se habían permitido máscaras públicas, no fueron muchas las que hubo este primer día; nosotros no vimos más que una comparsa de estudiantes y algunas parejas sueltas de gente de trueno*».

(*) Gente que traspasa no pocas veces los límites del decoro y la decencia (136).

Mientras que los bailes de máscaras comenzaron en el Teatro de Palma de Mallorca se anunciaron 8 bailes de máscara de entre el 17 de enero y 16 de febrero (138), en Barcelona lo hicieron el 9 de enero, habiendo constancia de los ofrecidos por las Sociedades del Pireo y Olimpo y también en el Circo Barcelonés y el Liceo (137). En la Ciudad Condal se el Nuevo Centro Filarmónico proyectaba realizar una mascarada a beneficio de los establecimientos de beneficencia (139). De esta ciudad se comentó la presencia de comparsas disfrazadas de cocineros, payesas, aldeanas así como vestidas como "antiguas o de figurón y de muchísimos y lujosos dominós" (140).

Detectamos este año por primera vez un anuncio que nos llama la atención, el del Almacén de Música de Carrafa que, el día previo al comienzo de sus fiestas y en Madrid, anunciaba la venta de "instrumentos músicos para mascaradas y estudiantinas de este Carnaval" abundando que habían recibido "guitarras pequeñas, violines, flautas, tercerolas, flautines, pifanos ["pequeña flauta de muy aguda voz que se toca atravesada" (158)], flautillos con boquilla, silvos vizcainos, silvatos de cuco de locomotora, dulzainas, acordeones, armónicas, cornetas, trompetillas, cuernos de caza, castañuelas, etc..." (141).

Almacén de Música de Carrafa 1858Anuncio citado (141)

Ello nos aporta dos cosas:

a) Que para abastecerse y anunciarse debía ya ser de cierta generalización que las comparsas enmascaradas y estudiantinas de Carnaval (al menos en la capital de España) interpretaran su propia música, y

b) Que, si la variedad de instrumentos acopiados para la venta era reflejo de la demanda de estas comparsas carnavalescas, esta lista nos aporta una buena relación de ellos y, por tanto, de la sonoridad que pudieron tener sus piezas musicales.

En la Ciudad Condal volvieron a organizarse bailes de máscaras en el Circo, donde se vieron "disfraces elegantísimos" y en Liceo, donde se comentó una "numerosa y lucida comparsa de gallegos" (142). No obstante el Carnaval de Barcelona resultó deslucido porque "la lluvia desbarató los planes de todas las máscaras y mascarones" (143).

Lo mismo aconteció en Madrid según publicara Pedro Fernández (144):

«El Carnaval de 1858, como el de 1857, como el de 1856, como casi todos, ha sido mojado.... siempre llueve por ferias  y por Carnestolendas. [...] ...la verdad es que este año lo mismo que el anterior, el Prado se había convertido en una laguna pantanosa donde las máscaras se metían hasta media pierna y los carruajes hasta media caja...».

A pesar del mal tiempo hubo en Madrid orquestas, multitud de dominós negros y hombres vestidos con frac negro diciéndose que "el cambio de sexo ha estado como nunca de moda en los disfraces de carnaval" poniendo de ejemplo el de una matrona escuálida vestida "con harapos de telas de todos los diversos colores del arco iris, que andaba difícilmente, aunque apoyada en dos grandes muletas" y que llevaba a la espalda "un cartel colosal donde se leía en gruesos caracteres: ¡Yo soy la España! ¡Una limosna por el amor de Dios!" (144). 

Estas lluvias y lodos se repitieron en "muchas poblaciones" durante las fiestas (145). No obstante, a las que concurrieron en Madrid y se presentaron en Palacio se les entregó "una propina de 80 rs." sabiéndose que acudieron un total de 128 comparsas y que Palacio entregó un total de 14,000 reales (146).

1859

Entre la moda de Carnaval para los hombres se mencionó los de "paje del siglo XIII", "estudiante de Heidelberg", "Isabel de Inglaterra", vestido de "griega", de "princesa del siglo XIV" y el años pasado visto de "frac negro" (147,150).  

Carnaval en el Prado El Museo Universal. 01 03 1859. Pag. 8

Carnaval en el Prado (151)

A finales de enero se anunció en Madrid que una estudiantina postulante saldría durante los días de Carnaval para recabar fondos a “beneficio de la guerra de África” pero “después de dar comida a los pobres” (163).

