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Hubo uniforme escolar tras la abolición del traje talar en España

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Félix O. Martín Sárraga


Nuestros lectores asiduos saben que la influencia de la Ilustración francesa en la Regenta María Cristina determinó la supresión del traje talar por Real Orden de 3 de octubre de 1835 (1) y que éste, consistente en loba, manteo y beca (sólo para los colegiales) tuvo las matizaciones realizadas por una Real provisión de 16 de Febrero de 1773 de Carlos III (2):

 

«… desde el principio del curso todos usasen precisamente en invierno paño de las Fábricas del Reyno hasta de segunda suerte y de color honesto; y en el verano pudiesen usar, si quisieren, de telas de seda lisas de las que se fabrican en el Reyno y no de otras algunas».

«… ninguno llevase cofia ó redecilla quando fuese de hábitos, como tampoco ningún género de peynado».  

«… los Doctores, Maestros y Licenciados de la Universidad ó incorporados en ella fuesen los únicos que pudiesen usar vestidos de seda libremente en todos tiempos del año....» .

«… ningún profesor usase de camisolas con encaxes ó bordados y que únicamente se les permitían las vueltas lisas quando no fuesen de hábitos». 

Colegial del Colegio de los Irlandeses de SalamancaTrage talar de un colegial del Colegio de los Irlandeses (Salamanca) (A)

No tardó mucho la clase escolar universitaria en intentar buscar una señal de identidad que les hiciera visibles entre el común de las gentes. Es el caso de los escolares de Barcelona, que  intentaron infructuosamente en 1841 la adopción de bombines blancos con borlas de los estudios que se cursaban (2):

«Una nueva especie de asociación parece que se ha formado en esta ciudad, y es la estudiantina. Los escolares de todas las ciencias y facultades han resuelto distinguirse de los demás ciudadanos por su sombrero blanco en forma de hongo y con borlas de colores cada cual de la facultad que estudia el que lo lleva. Algunos individuos pertenecientes a clases bastantes numerosas se han puesto también por mofa sombreros parecidos y otros han llevado tan a mal que haya clases que traten de distinguirse que ha habido algunas riñas. De resultas muchos estudiantes, hasta los que van con capa, se presentan armados con un palo…».

Asencio González justifica de esta manera el uso de los hongos blancos (3):

«…el color preferido por los estudiantes para sus hongos, el blanco, color que se identificaba con las ideas absolutistas, lo que daba lugar a “una lucha armada entre los estudiantes y otros jóvenes con motivo de usar aquellos de unos sombreros blancos que los distinguen de los demás, de los que cuelgan borlas que señalan la ciencia que estudian” (4)».

Hay constancia que esta iniciativa del hongo blanco tuvo escasa aceptación, hallando su uso en algunos alumnos de la Universidad de Oviedo en el mismo año (5).

Posteriormente el Real Decreto de 17 de septiembre de 1845 que organizaba la enseñanza secundaria y superior en España estableció un nuevo traje escolar de la siguiente forma (6):

«El traje de los estudiantes para asistir a cátedra será: levita de color oscuro, pantalón, corbata negra y sombrero negro redondo. En invierno podrán llevar capa o gabán. Prohíbense las chaquetas, fajas, sombreros gachos, botines de cuero y toda prenda que esté en contradicción con el decoro que debe reinar en las aulas».
Estudiante de la universidad Museo Internacional del Estudiante

Estudiante de Universidad (B)

Nótese que la imagen, destinada a ilustrar un escolar que formaba parte de una estudiantina, muestra que la nueva vestimenta incluía corbata y que sobre ella recurrieron al bicornio, prenda no incluida en el Real Decreto, y se sustituyó la capa por el manteo.

Es importante recordar que el significado de levita en 1845 para una prenda de vestir era el de "traje moderno de hombre que se diferencia de la casaca en que los faldones son de tal amplitud que se cruzan por delante" (7).

Junto a Asencio González publicamos hace poco más de un lustro (6):

«… hubo traje académico para los estudiantes hasta el año 1851, momento en el cual desaparece aunque se establece el uso obligatorio de unas prendas para asistir a clase. Eso sí, el traje o las prendas obligatorias no identificaban al estudiante como tal, razón por la cual los estudiantes, interesados en ser reconocidos como tales en una sociedad eminentemente clasista como la del XIX, bien solicitaron en varias ocasiones volver a usar manteo y tricornio, bien adoptaron prendas o insignias que los identificaran no sólo como pertenecientes a la clase escolar, sino también como cursantes en una determinada carrera: el sombrero con cintas, plumas, vivos o borlas de distinto color según la facultad que emprendían; o un lazo del color de la facultad respectiva prendido en el ojal de la levita». 

Estudiantina del Colegio de San Fulgencio MurciaEstudiantina del Colegio San Fulgencio de Murcia (1865)

La imagen anterior evidencia el uso del manteo y bicornio sobre un traje sastre de los habituales actualmente sobre camisa blanca, no pudiendo verse claro si llevaban corbatín (pajarita). Por ello las Tunas Hispanoamericanas que han adoptado una vestimenta similar no lo hacen "a la portuguesa" sino sustentada en una normativa española de, al menos, 1845.

Las disposiciones publicadas con posterioridad sólo abordan la vestimenta a usar en los actos académicos solemnes:

El 6 de marzo de 1850 se publicó un Real Decreto regulando el traje y las insignias académicas que deben adoptarse por los graduados y Catedráticos de las Universidades literarias é Institutos de segunda enseñanza en sus actos solemnes y que consta de toga, muceta (sólo para los Doctores y del color de la Facultad) birrete (con borla del color de la Facultad en los Doctores).

El 2 de octubre del mismo año sufre algunas modificaciones mediante un Real Decreto que trata el traje y las insignias académicas e incorpora la muceta al traje de los licenciados, añade guantes blancos para todos y vuelillos para las autoridades.

El Real Decreto de 22 de mayo de 1859 que promulgó el reglamento de las Universidades incorporó los vuelillos al traje de los catedráticos, varía las borlas de los Doctores y licenciados, añade en la muceta de los Doctores botones del color de la Facultad correspondiente.

 

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Imágenes:

A) Estudiante del Colegio de los Irlandeses. Grabado (1870-1857). Colección del autor. 

B) Museo Internacional del Estudiante. Colección de Roberto Martínez del Río.

C) Estudiantiona del Colegio San Fulgencio de Murcia. Grabado. 1865. Colección del autor. 

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Fuentes:

  1. Martín Sárraga, FO y Asencio González, R. Diccionario histórico de vocablos de Tunas, Estudiantinas y escolares del Antiguo Régimen. TVNAE MVNDI. 2014. Pág. 259.
  2. El Corresponsal. 15-12-1841. Pag. 3.
  3. Asencio González, R. Las Estudiantinas del antiguo carnaval alicantino. Origen, contenido lírico y actividad benéfica (1860-1936). Cátedra Arzobispo Loazes. Universidad de Alicante. 2013. Pag. 53.
  4. El Constitucional, 20-12-1841.
  5. El Castellano. 129-12-1841. Pag. 3.
  6. Martín Sárraga, FO y Asencio González, R. Diccionario histórico de vocablos de Tunas, Estudiantinas y escolares del Antiguo Régimen. Op. Cit. Pág. 260.
  7. Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Novena edición. Madrid. 1843. Pag. 437.

 


Publicación: 19/05/20