Se anunció en Barcelona que el día 29 de enero tendría lugar el primer baile de máscaras organizado por la Sociedad El Olimpo (148), así como que organizaron bailes de máscaras las Sociedades del Circo de Paul, Capellanes, Lope de Vega, y el Teatro de la Zarzuela (149). Ha trascendido que en la Ciudad Condal hubo este año "comparsas de gigantes, de enanos, de payeses, de madres Celestinas, de jockeis y postillones ["mozos que va a caballo delante de los que corren la posta, para guiarlos y enseñarles el camino..." (154)] montados borricalmente, de estudiantes, de escoceses, de papatachis, de pierrots, y de debardeurs, de chiquets de Valls y valencianos, de libros, de murciélagos, de molineros, de diablillos, de ranas, de caricaturas, de tambores, etc." (153).

Carnaval en Sevilla . Le Monde Illustre. 01 03 1881. Pag 1

Serenata a lomos de burros en el Carnaval de Sevilla (155)

Por otra parte en Madrid, y sin que se indicara que fuese una comparsa o estudiantina de Carnaval, se sabe que el 5 de marzo "dieron serenata varios jóvenes escolares, hijos de la provincia de Álava, a los diputados de aquél país, señores don Francisco Juan de Ayala y don Ramón Ortiz de Zárate" (156).

También en marzo, pero en Murcia, se entregó a la Casa de la Misericordia la cantidad de 218 reales y 26 maravedíes procedente de las limosnas recogidas por la estudiantina organizada por don Adolfo Terrer, Rafael García de las Bayonas y otros jóvenes de la población para ayudar a los pobres de la ciudad (164).

1860

Muy posiblemente en relación a las comparsas desarrolladas en torno a las máscaras del Día de Reyes encontramos el siguiente breve informativo (161):

«Estudiantina. De Valladolid ha salido una comparsa de estudiantes, todos de buen humor y acendrado ["puro" (162)] españolismo, a dar funciones del Campo cuyos productos destinarán a la guerra de África. Dos de ellos, los más guapitos, harán papeles de mujer».

En Barcelona se publicó el siguiente anuncio (165):

«Los jóvenes de ambos sexos que han aprendido los Zuavos y gusten tomar parte en la gran comparsa que se está formando para salir con la cabalgata en el carnaval con el fin de recoger donativos (después de pagar los gastos) para los heridos de África, se dignarán pasar a la academia de baile y canto del profesor Alsina, calle Sadurní, núm. 20, que se les enterará de los pormenores...».

También a finales de enero y en Alicante, varios jóvenes preparaban "para los días del próximo Carnaval una estudiantina, en la cual sé hará una cuestación, cuyos productos los destinan, después de dar una comida a los pobres, en beneficio de la guerra de África" (166-168).

En el Circo Price, localizado en el Paseo de Recoletos de Madrid, se preparaba para Carnaval un programa que destinaría "sus productos a beneficio de nuestros valientes soldados implicados en la guerra de África" (169).

Una vez más hubo temporales en los días previos al Carnaval madrileño, propiciando que fuera poco animado pero el estado del tiempo mejoró. Aunque concurrencia al Prado fue numerosa, las máscaras que bajaron fueron pocas, en cambio el número de estudiantinas y comparsas fue "mayor que otros carnavales" (174)

El patriotismo ante la citada contienda bélica se trasladó de la calle al Carnaval, así no es de extrañar que los estudiantes de la Universidad Central pasearan por las calles las banderas que Cisneros llevó a África, hecho que pueden apreciar en el siguiente grabado (170). Entre las comparsas que se vieron en el Prado hubo una "de jóvenes de buen humor que, perfectamente tiznados con corcho y vistiendo traje todos completamente blanco, corrían como locos por los paseos al son de las castañuelas, excitando la hilaridad de todos los concurrentes; además del negro color de su carne llevaban el pelo tan perfectamente rizado imitando las sortijillas de los negros que a no hallarnos en Carnaval cualquiera los hubiera tomado por naturales del Congo" (175).

Estudiantes de la Universidad Central llevando las banderas que Cisneros llevó a Africa El Mundo pintoresco. 1221860 n

En un baile de máscaras organizado en el Liceo de Barcelona muchas "lucían lazos con los colores nacionales", llamando la atención "una comparsa de señoras que vestían un traje de capricho blanco y encarnado con doble cara, de suerte que era difícil averiguar en que parte se ocultaba la verdadera" (171).

Jaén fue "una de las poblaciones de Andalucía donde con más entusiasmo" se ha celebró la toma de Tetuán y los estudiantes del Instituto de Cáceres "improvisaron una estudiantina y un banderín" (172), aumentando la animación en la localidad.

Mientras tanto, en el Casino del Centro, localizado en el primer piso del Café Nuevo de la Rambla barcelonesa se anunció un baile de trajes para el día 20 de febrero, así como para el 7 de marzo un baile de máscaras a cargo de la Sociedad de la Fraternidad (173).

En la Ciudad Condal se persiguió a varios grupos de máscaras y a una estudiantina ("que había recaudado más de 100 reales en menos de media hora") por postular públicamente "sin previa autorización y con perjuicio de las cuestaciones que se hacen para destinar su producto a objetos patrióticos o de beneficencia" (176).

1861  

Continuaron los bailes de máscaras en la gran mayoría de sociedades hasta ahora mencionadas, por lo que sólo mencionaremos -si alguna- las que hallemos y pudieran tener algún otro dato de especial interés. Un entorno frío en el que llovió en Madrid deslució el tercer día de Carnaval (188). En Barcelona, la Junta Auxiliar de Cárceles, aplicando una tradición de "ya más de cuatro siglos" por la que, al acercarse el Carnaval, realiza cuestaciones para "comidas extraordinarias de los presos pobres" durante los tres días de las fiestas de Carnestolendas (177).

El 10 de febrero fue el Domingo de Carnaval, "primero de esos tres días que la costumbre ha consagrado al bullicio, a la alegría y a la locura" (178), y se temía que fuera pasado por agua debido a las lluvias de los días previos (179). Tanto que el tercer día de Carnaval "la tarde estaba poco apacible y el cielo entoldado por cenicientas nubes", pero la concurrencia al Prado fue "casi tan numerosa como en el anterior" [día] y se creyó que habían salido "menos estudiantinas que otros años" (180), sin embargo se vieron "dos o tres perfectamente vestidas con trajes de zuavos y otra comparsa con blusas garibaldinas" (181).

Estudiantina de zuavos Balaca y Canseco R. Estudiantina oleo. Museo de Bellas Artes de Bilbao. 1864Estudiantina de zuavos (182) 

 Se citaba al Clamor Público de la siguiente manera (183):

«La villa y corte de Madrid ha querido en este Carnaval esmerarse en acreditar que es liberal hasta la médula de los huesos. Los disfraces de garibaldinos, las punzantes bromas, los emblemas a la libertad y el ridículo a todo lo reaccionario han dado a conocer el verdadero espíritu del pueblo.... [...] En fin, todo indica que el pueblo español, a pesar del papel que se le hace representar en el exterior, se halla animado de sentimientos patrióticos».

Los citados "disfraces garibaldinos" generalmente hicieron referencia a una camisa roja, también referida como "holandilla encarnada", propia del ejército liderado por Giuseppe Garibaldi (184). 

Camisa garibaldina

Camisa garibaldina (185)

En Tarragona llamó la atención una comparsa de negros que "cantaban y bailaban graciosas habaneras"... "no faltaron tampoco nuevos jockeys... dominós y otros disfraces" (186).

Un artículo madrileño censuraba que se lanzara "lluvia inesperada, y no de agua limpia la mayor parte de las veces" al pasar bajo los balcones así como las "cargas de harina y salvado" que sufrían los transeúntes (187). La misma fuente aportaba datos sobre los disfraces vistos en los actos organizados en los teatros, citando los de mosqueteros, de capricho, dandys, mandarín chino, angelote y personajes de épocas pasadas, así como que sonaron los Himnos de Riego y de Garibaldi (187).

1862

Comenzaba el año con el anuncio de que Oudrid había compuesto para el Carnaval de este año la jota estudiantina titulada "Ojos negros y ojos azules" (189). Como en años precedentes, el tiempo se mostró desapacible, pero ahora la lluvia afectó a Palma de Mallorca (190) pero, por contra, no hallamos dato alguno referente a los disfraces, comparsas o estudiantinas que pudieron verse.

1863 

Se adelantaba que la Sociedad Casino Balear comenzaría a mediados de enero en Palma de Mallorca sus bailes de Carnaval (191). Mientras tanto en Madrid se anunciaba que en el primer Gran Baile de Máscaras organizado el 4 de febrero en los salones de la Platería Martínez "toda la tanda de música" era nueva y "escrita expresamente" para el acto, y que "una lucida estudiantina" tocaría "piezas escogidas en los intermedios del baile" (192).

Se decía en la capital del Reino a principios de febrero que "las estudiantinas, por vía de ensayo, recorren ya por la noche las calles de la Villa Coronada" citando el siguiente caso (193):

«Ayer a las diez, al pasar por la [calle] del Lobo, nos encontramos agradablemente sorprendidos por una que ejecutaba jotas coreadas y diferentes piezas bailables. El armonioso conjunto de los instrumentos, su excelente afinación y la novedad de algunas tocatas gustaron mucho, según oímos, al gran número de personas que obstruía materialmente la calle.

Los panderas, tan indispensables en esta clase de orquesta, llamaban también la atención por su habilidad. La comparsa se componía, según nos dijeron, de alumnos de las Facultades de Leyes y Medicina; y a juzgar por el éxito de sus ensayos, será una de las que más se luzcan en el próximo Carnaval».

El 15 de febrero se auguraba en Madrid (194):

«Cuando estas líneas vean la luz pública estaremos en Carnaval. Comparsas de estudiantes recorrerán las calles con instrumentos músicos, entre las cuales descollará la indispensable pandereta; la jota estudiantina rasgará los aires en todas direcciones; y si el tiempo lo permite, viejas y jóvenes se asomarán a los balcones por la mañana, bajarán por la tarde al Prado, y poblarán los teatros y los bailes por la noche».

De confirmarse estas predicciones este año, 1863 podría ser el que señalara el posible incremento de número de comparsas carnavalescas conformadas por estudiantes, pero sólo hallamos que "numerosas bandas de música" recorrieron las calles (195). Se publicó que "casi medio Madrid acudía vestido de máscara al Prado y la demás gente iba a verlo" destacando los disfraces de oso blanco y otro de zanahoria, así como "una comparsa de gigantes de cuello elástico" (196).

Finalizaron los hallazgos carnavalescos con la noticia que informó que la comisión del entierro del carnaval recaudó en Barcelona "cerca de diez y seis mil reales" que se repartirían "entre las familias de los obreros que carecen de trabajo" (197). Quizás esta precariedad laboral pudo incidir en las muy escasas referencias de este año.

1864 

La primera información de este año la hallamos en Barcelona, cuando se habla de la presencia de un "jigantón [sic] en figura de cucurucho y traje mágico que se decía ser el astrólogo zaragozano", una "numerosa comparsa de jinetes con su correspondiente banda de música", otra "comparsa de contrabandistas" y "una colección de marimachos", afirmándose que "no había muchos trajes de capricho" (198). Añadía la misma fuente que se veían "algunos pendones con picantes alusiones, algunas de ellas referentes al estado político de Europa, varios carros sumamente mezquinos, algunos coches con indirectas contemporáneas y dos grandes carromatos".

Mientras tanto en Madrid, con un tiempo frío, llamó la atención "una comparsa que simbolizaba algunos órganos de la opinión pública", que señalaba los nombres de diferentes periódicos del país, afirmando luego que "el baile de máscaras más concurrido fue el que tuvo lugar en el teatro de la Zarzuela" aunque también mencionó los ofrecidos en el Circo del Príncipe, y las Sociedades de Capellanes, La Amistad y El Fomento de las Artes (199).

1865 

Fue un año en el que, por el enrarecimiento sociopolítico, desaparecen los casinos, tertulias, reuniones o sociedades en los que se debatían temas políticos y en el que volvió el cólera a aparecer en tierras murcianas en 1865 llevándose 766 vidas, saliendo a postular la Estudiantina del Colegio de San Fulgencio de Murcia para allegar fondos con los que aliviar las penurias de los afectados (200). 

Estudiantina del Colegio de San Fulgencio

Estudiantina del Colegio de San Fulgencio de Murcia postulando por las calles (200)

Hasta el presente el anterior grabado es la imagen más antigua hallada sobre una Estudiantina conformada por estudiantes y vinculada a una Casa de Estudios y nos muestra también la vestimenta establecida en España para los escolares tras la derogación del traje talar de 1835. Por ello sorprende la siguiente muestra del arquetipo de estudiantinas vinculado a la estética del antiguo estudiante (201):

«Una estudiantina, del Sr. Otaola, que aunque esté bien ejecutada, no tiene el tipo de las antiguas estudiantinas, quizá por no haberlas visto nunca».

Por otra parte, en Santander se anticipaba la salida por Carnaval de "una brillante estudiantina, compuesta por jóvenes de la mejor sociedad" que recorrería las calles de dicha ciudad "destinando el producto de la cuestación a los establecimientos de beneficencia" (202). 

Continuaron en Barcelona las actividades con las que ayudar a las personas desempleadas, como la mascarada que, organizada por la Sociedad Alarcón, recorrió diversas calles de la ciudad (206), detectando que también "una comparsa de 40 estudiantes" recorrió las calles de la capital catalana para recoger fondos destinados a los obreros sin trabajo (209) y la mascarada que en Mataró organizó la oficialidad del Regimiento de Cazadores de Talavera, que logró reunir "unos 600 duros" (212) para dicho fin.

En el baile de máscaras ofrecido en el Teatro Romea de dicha ciudad llamó la atención "una comparsa de treinta jóvenes vestidos de marineros ingleses con sus correspondientes parejas" (203). Mientras tanto se hablaba en Jaén de la posible creación de una estudiantina para colectar fondos con los que "aumentar la suscrición de Valencia" (205).

En Madrid se publicó un curioso artículo (213):

«Las calles y paseos han estado tan concurridos como siempre, porque en estos sitios la diversión es gratuita; y el pueblo de Madrid, que por algo se le ha llamado el pueblo de 'Pan y Toros', a falta de buenos gobiernos, de dinero y bancos sin colas, entretiene sus pesares allí donde para ellos cree encontrar un lenitivo.

Las 'estudiantinas', así llamadas por mal nombre puesto que las actuales nada tienen que ver, ni en origen ni en traje, de las antiguas, han sido menos que en otros años si bien más que las 'mascaradas', que se han presentado en corto número y muy poco dignas de mencionarse especialmente.

La causa de semejante desproporción es perfectamente comprensible. Organizar una 'mascarada' cuesta dinero, y salir de 'estudiantina' produce dinero...

Entre los disfrazados hemos tenido ocasión de ver más de cuatro alusiones al famoso 'anticipo' del finado ministro Sr. Barzallana.... varios Mefistófeles y no pocas 'ellas' que hubieran resultado 'ellos' al más ligero exámen...».

Otro medio dijo que "las comparsas de estudiantes también creemos que han sido más numerosas este año que en los anteriores" (207) pero no hemos hallado datos de comparsas concretas que confirmen tal opinión, sólo la publicación de la siguiente copla de un redactor de gacetillas  (207,208):

«Estudiantina

 

Con una roja esclavina

una flauta y un pandero

hoy canta el gacetillero

una alegre estudiantina.

 

Entre músicas sonoras

hoy saldré con ilusiones

a recorrer los balcones

de mis cándidas lectoras.

 

Yo me coloco el disfraz

y les suplico una a una

que no se ponga ninguna

en su rostro el antifaz.

 

Tienen los ojos de querube,

mejillas de terciopelo,

y no es justo que ese cielo

se empañe con una nube.

 

Yo, que entre todas me postro,

lo tengo bien estudiado,

la careta es un nublado

del horizonte en el rostro.

 

Una niña es una perla

que el cielo al mundo arrojó;

la concha [capucha] de un dominó [disfraz]

no debe nunca esconderla.

 

Niñas, con terror profundo

debeis la mentira huir;

harta mentira es vivir

en las mentiras del mundo.

 

Dejad que con su esclavina,

y su flauta, y su pandero

os cante el gacetillero

una alegre estudiantina».

También, en referencia al baile de máscaras organizado en el Teatro Real el 26 de febrero, hallamos más información sobre los disfraces, viéndose dominós negros con caretas que representaban la cabeza de un animal (208). En otro orden de cosas, llamaba la atención en Madrid "la predilección que han mostrado estos días las comparsas que han recorrido las calles de esta Corte en favor al Himno de Riego (210). Es imperativo señalar que dicho Himno tuvo varias letras que se adaptaron a cada momento, siendo las preferidas -como señala Juan Carlos Laviana- las que arremetían contra el clero y la monarquía. Su letra original decía (211):

«Serenos, alegres,

valientes y osados,

cantemos, soldados,

el himno a la lid.

De nuestros acentos

el orbe se admire

y en nosotros mire

los hijos del Cid.

Soldados, la patria,

nos llama a la lid.

Juremos por ella,

prefiero vencer o morir».

Luego, versionada en contra de Alfonso XIII, el himno variaba su letra (211): 

«Si los Reyes de España supieran

lo poco que van a durar,

a la calle saldrían gritando:

¡Libertad, libertad, libertad!».

En Cataluña  llegaron a ser más específicos cantando contra Isabel I: 

«¿La reina quiere la corona?

Corona le daremos

que venga a Barcelona

¡Y el cuello le cortaremos!».

La preferencia de este himno por las comparsas carnavalescas parece evidenciar que dieron un paso más hacia su implicación en la política, posiblemente porque España pasaba por acontecimientos sociopolíticos de importancia como el procesamiento de "56 carabineros... por haber hecho fuego contra el pueblo", que veía su vista pospuesta para el 15 de marzo, y que "ciertos carlistas navarros" proyectaban asesinar al Duque de la Victoria (204). 

1866 

El 9 de febrero se anunciaba que, en Santander, la Sociedad Lírica tenía "dispuesta una comparsa estudiantina" que saldría por Carnaval "pidiendo para socorrer a las familias pobres que hayan sido más afligidas por los rigores de la epidemia" (214), muy posiblemente en referencia a la de cólera (215) que ya vimos el año anterior. 

Pocos días después se publicó en Madrid lo que supone la última información que forma parte de nuestro ámbito de estudio (216):

«Parece ser que el Miércoles de Ceniza la Estudiantina Madrileña fue recorriendo cuanto le daban en los puestos de la plaza del Carmen y de San Ildefonso para entregarlo después a una pobre viuda próxima a ingresar en el Hospital de Incurables que vive calle de la Justicia número 25. Si esto fuere cierto, como creemos, es digno del mayor elogio que, en medio de la locura que reina en los días de Carnaval y a que se entregan los bulliciosos estudiantes, no olviden practicar tan meritorias obras».

Sabemos que este año comenzó una crisis económica que se mantuvo en el tiempo (237), posible motivo de la prácticamente nula cantidad de comparsas o estudiantinas detectadas, así como aquél enrarecimiento sociopolítico germinaba en el levantamiento militar del cuartel de San Gil.

1867 

Este año la prensa nos sorprendió con una curiosa noticia: Desde Roma se decía que el gobierno Pontificio, si bién autorizó ocho días para "las diversiones públicas del Carnaval" (25 de febrero al 5 de marzo), "ha prohibido llevar careta" (217), lo cual es claramente un sinsentido porque sin careta no se entienden las fiestas de Carnestolendas. El impacto de ello en España fue nulo porque dos días después los Almacenes Alemanes Schropp anunciaban en Madrid que habían recibido "para el presente carnaval un magnífico surtido de caretas de París y Venecia..." (218).

Ya iniciado el Carnaval se publicaba que el alcalde corregidor de Valladolid había publicado un Bando que prohibía durante el Carnaval las "alusiones políticas, antireligiosas e inmorales y las que, ni aún remotamente, puedan referirse a los miembros del gobierno y al estado excepcional en que se encuentra el país" (219). No nos llama la atención el comienzo de la cita sino su final, una muestra indirecta que sugiere nuevamente inestabilidad sociopolítica en el país.

En Madrid su homónimo en la alcaldía dictó un Bando que recogía enunciados similares a los de años anteriores en la capital, llamando la atención que la disposición tercera especificaba que quedaba "prohibido entrar con careta en los cafés, fondas y demás establecimientos públicos" (220), no especificando sobre su uso en la vía pública que, por interpretación de la disposición primera, se entiende que se pudo usar "sólo hasta el anochecer".

Resulta curioso el anuncio del madrileño Circo de Paul que informaba que, para los "ocho grandes bailes de máscaras" que organizaría este año en sus salones, "toda comparsa o estudiantina que pase el número de sus individuos de diez" obtendría una rebaja del 25% en los precios de entradas (221). Más que como señal de su abundancia en las calles (porque no hemos hallado referencia a ninguna) cape pensar que esa medida fuese tomada para animar dichos bailes propiciando su presencia.

Finalizadas las fiestas de Carnestolendas, que incluyeron un eclipse anular del sol el 6 de marzo (222), se dijo que en Madrid hubo "infinidad de carruajes de todas formas y tamaños, desde el aristocrático landó hasta el prosaico carro manchego" por el paseo del Prado, así como que "entre las mascaradas que más se han distinguido" estuvo "la carreta de las cortes de la muerte" (222), que hablaba de Don Quijote.

No hallamos este año más que dos referencias a comparsas y ninguna en la capital. Una que, en Santander, informaba que la comparsa La Caridad recorrió las calles de la ciudad por Carnaval y entregó 817 rs. 50 céntimos a los establecimientos de beneficencia, "producto de la limosna recogida" (223). La otra la detectamos en Córdoba, donde se publicó lo siguiente (224):

«Las Coronas. Este es el titulo de la comparsa de estudiantina que como anunciamos anteriormente ha recorrido las calles de la población recogiendo una póstula en beneficio de los pobres. El resultado parece que ha sido bastante satisfactorio y para llenar su objeto e invertir la suma recogida en obras de caridad hoy comenzarán esta laudable tarea distribuyendo 200 panes entre los pobres que se presenten a la comisión instalada en el pasaje del Socorro con una papeleta de las repartidas al efecto».

1868 

Iniciamos el mes de febrero con la visita en Madrid que la estudiantina La Borla Azul hizo a la redacción del diario liberal La Nueva Iberia (225):

«El sábado [día 1], como ya anunciamos a nuestros lectores, la estudiantina La Borla Azul, compuesta de 60 socios, en su mayor parte alumnos de leyes, medicina, farmacia, ciencias y arquitectura, tuvo la galantería de obsequiar al director y redactores de La Nueva España con una magnífica serenata en felicitación de haber aparecido nuevamente nuestro periódico en el estadio de la prensa.

La serenata duró desde las diez hasta las doce de la noche, durante cuyas dos horas la orquesta, acertadamente dirigida por don José Pérez, tocó muchas, bonitas y variadas piezas de música, de las que expresamente para dicha estudiantina tiene compuestas el referido señor.

Agradecemos en el alma tan señalada muestra de simpatía, y tanto al alumno de la Escuela de Arquitectura, señor don Enrique Casas, presidente de La Borla Azul, como a los demás individuos que componen la mencionada sociedad, damos las más sinceras y expresivas gracias por su delicado obsequio, que no deja de consolarnos en medio de nuestras amarguras».

Para el Carnaval el gobernador de la provincia dispuso que este año "las comparsas que circulen por las calles de Madrid durante los días de Carnaval, pidiendo al público, se provean de una licencia especial, por lo que satisfarán cierta cuota destinada a la beneficencia". También dispuso que "las licencias de carruajes enmascarados para poder pasear por el salón del Prado durante los días de Carnaval satisfagan 200 rs., cantidad destinada igualmente a la beneficencia municipal" (226). También en la capital sabemos de una estudiantina que ensayaba sus melodías en la vecindad del despacho de d. José Fernández Bremón (229), sin más datos. 

En Madrid citando a "La Constancia" y en una sección de "Bromas de Carnaval", cuyo contenido no parecía tales sino posibles pulsos sociales que pudieron confrontarse en aquellos años. Se habló de una comparsa en la que todos sus integrantes llevaban gorro frigio y decía "Libertad, igualdad, fraternidad: fórmula sagrada que hace temblar a los tiranos, Tú eres el lábaro ["divisa, bandera, enseña" (230)] de la nueva Redención; tú rompes las cadenas del despotismo...";  como otra que cantaba "Somos cristianos pero no fanáticos. Queremos la religión pura del Evangelio sin privilegios odiosos, sin antiguallas absolutistas..." y una tercera cuyos arpegios acompañaban  "la siguiente cantinela: Nada de exageraciones: guerra a la intolerancia con que el 'neismo' proclama jactanciosamente ser depositario único de la verdad... ¿qué es la verdad?" (231).

Finalmente se publicó que el Carnaval de este año tuvo "menos animación que en los anteriores", viéndose "apenas" coches "en el Prado ni en la Castellana coches enmascarados ni trajes dignos de llamar la atención" (234).

Nos ayuda a comprender mejor el entorno sociopolítico del momento los siguientes contenidos de una nota que hacía referencia a la baja participación en las recientes elecciones (232):

«Qué se hubiesen presentado a los colegios electorales los partidarios de la revolución a la raíz de los acontecimientos de junio de 1866 o de agosto del año último, y se habría visto si había o no entusiasmo para combatirnos; que se presenten hoy y se verá también si hay entusiasmo y decisión para oponerse a su triunfo. Los pueblos, dotados de un excelente sentido práctico, saben muy bien por qué y tampoco lo ignoran los partidos extremos; por eso no acuden a las urnas a ser causa de entusiasmo en la lucha, reservándose únicamente decir que semejante entusiasmo no existe para que se crea que es por desafección a la situación presente...».

Sin mayor explicación, el alcalde de la sevillana localidad de Carmona prohibió las máscaras y bailes del Carnaval de este año (227). Por contra, se anunció de la siguiente manera que el 23 de febrero saldría por Barcelona una comparsa de estudiantes (228):

«La comparsa de estudiantes saldrá del café de la Universidad a las diez de la mañana del domingo, haciéndose antes entrega del estandarte al encargado de llevarlo y repartiendo a cada uno de los concurrentes la insignia con la que deberán distinguirse. El excelentísimo señor capitán general les ha cedido una sección de caballería, la cual vestirá los trajes de la cabalgata de Colón. La música que les acompañará es la de Artillería. Costeados por los mismos estudiantes, habrá en dicha comparsa varios caballos y también algunas carretelas y un carro adornado con alegorías...».

Posteriormente supimos que tuvo una finalidad postulante (233):

«La pequeña comparsa de estudiantes de esta Universidad que únicamente salió el domingo pasado y a una hora bastante adelantada, en la corta carrera que hizo y a pesar del reducido número de individuos que la componían, recogió la suma de cuarenta y seis duros, tres reales, con cuya cantidad no se pudieron cubrir los gastos de la misma puesto que solamente por la música habían de destinarse cuarenta duros por cada día que salieran».

Pero aún la cosa pudo ser peor aún puesto que otro diario publicó que "parece ser que las dos cabalgatas que salieron el domingo de Carnaval [día 23 de febrero] en Barcelona recogieron 23 duros en monedas falsas" (235).

Independientemente del desastre económico, esta información nos aporta un dato de gran importancia: aunque el fin postulante fuera para mitigar las penurias de un determinado colectivo de personas desfavorecidas, las Bandas de Música del ejército no participaban altruistamente. Increíble, pero cierto -al menos- en este caso.

También se publicó que en Valladolid el Carnaval de este año había distado mucho del de los anteriores, con "poca animación en las mascaradas" y ninguna que llamara la atención (236).

Puestos a investigar sobre la situación política de España en aquellos años hallamos (237):

«Las prácticas dictatoriales de Narváez y González Bravo en los últimos gobiernos moderados extendieron la impopularidad del régimen moderado y de la reina Isabel II, que siempre les había apoyado. La crisis económica iniciada en 1866 acrecentó el descontento de la población. Finalmente, la muerte de Narváez en la primavera de 1868 descabezó al partido que había detentado durante tantos años el poder en España».

Finalmente la sublevación se produjo en septiembre de este año, comenzando con un pronunciamiento militar en Cádiz al que "se le unieron rápidamente sublevaciones populares en diversas zonas del país. Isabel II huyó a Francia", pasando a la historia como la Revolución Gloriosa (237). 

A modo de conclusión

A pesar de vivirse tiempos muy difíciles debidos a las primeras dos guerras carlistas y el hambre que afectaba al país desde 1807 - 1812, durante este periodo la mayoría de las comparsas que salieron a la calle pidió limosnas para fines benéficos y una minoría de ellas vistió como los estudiantes, con gran cantidad de gente anónima luciendo disfraces por las calles así como gran oferta de bailes de máscaras. 

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Fuentes:

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Publicación: 29/08/20